domingo, 28 de septiembre de 2014

Hay pocos que hagan canciones tan buenas como las buenas de Fito

Escuchamos sus nuevos temas en La otra.-radio del domingo pasado (Clickear acá)



Ahora queda bien decir que Fito Páez es un desastre mientras uno se manifiesta encantado del Atolón Tuttifruti. Digamos que ya ni considera necesario escuchar sus discos para dar por sentado que están mal y que cualquier otro hace algo mejor. Esto contribuye a que la recepción de su último CD, Rock and Roll Revolution se haya tramitado en gran parte en ese sistema cloacal de la cultura llamado twitter. Alguien, quizás el propio Fito, tuvo la mala idea de difundir como primer corte el tema que precisamente da nombre al disco, una canción de despecho bastante floja e inmediatamente referida a su ruptura amorosa con una periodista. De hecho, todo el disco está atravesado por esa ruptura, pero este primer corte de difusión debe ser el peor y no instala las mejores expectativas para lo que viene después. Porque, con sus más y sus menos, Rock and Roll Revolution (el disco) se coloca entre lo mejor de Fito en unos cuantos años. Es un disco irregular, con algunos temas prescindibles, sus letras pecan a veces de cierto descuido y se vuelve demasiado reiterativo con el tema de la separación, sin lograr extraer de su despecho matices interesantes, como si confiara en que el crudo sentimiento puede constituirse en autencicidad artística.

Pero también contiene algunas canciones cuya inspiración está a la altura de sus buenos momentos. Y cuando llega ahí, la verdad es que hay muy pocos que lo alcancen. Páez puede dibujar melodías de una finura exquisita, los arreglos ceñidos a estructuras muy básicas (a los que les saca brillo la producción artística de Joe Blaney), logran climas de densidad dramática o de vuelo lírico; incluso su voz suena más clara y sin la afectación en la que había caído en los últimos tiempos. Hay al menos tres grandes canciones, como la "Muchacha" que incluyo en este post, pero también "Los días de sonrisas, vino y flores" y la bellísima "Hombre lobo (Yo)". Un poco atrás quedan un conjunto de temas interesantes, que podrían haber sido mejores si Fito se hubiera desligado de su insistente despecho: "Tengo que volver a amar", "Ella sabe todo de mí" o "La mejor solución" tienen una arquitectura sonora atractiva y algunos versos flojos.

El disco evoca la figura del Charly rabioso y escuálido de los años 90, que aparece en una impresionante foto de Andy Cherniavsky que Fito eligió como tapa. Charly también es citado en algunos textos y en el ánimo desgarrado que por momentos Páez sobreactúa. Hay una versión muy buena de "Loco (¿no te sobra una moneda?)", un viejo tema de García de los años 70, que solía tocar con Serú Girán y salió oficialmente en el disco Billy Bonf & the Jets (1978).

Así que Rock and Roll Revolution me deja expectante: detrás de un alarde de autocomplacencia, Fito nos recuerda que puede ser uno de los mejores.