lunes, 27 de marzo de 2017

Quién carajo nos cuida de los policías: agentes sin identificación demoraron a un menor y detuvieron a una chica que filmó el procedimiento ilegal

Ayer domingo a la tarde, en el barrio de Almagro, en Díaz Velez y Río de Janeiro, un grupo de policías sin identificación esposaron a un pibe de 13 años y lo subieron al patrullero, en un abuso de autoridad abiertamente ilegal. Justo por ahí pasaba Micaela, una militante de La Garganta Poderosa, quien, consciente de la ilegalidad del procedimiento policial, los cuestionó y registró los hechos con su celular.

Al ver que su delito estaba siendo registrado en flagrancia, los policías le exigieron a Micaela su DNI (¡ellos no llevaban identificación!) y la retuvieron, primero más de 3 horas en la calle, y después le informaron que quedaba detenida "por resistencia a la autoridad". La llevaron a la comisaría 11 (Díaz Velez 5152), donde fue privada ilegalmente de su libertad durante varias horas.

La noticia se viralizó a través de las cuentas de Twitter y Facebook de La Garganta con el hashtag #LiberenAMica.

Militantes de La Garganta que llegaron de distintos barrios se concentraron frente a la comisaría, mientras Micaela seguía detenida. Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, llegó a la comisaría para reclamar la libertad de Mica, mientras adentro a la chica le hacían una extracción arbitraria de sangre.

A las 12 de la noche de ayer domingo, La Garganta Poderosa informaba:

LA GARGANTA NO SE CALLA NUNCA MÁS
Gracias a todas y todos, las organizaciones sociales, los organismos de Derechos Humanos y la imprescindible Norita Cortiñas, que gritaron hasta recién en la puerta de la Comisaría 11, para denunciar la privación ilegitima de la libertad que sufrió nuestra compañera Micaela durante 8 horas. Tras filmar la detención abusiva a un niño de 13 años, cuando varios efectivos sin identificación intentaban esposarlo, volvimos a padecer esa impunidad que aplican contra los de abajo, todos, pero todos los días.

Ojalá responda la ministra de Seguridad,
quién carajo nos cuida de los policías.

Nacho Levy, coordinador de la organización, declaró a La Izquierda Diario: "Junto a un montón de compañeros de los barrios y de organismos de derechos humanos vinimos a la puerta de la comisaría para visibilizar que éste, como otros, no son hechos aislados. Si Mica sacó la cámara es porque desde el 7 de septiembre de 2013, cuando mataron a Kevin en una zona liberada en Zavaleta, nos organizamos en comisiones de vecinos en todas las villas (somos una articulación de 44 villas) para realizar el control popular a las fuerzas de seguridad. Por eso, en comunicación con organismos de derechos humanos como el CELS y con instituciones como la Procuvin, nos manejamos registrando las irregularidades de las fuerzas. Sólo salimos en los medios cuando hay salvajadas como las que sufrieron el año pasado Iván y Ezequiel en la Villa 21. Nosotros convivimos con un nivel de abuso de las fuerzas que es cotidiano. Esto lo demuestra claramente”.







domingo, 26 de marzo de 2017

Marzo con más de un millón de personas en las calles: ¿qué dicen las multitudes movilizadas?


Fotos: M.A.f.I.A

Las multitudes movilizadas en la protesta callejera de estos primeros 26 días de marzo están organizadas, con reclamos concretos, identidad política e historia. No es una cuestión de optimismo. La cuestión es más objetiva: estas tremendas movilizaciones (cinco en una quincena), todas distintas, todas opositoras, rompieron la inercia pasiva del primer año macrista, que contó con un despliegue mediático e institucional formidable pero encuentra una calle adversa a pesar de todo. Las multitudes movilizadas le marcaron la cancha no solo al gobierno sino a quienes quieran postularse como oposición. Le marcaron un límite a la rosca cegetista, la única de las cinco marchas donde las bases desbordaron a sus convocantes.


En un debate, alguien pregunta si este marzo con un millón de personas en la calle se parece al fenómeno de los indignados españoles. Absolutamente no. Expresan una oposición política, no indignada, y con tradiciones políticas previas a las que siempre se retorna. Es la sociedad civil que marca no una indignación espontánea sino una conciencia histórica. Eso está muy claro para los que hayamos ido a algunas de todas las que se hicieron: alegría, espíritu combativo y conciencia de qué se quiere. Nada de antipolítica ni de "que se vayan todos". Son cinco goles en el arco contrario. Condición necesaria pero no suficiente para que las cosas empiecen a cambiar. Si pasa algo positivo, no se puede sino celebrar esa movilización organizada. Un sector que se hace sentir en el país, al que los propios medios del régimen no pueden ocultar, pero sobre el que tratan imprimir un significado que sea más aceptable para ellos, como señalar "enfrentamientos" entre los organismos de DDHH (siempre existieron y no impidieron las extraordinarias conquistas históricas conseguidas en 40 años), notas de color sobre si fue Aníbal Fernández o qué le dijo Hebe a Estela, o "desmanes" que no existieron en el acto de la CGT. Estas micro escenas son el modo de narrar las movilizaciones de la prensa amarilla. Los movilizados saben lo que quieren y saben quién es el enemigo.


En conversaciones posteriores algunos "se preocupan" por la posibilidad de que no todos los movilizados sean kirchneristas. Al contrario: el hecho de que no todos lo sean es un punto a favor de las marchas. El crecimiento de la izquierda trosquista, por ejemplo, es una buena noticia. Hay unidad en la acción, que es mucho más significativa que un rejunte electoral. Una izquierda en crecimiento también marca un límite para la rosca de la burocracia sindical: las bases descontentas pueden ser conquistadas por sindicatos de base si la burocracia se pasa de rosca. Creo que al régimen le preocupa esa perspectiva. Ejemplo: AGR Clarín.


Que no todos los movilizados sean kirchneristas (postulemos que la mitad no lo es o no sabe que lo es) desmiente el verso del régimen de que es una movida K destituyente. Desmiente a la cúpula cegetista que dice que fue corrida por un grupúsculo de infiltrados,cuando solo fue que sus propias bases le exigían paro. Es bueno que la sociedad civil en su conjunto se manifieste con diversas identidades políticas, oponiéndose a la política macrista, no respondiendo al "mandato de una conducción". Es al revés: las bases les piden a sus conducciones que se pongan a la altura.


En conversaciones en las que participo preguntan si Cristina conduce o está claramente corriéndose del rol de conductora. No sería inteligente ni conveniente que en este incipiente descontento social ella tuviera que salir a convocar ni decir "yo conduzco". El "vamos a volver" salió espontáneamente desde abajo en varias de las marchas, lo que significa que hay un buen porcentaje que se siente kirchnerista y sabe quién lo conduce. E incluso hay un kirchnerismo cultural (producto de 12 años de avances en la organización popular) que no se identifica como K pero se mueve en la misma dirección.


También escuché a amigos preocupados por quién puede capitalizar este estado de movilización. Esta especulación se ubica involuntariamente en la lógica que quieren superponer los analistas de la derecha: la movilización popular es un bien en sí mismo y no depende de una capitalización posterior. El final de la marcha del 7 de la CGT demuestra que las bases le ponen límites a los que intenten capitalizar. No pueden hacer cualquier cosa ni se van a encolumnar detrás de quien no se oponga claramente. Los sectores sociales movilizados y organizados en torno a identidades políticas definidas previamente son el requisito para que las cosas cambien.


Algunos amigos se rebanan los sesos pensando en cómo se traducen estas movilizaciones en candidaturas electorales. La cuestión de las candidaturas y las elecciones es superestructural, viene después y no antes de la movilización popular. Si no todos son kirchneristas, mejor: eso significa que sectores que votaron a macri están protestando, lo cual es mucho mejor que si solo se movilizaran los kirchneristas: significa que por abajo hay movimiento que los dirigentes no representan (la cgt, el massismo, el Evítala, Randazzo (?), por ejemplo). La obsesión por las alquimias electorales lleva a perderse en los meandros de la táctica (cosa que hacen el massismo, la cgt y los analistas de derecha) y no ver los significados estratégicos del pueblo movilizado. Con este nivel de organización y conciencia política, aún ganando las elecciones, el gobierno del ajuste está complicado. Yo no afirmo "vamos a ganar", sino critico a quien traduce el significado de estas movilizaciones en el sintagma "vamos a perder". Me parece una lectura sorprendentemente desligada de la realidad.

sábado, 25 de marzo de 2017

600 mil personas repudian en las calles la miseria planificada y el negacionismo macrista

24 de marzo de 2017, a 41 años del golpe cívico militar
















El 24 de marzo de 2017, a 41 años del golpe cívico-militar-empresarial, la derecha vuelve a gobernar en Argentina. El gobierno no hace ningún acto oficial, el presidente huye hacia Holanda y sus legisladores perpetran una provocación negacionista en el propio Congreso. En la Plaza de Mayo y en otras plazas del país, centenares de miles de personas se manifiestan en repudio de las políticas macristas, con consignas contra la miseria planificada y el enorme retroceso en materia de derechos humanos producido en este último año.



La mejor fundamentación política acerca de la necesidad de sostener que los desaparecidos son 30 mil y de señalar que quienes pretenden basarse en casos verificados legitiman el plan sistemático del estado terrorista la explica el escritor Martín Kohan: Postular el número de 30 mil desaparecidos es necesario dado el carácter clandestino del terrorismo de estado. Entrar en una discusión sobre el número de los casos verificados es naturalizar la lógica clandestina de la dictadura genocida. No puede haber un número verificado porque el estado terrorista se encargó de ocultar sistemáticamente los asesinatos, en qué circunstancias ocurrieron, el lugar donde yacen sus restos, la identidad de los hijos apropiados y quiénes fueron los agentes estatales que ejecutaron y ocultaron los asesinatos y apropiaciones. La ejecución de estos crímenes se prolonga continuamente en el presente, puesto que los desaparecidos siguen desaparecidos y muchos de los apropiados siguen desconociendo su verdadera identidad. La afirmación de 30 mil desaparecidos es la respuesta política a la clandestinidad del terrorismo de estado y a su perpetuación y un rechazo a entrar en su propia lógica. Retroceder hacia una discusión sobre los casos probados de desaparición forzada de personas es una actitud negacionista.

Hay muchas evidencias acerca de la política negacionista del macrismo, que así reanuda la orientación política de la dictadura y desanda los avances logrados en 33 años de democracia. No solo funcionarios como Darío Lopérfido y Juan José Gómez Centurión, sino el propio presidente incurrieron en actitudes negacionistas.

El año pasado macri participó a desgano en una parca ceremonia de recordación del golpe del 76 con la presencia de Barak Obama. Este año, ni siquiera hubo un acto oficial y macri aprovechó para escaparse hacia Holanda y reunirse con Máxima Zorreguieta, hija de un funcionario de la dictadura.

Jorge Zorreguieta, padre de Máxima y miembro de la Sociedad Rural Argentina junto al genocida Jorge Rafael Videla.

En el día de ayer, el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, declaró: "Los argentinos no hemos procesado todo lo que pasó en la dictadura porque la política metió mucho la cola". Que la política metió mucho la cola significa en el léxico negacionista que durante el gobierno kirchnerista el estado hizo cesar los subterfugios para perpetuar la impunidad de los criminales genocidas e impulsó el avance de los juicios. Las palabras de Avruj se retrotraen al discurso antipolítico de la dictadura, como si no fuera política también la decisión de retroceder en el compromiso del estado con los derechos humanos e impulsar una posición negacionista. Avruj quiere decir que el estado argentino debe retirarse de estas políticas para permitir que los criminales aún no procesados -sobre todo los impulsores civiles y empresariales de la dictadura- sigan impunes.


El negacionismo macrista vuelve a mostrarse en los continuos intentos oficiales para denigrar a los organismos de derechos humanos, como la foto que se sacó el bloque de legisladores de Cambiemos el jueves 23, con un cartel que decía "Nunca más a los negocios con los derechos humanos", grupo significativamente encabezado por el diputado Nicolás Massot, otro familiar de genocidas, los propietarios del diario de Bahía Blanca La Nueva Provincia, implicado en crímenes de lesa humanidad. De esta provocación pro-dictatorial perpetrada en el seno mismo del Congreso participa también Héctor "Pirincho" Roquel, intendente radical de Río Gallegos durante la dictadura cívico militar.


El negacionismo no es una cuestión meramente simbólica sobre el pasado reciente: se complementa con la reanudación paulatina del estado represivo y la pérdida continua de garantías jurídicas, denunciada en el documento conjunto que ayer leyeron los organismos en la Plaza y criticada por organismos internacionales de Derechos Humanos, como la CIDH, Amnesty International y Human Rights Watch. La abolición del estado de derecho es completa en la provincia de Jujuy, donde gobierna el radical Gerardo Morales, apoyado por el macrismo y el massismo y respaldado por el máximo exponente del poder económico de esa provincia, Carlos Pedro Blaquier, dueño del ingenio Ledesma en el que se cometieron crímenes de lesa humanidad que aún permanecen impunes. Esta alianza del poder económico y estatal que reanuda las políticas de la dictadura se consuma en la persecución política de la organización social Tupac Amaru y en la cárcel ilegítima de Milagro Sala y otros militantes de esta organización.

El negacionismo no viene solo sino con el restablecimiento de un estado represivo. La única respuesta eficaz a este retroceso hacia el autoritarismo es la movilización popular de inmensas multitudes como las que se reunieron ayer en la Plaza y los otros actos que en este mes ya encontraron en las calles argentinas a más de un millón de personas contra el régimen.   

viernes, 24 de marzo de 2017

No se empujen ni pisoteen que este temblor ya va a parar

Después de la "Guerra contra el Indio": La otra.-radio, para escuchar clickeando acá 


¡Vamos! Y no se empujen,
ni pisoteen
que este temblor ya va a parar
¡no tengan miedo!

Todos pronto a los botes
y no se asusten
que la marea ayudará
¡les pido que recen!

Quien mueve así los hilos en los gobiernos
locos de gran intensidad
por las verdades que ocultan.

Todas nuestras historias ya son sufrientes
se enturbian y quedan atrás
nos quieren pacientes.

Todos esos colosos son tan golosos
que nos sentencian a flotar
en venenos siniestros.

¡Todos a los botes!



Dejamos pasar unos días de la marea caníbal alrededor de la actuación del Indio en Olavarría. En medio de la brutal operación político mediática que usó este episodio para correr el foco de atención de la crisis política y social que atraviesa el régimen macrista, se intentó reducir burdamente este complejo fenómeno de la cultura popular argentina del último medio siglo para tratarlo como un capítulo más de la trifulca K / antiK, en su versión más banal y reaccionaria. Cuando ni siquiera se sabía la cantidad ni la causa de las muertes ocurridas en el transcurso del recital, todo el país pareció entregarse a un manoseo digno del panel de Intratables, en el que solo cabía optar entre linchar simbólicamente al Indio como un impostor criminal o alinearse como un fiel integrista de la religión ricotera.

Fue imposible en esos días intervenir en la conversación sin caer en la trampa de esta "grieta" zonza y forzada. Todos opinaron desde el sentido común más craso e irresponsable, con la facilidad que da disponer de un muro de facebook o una cuenta de twitter para decir lo primero que se te pasa por la cabeza.

La marea caníbal ya bajó. Desde una perspectiva más tranquila es posible recuperar la extensa historia ricotera desde el under más sigiloso de fines de los 70 hasta los megaeventos de hoy. La discusión sobre el Indio y los Redondos y su modo de pasar desde los sótanos de San Telmo hacia una dimensión masiva y legendaria no es ajena a la cultura rock de las últimas décadas. Yo acompañé como público una parte de ese trayecto, aunque su música dejó de interesarme a principio de los 90.

En el año 2000 hacíamos la revista Parte de Guerra y desde ahí participamos en esa discusión, que se llevaba a cabo en una escala más reducida, entre quienes tenían algo que ver con la contracultura rockera. Conocí bastante a Enrique Symns, que había formado parte de la etapa más under de los Redondos y luego rompió su relación con ellos, hacia quienes dirigió críticas políticas, éticas y estéticas muy duras.

En el programa del domingo pasado de La otra en Radio Gráfica, después de aplacada la "guerra contra el Indio", nos propusimos retomar el asunto, repasar las etapas, escuchar las canciones, releer las viejas discusiones, sin caer en esa dinámica entre fieles y linchadores.

El programa completo, donde también hablamos de política y otros asuntos y escuchamos otra música, lo pueden escuchar acá.

jueves, 23 de marzo de 2017

La torpeza política del gato organizó el frente social que puede vencerlo












El macrismo creyó ver en el conjunto de los docentes argentinos un modelo fácil de demonizar, para doblegar pedagógicamente a través de ellos a todos los sectores del trabajo que, según el cinismo de Carlos Pagni, "si a macri le va bien, van a morir".  

El capricho de no llamar a la Paritaria Nacional que fija el piso mínimo salarial para los docentes de todos los distritos del país -como resultado del cual el estado nacional, según lo ordena la ley, se compromete a compensar la diferencia entre lo que cada provincia puede pagar y ese mínimo- no se justifica con la excusa de que el estado no dispone de los fondos que podrían solventarlo. Esos fondos están, pero el macrismo prefiere subejecutarlos. 

Quebrar el espinazo de los maestros sería, por un lado, establecer un caso testigo para volver a cerrar los convenios salariales a la baja, tal como logró hacer el año pasado con la apreciable colaboración de la CGT macrista. Si lograse instalar la "postverdad" de una inflación del 18%, el gobierno emitiría una señal en varias direcciones: hacia otros gremios con menor visibilidad que los docentes, que deberían empezar a negociar después de impuesta esta pauta; hacia los inversores trasnacionales que están testeando la firmeza política del régimen para bajar los salarios a los niveles subterráneos de otros países de la región; para la burocracia sindical colaboracionista, que así podría seguirse jactando de monopolizar la regulación del conflicto de clases. 

Además, la elección de los docentes y de la escuela pública como el enemigo a derrotar encierra una dimensión simbólica que excede a esta coyuntura. El rediseño social que el neoliberalismo se propuso realizar es incompatible con la tradición profundamente democrática de la escuela pública argentina. Las guarangadas deslizadas en los discursos del gato y de su ministro de educación no son errores contingentes. La clase social que hoy gobierna el país odia de manera visceral a la escuela pública, porque sabe que ahí reside una reserva de las pulsiones igualitarias de la indócil sociedad argentina. El modelo vincular empresarial que el macrismo se propuso imponer en su "revolución cultural" necesita que el tipo de integración social que se trama en las escuelas, los colegios y las universidades públicas caiga en la fosa de los sectores que según Pagni "tienen que morir". 

Para lograr desarticular una construcción colectiva que enhebra la historia de la nación, desde Sarmiento hasta la reforma universitaria radical de hace un siglo, desde el peronismo del 45 hasta el kirchnerismo, haría falta una ingeniería social, sustentada en un despliegue represivo, que el macrismo no está capacitado para sostener ni por su inteligencia ni por su fuerza. Las ofensas discursivas del gato y la burda acción psicológica de los medios corporativos para transformar a los maestros en "choriplaneros" solo lograron activar el instinto de defensa que la sociedad civil parecía haber mandado a dormir el año pasado. El macrismo sobrestimó su propia capacidad política y subestimó mucho el arraigo de la escuela pública en la identidad nacional y popular. Ayer, el canto colectivo "vamos a volver" no bajó de ninguna consigna desde el palco, creció desde el pie, como expresión de un kirchnerismo inorgánico, más cultural que político. Los muertos que vos matáis...

La tremenda marcha de ayer es el resultado de esa mala evaluación. Cada frase despectiva que el oficialismo dejó escapar de sus bocas alimentó la movilización en cien mil asistentes. 24 horas antes de la marcha, el gato dijo eso de los que tienen que "caer en la escuela pública" y así terminó de garantizar la imponencia de la manifestación. Para ciertas tareas delicadas, las armas del marketing no andan. 

El pueblo le asesta al régimen la cuarta movilización multitudinaria en una quincena, preludio de la quinta que será este viernes 24, alimentada también por la ignorancia soberbia de los gerentes y sus torpes ofensas. Pero la marcha federal docente tiene componentes especiales: aglutina a una oposición social novedosa, que no estaba articulada hasta hace poco, porque es probable que una parte de los docentes que ahora están luchando por su dignidad hayan votado hace un año y medio por este gobierno. 

El gato, con su engreída estupidez, logró conglomerar a estas fuerzas dispersas e identificarlas con el sindicalismo más digno y menos corrompible; logró juntar en un mismo palco a dirigentes de identidades políticas que hace mucho no se unían en la acción; logró que esta lucha sindical se acerque a la de los organismos de derechos humanos que se movilizan mañana; logró que los oradores sean aplaudidos por una multitud cuando reclamaron la libertad para Milagro Sala; y logró mostrar que hay un modelo de representación sindical drásticamente distinto al Triunvigato que hace dos semanas tuvo que fugarse de su propio acto corrido por sus bases.

Evaluaron mal. Pensaron que iban a conquistar la consistencia épica que les falta armando mediáticamente al ogro Baradel que se opone a la angelical Mariu. Alguna imaginación febril con poca calle y mucho  trollcenter creyó que así fundarían el relato de su revolución meritocrática. No sabían que en realidad estaban despertando a un tigre.

Para decirlo más corto, la torpeza política del macrismo organizó el frente social que puede vencerlo.

miércoles, 22 de marzo de 2017

El derrumbe del gato

A Mirtha Legrand en su cena del sábado en Olivos se le escapó la palabra "derrumbe" para referirse a la crisis autoinfligida en la que se debate el gobierno macrista desde hace varios meses. Mejor dicho: es muy probable que no se le haya escapado. No estamos hablando de la farándula ni de furcios televisivos, sino de alguien que se mantuvo en la cresta de la ola en la sociedad argentina desde hace bastante más que medio siglo. Uno puede pensar todo lo mal que quiera de Mirtha Legrand y de las posiciones políticas que fue asumiendo. Pero ella vio pasar a Perón, Aramburu, Frondizi, Illía, Onganía, Lanusse, Cámpora, Perón, Isabel. Videla, Viola, Galtieri, Bignone, Alfonsín, Menem, De La Rúa, etc., etc., Néstor, Cristina y el gato, mientras su capacidad para conectar con audiencias masivas no solo se mantuvo, sino que fue creciendo. Es imposible que le falte astucia, así que hay que creerle cuando dice que ayudó a que gane el gato, tanto como cuando lo chucea "no se me haga el cocorito" o los reta "ustedes no ven la realidad". Así que es difícil que se le escape la palabra "derrumbe". 

La nota de ayer de Ricardo Roa en Clarín, "Mirtha Legrand, la desilusionada",está escrita por alguien cuya visibilidad e influencia dependen del dedo de Magnetto; no es el caso de Legrand. Puede haber una lucha intestina entre Magnetto y Mirtha para definir quién sintoniza mejor y antes con el humor social dominante en las clases medias urbanas, lo que luego se propaga hacia el resto de la sociedad. Pero una sola pregunta de ella -"¿cuál es la jubilación mínima?"- tiene para el reforzado blindaje que protege a macri un efecto más nocivo que un millón de horas de Roberto Navarro gritando a cámara. Y al Grupo Clarín no le alcanzarán varios meses de todas sus señales operando full time para reparar el daño causado en esos 5 segundos: la cara del gato al haber sido pescado en falta, su abatatamiento y su incapacidad insalvable para responder a esa sencilla pregunta fuera del coaching. 

Mirtha fue contratada por Magnetto como parte de su estrategia para voltear a Cristina (no lo lograron), pero Mirtha no depende del gato ni de Magnetto. Tiene autonomía y se apresta a sobrevivir al derrumbe. Lo de Ricardo Roa de ayer no es una "columna de opinión" sino una manifestación del malestar que en el Grupo causa la evidencia de que alguno de sus contratados no se adecuen a los ritmos de negociación del jefe. Clarín va a abandonar al gato en el momento en el que el costo de descrédito frente a sus audiencias sea más alto que los negocios que aún puede arrancarle. No es sostenible en el tiempo que Clarín se resigne a sintonizar con el núcleo duro del macrismo: está obligado a apuntar a una base social más amplia. Y la felpeada de Mirtha dolió por lo poco que a ella le costó consumarla, precisamente porque sus dardos alcanzan al corazón del cualunquismo que el régimen cree tener atado. Sencillamente: el presidente es humillado en público en una señal amiga, por no saber cuánto gana un jubilado.

Algó falló en la estrategia de marketing: justo en ese tema en el que el macrismo cree que nunca se le puede escapar la tortuga. Una conversación con Mirtha no es lo mismo que una conversación con Susana. La figura de la esposa presidencial como parte de ese triángulo impresiona por su absoluta inconsistencia discursiva y gestual, en comparación con esta anciana de 90 que no necesita a Durán Barba ni ningún troll center para conectarse con el humor social. Pero un equipo de expertos de comunicación no debería desconocer quién es Mirtha. En este sentido, el error del equipo es comparable al de Lopérfido al llevar a De La Rúa a conversar con Tinelli. Hay una fracción de segundo en el que las cámaras captan la cruda verdad.

Lo que sucedió el sábado a la noche es lo que viene sucediendo desde hace varios meses, pero ahora de modo fulminante. Como dijo bien Mirtha: el derrumbe. De una construcción imaginaria que se hizo con materiales de diversa procedencia. 2016 fue el año en que el gato estuvo blindado por Clarín, gran parte del PJ y la CGT, el episcopado y gran parte del Poder Judicial. Pocas veces en la historia argentina los factores del poder se alinearon para sostener un proyecto político como en esta ocasión. No se trata del gobierno del PRO, sino del gobierno de las clases dominantes. Las contingencias de la historia hicieron que quien quedara a la cabeza de este régimen fuera mauricio macri. Por astuto e infalible que sea su equipo de asesores (aunque se acaba de demostrar que no lo es), por maciza que sea la coalición social que lo gobierna, en el sistema presidencial que rige a la Argentina el que queda expuesto es el titular del ejecutivo. Y las exposiciones a las que está sometido nos están mostrando una realidad asombrosamente precaria. Por lo tanto, está destinado a dilapidar con mucha rapidez el poder político que las elecciones de 2015 le otorgaron: el derrumbe. Mirtha lo dijo. El triunvigato de la CGT lo entendió en contacto con sus propias bases hace dos semanas.

Pero no todo es estrategia comunicacional. Menem no necesitaba de tanta sobrevida asistida; Cristina los tuvo siempre en contra. No solo se trata de cómo comunicar sino qué es lo que hay para comunicar (o impedir que se comunique). El proyecto político que se quiere llevar a cabo. Carlos Pagni lo está diciendo en sus columnas: si a macri le va bien, hay sectores de "la economía" que van a morir. Cuando Pagni dice "sectores de la economía" hay que pensar en lo que Cavallo llamaba "provincias inviables": están hablando de millones de personas. 2016 fue también el año en que algunos formadores de opinión del progresismo cool se sintieron colegas de Pagni y compartieron amables charlas, llenas de guiños y sarcasmos refinados. Estos formadores llegaron a postular que no estaba gobernando la vieja derecha, que se trataba de algo nuevo. Es obvio: que el macrismo llegó por el voto popular, pero el voto no es un dato suficiente para determinar la estrategia del proyecto. En 16 meses hubo tiempo de sobra para avivarse de que esta nueva derecha es moy parecida a la fea vieja derecha. Su único plan es bajar los salarios, crear un ejército de desocupados y reprimarizar la economía. El manejo de twitter no alcanza a establecer una diferencia cualitativa en el proyecto. Del otro lado está el pueblo argentino, que tampoco es tan nuevo. Hay una tradición de resistencia y movilización ante el ajuste que no inventaron Néstor ni Cristina. Ni nació en las asambleas barriales de 2001. Entonces, la predicción del corrimiento desde "los extremos" (?) hacia "la moderación" que sobrevendría al terminar el mandato de Cristina fue rápidamente falsada. 

Dos o tres datos de hoy refutan la "novedad" de la derecha y su "moderación": macri trata de encarar el conflicto salarial con los docentes despreciando torpemente a la escuela pública, nada menos, una de las claves de la historia nacional desde sus mismo cimientos. Patricia Bullrich, otro personaje tradicional de nuestra historia, sale a respaldar la (falta de) firmeza del gobierno diciendo "Vamos a actuar y puede haber consecuencias, pero no significa que vaya a haber un muerto". Y Elisa Carrió, servicial, acusa a los manifestantes de estas semanas de querer desestabilizar al gobierno y suplica: "no hay que reprimir, porque están buscando muertos". El derrumbe y los muertos: un clásico nacional.

La cárcel de Milagro Sala fue el intento temprano de disciplinar la protesta social. No funcionó. El blindaje alrededor de la precaria figura presidencial duró un año. Las amenazas de encarcelar a Cristina perdieron eficacia por dos motivos: cada vez que amenazan sin llevarlo a cabo, enardecen más a su núcleo duro, pero a la vez recelan que meterla presa funcione como un baldazo de querosén para aplacar las llamas. Hoy una torpeza asombrosa los lanzó a demonizar a los docentes, creyendo que podría ser tan fácil como demonizar a Luis D'Elía o a la Morsa.

Un país en guerra contra las maestras es inviable. El enemigo se está equivocando y en estos casos es conveniente no interrumpirlo. 

El mayor peligro: que el derrumbe produzca "nuevas muertes".

martes, 21 de marzo de 2017

Marcha federal educativa: hoy y mañana. Mañana todos a Plaza de Mayo



MARCHA FEDERAL EDUCATIVA”: LA PATRIA SE VISTE DE GUARDAPOLVOS BLANCOS.

Comenzó ayer la Marcha Federal Educativa que partió del NOA, NEA, Patagonia, Cuyo y Pcia. de Buenos Aires hacia Plaza de Mayo.

En distintas provincias se están realizando acciones en el comienzo de la Marcha Federal.
En Santa Fe , AMSAFE, encabezada por Sonia Alesso - Sec. General de AMSAFE y CTERA - lanzó el Foro Santafesino en Defensa de la Educación Pública, la Ciencia y la Tecnología.
En Misiones los docentes nucleados en UDPM realizan caminatas por los pueblos y encuentros con la Comunidad Educativa.
En Pcia. de Buenos Aires, SUTEBA y el Frente Gremial realizan acciones en escuelas, Concejos Deliberantes. Hoy además habrá actos, radios abiertas y marchas de antorchas.
Por la mañana partió la columna de ATECH, Chubut.
En Ciudad de Buenos Aires, UTE junto a universitarios, estudiantes, científicos y otras organizaciones realiza hoy a las 18 hs. una clase pública en el Cabildo.
Hoy por la mañana hubo actos en Rawson, Comodoro Rivadavia y Esquel y a las 18 hs. habrá un acto en Bariloche.
Así la Marcha Federal Educativa empezó a calentar motores desde los distintos puntos del país.
Por Paritaria Nacional Docente, por salarios dignos y en defensa de la Educación Pública.

Buenos Aires, lunes 20 de marzo de 2017


Todos somos docentes y exigimos respeto, salarios dignos, apego a las leyes #ParitariaFederalDocente #MarchaFederalDocente
Corriente Federal de Trabajadores de la CGT.

Luego de la reunión de paritaria del 14 de marzo, la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN), de la cual ADUBA forma parte, resolvió convocar a un paro nacional de 48hs para los días 21 y 22 de marzo, ante la pérdida del poder adquisitivo superior al 10% de los salarios de los 180.000 docentes universitarios de todo el país.

Asimismo, en un plan de lucha en conjunto con todos los gremios de la educación, participaremos de la MARCHA FEDERAL EDUCATIVA el día 22 de marzo, a las 10hs.

Reclamamos una recomposición salarial del 10% (debido al deterioro del 6% hasta el año pasado, cuando nuestro acuerdo salarial del 35% quedó por debajo de la inflación oficial, que fue de un 41%, y un 3,8% en los 2 primeros meses de este año).

A su vez, rechazamos el techo salarial del 18% que el Gobierno intenta imponer a los docentes y a todos los trabajadores, ya que los datos oficiales de la inflación de los 2 primeros meses del año, más los tarifazos que aún quedan pendientes, muestran que la inflación del 2017 será muy superior a dicha cifra.

Asimismo, reclamamos por la continuidad de nuestro Convenio Colectivo de Trabajo: el adicional por título (Especialización, Maestría y Doctorado), el plus a la dedicación exclusiva, el plan de jerarquización laboral y la renta para los docentes ad honorem y contratados.


lunes, 20 de marzo de 2017

Maestros en situación Hiroshima


Dijo el gato:

"Hace unos días Infobae publicó esta foto que me llamó mucho la atención. Unos chicos de 7 y 8 años toman una clase al aire libre en medio de una ciudad completamente en ruinas. La foto fue tomada en Hiroshima meses después de la explosión atómica que arrasó el 90% de los edificios, fábricas, calles, plazas y casas de esa ciudad y dejó más de 150.000 personas muertas, decenas de miles de ellas de manera fulminante.

"Sin embargo en la foto se ve que los chicos continuaron estudiando en una escuela sin paredes, sentados en pupitres rotos, cajones de carbón y mandarinas rodeados de su ciudad pulverizada. Dos meses después de la bomba, de pie, al frente de todos ellos volvió a estar el maestro. Dando clases como todos los días, como si nada hubiese cambiado, aunque los chicos no tuvieran ni libros ni cuadernos y muchos de ellos, tampoco padres.

"Por dos años Hiroshima estuvo en ruinas, sin escuelas, pero durante ese tiempo sus alumnos nunca dejaron de asistir a clases y los maestros nunca dejaron de estar al frente de ellos.
Para que un país pueda levantarse la escuela nunca debe parar".

Es decir, quien hoy ocupa la presidencia de la Nación puso a los maestros en situación Hiroshima. Un país cuyo presidente pone a los maestros en situación Hiroshima es inviable. Ante semejante alternativa, ¿qué puede llegar a caer antes: un país, los maestros o un gato?