viernes, 1 de septiembre de 2017

Sokurov - Extremos

Una vida humilde (1997) - Elegía de un viaje (2002): este sábado a las 19:30 en Alvarez Thomas 1093 - Comienzo puntual


¿Por qué Sokurov es uno de los más grandes cineastas de todos los tiempos? Por su extrema indiferencia a cualquier forma de cinefilia.

En una época donde la novedad crítica está dada por las infinitas relecturas cinéfilas. Rescates, restauraciones, repliegues sobre lo mismo.


Hace 20 años Sokurov hacía Una vida humilde. Viaje al extremo este, textura inasible, brumas, antítesis de sus retratos de los hombres poderosos.

(Hay que tener en cuenta que el misterio de la casa en la montaña en la que vive la anciana bordadora puede verse como una secreta preparación/antítesis de la casa de Hitler en Moloch, que Sokurov presentaba dos años después y estaba preparando por ese entonces).



Una vida humilde (1997) y Elegía de un viaje (2002) dos películas difíciles de clasificar que el cineasta ruso realizó durante su década prodigiosa.



En Elegía de un viaje está prefigurada toda su serie sobre los museos, desde El arca rusa hasta Francofonía. Elegía de un viaje las prepara, las condensa y las supera.



Entre 1995 y 2005, por fijar un período cronológico, Sokurov filmó con la furia creativa de un artista extremo, haciendo de cuenta que el cine aún no existía, que nadie puede saber qué puede una película, suponiendo que la pantalla es un lienzo en movimiento, que el cine deriva del radioteatro, de los sueños, de los viajes, del desconcierto, de nada.



Sin importarle si era en vídeo, fílmico, televisión, documental, ficción, ensayo, retratos vivientes, nubes, sombras, fantasmas.

Como si nada pudiera saberse hasta verlo hecho. Y aún así.



Una vida humilde y Elegía de un viaje transcurren como viajes desde Rusia hacia uno u otro extremo, este oeste. Como el recuerdo de un viaje o de un sueño, como si la historia sucediera en diversas dimensiones simultáneas.



La voz susurrada de Sokurov es el único soporte que da cierta continuidad a esa exploración que empuja hacia las zonas desconocidas. Quien no vio películas como estas ni siquiera imagina todo lo que el cine podría ser si alguien se animara.

Este sábado las vamos a ver juntas, porque sus duraciones relativamente breves, menos de una hora cada una, nos dejan viajar desde allá hasta allá, hacia los extremos.



Proyección y análisis de dos obras extraordinarias de Aleksandr Sokurov.
Coordinado por Oscar Cuervo.
Comienzo puntual.

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