Cadete



viernes, 25 de agosto de 2017

Autoatentado: la derecha democrática no dispone de una izquierda violenta: ergo la inventa

 Autoatentado Ritondo




 Autoatentado INDRA

No pensé que la derecha democrática iba a tener que recurrir tan rápido, a menos de la mitad de su mandato, a los autoatentados. El de anoche es el segundo.

El primer autoatentado la derecha democrática lo realizó en INDRA, hace dos semanas, tres días antes de las PASO que la gobernadora Vidal iba a terminar perdiendo frente a Cristina Fernández de Kirchner. INDRA es la empresa encargada del escrutinio provisorio que terminó en un bochorno inaudito, gracias al cual aún hoy el régimen no pudo admitir la derrota de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires. En ese primer autoatentado hicieron explotar una caja en las oficinas de la empresa contratada irregularmente para que hiciera el fallido escrutinio.

El segundo autoatentado ocurrió anoche, cuando dos bidones de nafta estallaron entre un par de autos estacionados frente al Ministerio de Defensa Bonaerense comandado por Cristian Ritondo.

Los autoatentados son recursos demasiado toscos para el grado de sofisticación de las derechas modernas y democráticas, pero se sabe que la historia es una combinación entre lo viejo que no termina de morir y lo nuevo que no acaba de nacer. Lo curioso es que el clima político argentino, en plena campaña electoral, obligue al macrismo a recurrir a trucos tan burdos como el de los autoatentados.





Digámoslo todo: después del clima de euforia electoral que cambiemos intentó instalar con su fiesta de globos en la noche de las PASO, celebrando resultados que aún no se terminan de conocer, estos últimos días la gaya política mutó cuando se realizó la primera movilización en Plaza de Mayo de (un tercio de) la CGT contra la reforma laboral y reclamando la aparición con vida de Santiago Maldonado.

Tampoco ayudó a la alegría que el macrismo intenta infundir el hecho de que el estado argentino recibiera una nueva intimación de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos para que que “adopte las medidas necesarias para determinar la situación y el paradero de Santiago Maldonado", desaparecido por la Gendarmería Nacional desde el 1 de agosto. 

El Estado Argentino no anda bien para los standars internacionales de civilización y modernidad; es señalado cada dos por tres como promotor de la persecución política a los opositores y violador de los derechos humanos (lo cual no es bueno ni siquiera encuadrándolo como una derecha moderna, según la tesis de José Natanson).

La cosa se puso peor cuando se conoció el audio en el que jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich, Pablo Nocetti, refuta los dichos de la ministra. El 16 de agosto en el Senado, Bullrich había dicho que Nocetti no comandaba el operativo de represión en Esquel en el que desapareció Maldonado, ya que su Jefe de Gabinete “sólo pasó a saludar a Gendarmería". En el audio difundido ahora se escucha la voz de Pablo Nocetti en un reportaje concedido a Radio Nacional de Esquel del 2 de agosto pasado, en la zona donde desapareció Santiago, a más de 1800 km de su despacho en Capital Federal, jactándose de comandar el operativo.


Audio completo:



Patricia Bullrich le mintió al Senado de la Nación. Su brazo derechísimo no pasó a saludar, él mismo dijo estar coordinando el operativo de represión que tuvo como resultado un desaparecido. La mentira de Bullrich constituye un evidente acto de obstrucción estatal de la investigación sobre la desaparición de Maldonado. 

Maldonado no es simplemente "una persona extraviada", porque el estado se obstina en impedir que la investigación de su desaparición avance y encubre a sus desaparecedores.

En concordancia con esta evidencia, la fiscal Silvina Avila recaratuló la causa que investiga el caso. Hasta ayer la causa 8232/2017 llevaba la carátula “NN sobre averiguación de delito", pero por decisión de la fiscalía pasó a caratularse como "desaparición forzada de personas". Esta figura implica la participación de las fuerzas de seguridad del Estado. El Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de la ONU lo define en base a tres elementos: la privación de libertad contra la voluntad de una persona, la participación de agentes gubernamentales en el hecho y la negativa a revelar la suerte o el paradero de la persona interesada. Las mentiras de Bullrich en el Senado configuran una parte del delito: la de los agentes gubernamentales que obstruyen la administración de justicia. Si las instituciones republicanas funcionaran, esto sería suficiente para promover el juicio político de Bullrich.

Para colmo, el gobierno se halla en vísperas de tener que reconocer que, pese al denodado esfuerzo que hizo la gobernadora María Eugenia Vidal en el último tramo previo a las PASO para poner su figura por delante de los opacos candidatos de cambiemos, Vidal sufrió una significativa derrota política: el escrutinio definitivo dice que su campaña no alcanzó para evitar que Cristina Fernández de Kirchner terminara siendo la dirigente política que más votos obtuvo en todo el país, echando por tierra la insistente tesis de que la figura de Cristina está terminada: le ganó en el principal distrito del país a la estrellita de cambiemos y niña mimada de los medios del régimen.

La seguidilla de noticias adversas promueven que la derecha democrática apele  a instrumentos toscos: los autoatentados, como el de anoche frente al Ministerio de Ritondo. Los bidones estallados que arruinaron un par de autos también pueden ser considerados el lanzamiento de este nuevo tramo de la campaña de cambiemos en provincia, para evitar volver a ser derrotados por Cristina. O algo peor. el fortalecimiento de la hipótesis de conflicto de un "enemigo interno" ante el cual el gobierno pueda seguir vulnerando el estado de derecho. Son tan burdos que dan ganas de reír. Si no fuera porque son tan brutales que son capaces de matar y hacer desaparecer.

De todos modos, a no desesperar: aguardemos el análisis de José Natanson en el próximo número de Le Monde Diplomatique.

1 comentario:

claudia serra dijo...

En verdad que resulta extraño que después de mentar a las hiper profesionalizadas FARC terminemos en un sketch con bidones de nafta. Tal vez hayamos sobreestimado a los think tanks (un tirón de orejas para Natanson, "el" intelectual orgánico del período, ja ja ). Igualmente, no subestimemos una clara vocación de aplicar la ley antiterrorista. Saludos.