Cadete





Hormiguita Ocaña, primera candidata a diputada nacional de Cambiemos por la provincia de Buenos Aires,
desconoce el caso Maldonado: "Ni el gobierno va a durar...".

sábado, 31 de mayo de 2014

Teatro de operaciones

El domingo a la medianoche María Pía López en La otra.-radio. FM La Tribu. 88,7. Online



Personajes
por María Pía López *

El falso Astrólogo: Arlt le atribuye ese oficio por la fascinada desconfianza que cultivaba hacia los saberes esotéricos, convencido de que no eran más que artimañas de vivillos. Por eso crea este personaje, que no sabe nada y ni siquiera roza, en su discurso, una comprensión sobre las conjunciones de los astros. Orador equívoco, mereció una bofetada por sus erráticas vagancias por las ideologías. Revolucionario por momentos; por otros, hombre de un orden jerárquico y oscuro. De Lenin a Mussolini, de Mussolini a Lenin. El sueño del poder se convierte en pesadilla de la confusión. Manager de locos porque no puede ser conductor de multitudes. Una revolución a la escala de un jardín de una quinta o del teatro de marionetas de un altillo. ¿Se tomó en solfa lo que el gran poeta nacional, el enfático Leopoldo, afirmaba en serio? Porque si la verba del escritor no desdeñaba conversión ni oscilación ninguna y podía parecer un comediante -allí con sus hipérboles y sus ademanes teatrales-, su sino fue el de un hombre trágico y su estación final el suicidio.

¿Y si usamos el Astrólogo como Aleph desviado, astillado, medio trucho, caleidoscopio que va dando en cada sacudón distintos retratos? Tendríamos ahí un Lugones, los muchachos de La Nueva República, un Ramón Doll, el mismo Arlt, algunos comunistas, falsificadores y anarquistas de camisa de seda, pero también y hacia adelante una actriz convertida en primera dama, un general presidente, personajes de Marechal atravesando la ciudad envueltos en kimonos, el Instituto Di Tella, unas instalaciones y obras de Jacoby, la revista La Rosa Blindada, una fantasmagórica y más que trágica guerrilla en Salta, miles de células insurgentes, el Galimberti que mezclaba parejas dosis de aventura y compromiso, empresarios que coquetearon con las izquierdas para luego denunciarlas ante los grupos de tareas, publicaciones culturales y fanzines, la redacción de Cerdos y Peces, las asambleas barriales en el dosmildos, el peronismo entero en su infinitud territorial, Tartabul de Viñas, un grupo que se llamó 501 porque preferían viajar quinientos un kilómetros antes que ir a votar pero no se animaban al simple desconocimiento de la obligación cívica, los colectivos de adolescentes que se reúnen con objetivos imprecisos o minúsculos, tenaces camadas de alfabetizadores de pobres, los equilibristas callejeros, poetas que declaman en cualquier parte porque creen que la poesía redime algo del horror del mundo, militantes estudiantiles que nombran sus agrupaciones como la Mariano Moreno o la John William Cooke o la Macedonio Fernández coqueteando con el halo tibiamente subversivo y bien cool que tiene el travestismo en la actualidad, los salones en los que una cantidad de gente, poca o mucha, se junta a deliberar sobre algo que llaman política, o sea todo aquello que se multiplica, se difuma, y al hacerlo se encuentra con que las palabras ya no son tan fácilmente clasificables, los contornos son problemáticos y cuando se habla se asume un riesgo, el de arrepentirse, en un instante, porque lo que se dice no es lo que se piensa o debería pensarse; el de recibir la bofetada correctiva de los abogados de la hora. El Astrólogo es el Aleph en el que todo se vuelve comedia sn dejar de ser tragedia.

* (Fragmento del libro Teatro de operaciones, de María Pía López: este domingo a la medianoche viene María Pía a La otra.-radio, FM La Tribu, 88,7, online).

Falta de mate



por Lidia Ferrari 

¿Cómo es posible que en estos poco más de diez años de crecimiento económico en la Argentina, de recuperación de una democracia desgajada, en estos tiempos que tanta gente que antes no salía de vacaciones ahora viaja a Europa, bastante gente que conozco que se ha comprado casa gracias al crédito, gracias a obtener mejor salario, cómo es posible que haya tanta inquietud en Argentina? La pregunta se extiende a esas personas que por primera vez tienen un auto, o aquellos que lo cambiaron a un 0km, aquellas personas que ahora pueden pasear y divertirse, los docentes que ganan mejor que antes o la cantidad de gente que ha accedido a una jubilación. Me pregunto cómo puede haber tanto malestar cuando la gente llena los restaurantes, los teatros, los cines. ¿Cómo puede ser que se enojen tanto cuando basta ver la cantidad de espectáculos de artistas internacionales que visitan Argentina, porque tienen un público que ya no tienen en Europa? Los números dicen que bajó la tasa de desocupación. El 2001 quedó atrás en muy poco tiempo. Si bien no todo se ha solucionado (¿eso existe?), la gente en general está mejor. Los ricos también parece que han ganado con este acceso de tanta gente al consumo. Del 2001, lugar del abismo y de la angustia parece que se ha pasado a un escenario de progreso, mejoramiento de la calidad de vida, acceso a la educación y la salud mejoradas, es decir, esos índices que para los organismos internacionales son irrefutables pruebas de mejores condiciones de vida.



La pregunta me taladra el cerebro varias veces por día. Parece que muchos también se hacen esas preguntas. Una de las respuestas compartida ha sido la de la insistencia mediática por hacer sentir a la gente mal, que la hace olvidar de su propia situación real. Sin duda, los medios de comunicación en todo el mundo están haciendo perder la tranquilidad a la gente. Me consta que eso sucede, al menos en otros países. Parece, eso dicen, que cuando los gobiernos de ciertos países no les gustan a ciertos grupos concentrados de la riqueza, parece, que se lanzan a preocupar y agitar a los pueblos. Eso dicen, y me parece una respuesta plausible.

Pero, en estos días, piano, piano, cuando me he convencido de este cambio que piano, piano, se hizo claro en mi vida, debido a los efectos del clima y a mi falta de mate, he llegado a la conclusión de que los argentinos no podemos estar tranquilos por dos razones, que ahora descubro estructurales.  [Fragmento del texto "Piano, piano". Continuar leyendo en el blog Un Largo]

viernes, 30 de mayo de 2014

Esto no es un post sobre Campusano



por Oscar Cuervo

De Campusano vi una pelicula y media. Y lo que vi oscilaba entre lo pésimo y lo abominable. Pero una pelicula y media es poco para sentar una conclusión. Algún día tendré que hacer el esfuerzo de sentarme a ver Fango entera, para ver si la mitad que no vi es tan horrorosa como la que vi. Mientras tanto, ayer publiqué en el blog una nota de Lautaro Garcia Candela que se tomó el trabajo de ver varias.

Sé que hay una cierta tendencia de la critica argentina a ver como virtudes la horribilidad de sus actuaciones, la fealdad de su musicalización, la tosquedad de sus encuadres y montajes y la torpeza con que delinea situaciones y personajes.

Yo estoy de acuerdo con algo que dice Lautaro García Candela: parece un ejercicio de Dirección I.

Y me da la impresión de que Campusano es un fenómeno de nicho, básicamente les gusta a algunos críticos que necesitan legitimarse descubriendo algo "nuevo". Lo nuevo de Campusano es pensar que lo malo (mal filmado, mal editado, mal actuado) es de pronto bueno.

No creo que sea cine popular -argumento que algunos críticos sostienen- ni nada por el estilo, habría que ver qué pasa en una función en el Gaumont, fuera del BAFICI, donde se lo ve como monito. Monito las pelotas.

Me parece que al pueblo el cine de Campusano no le va a gustar nunca. Campusano es un fenómeno pequeñoburgués, de los que tratan de tomar contacto con la "autencidad del conurbano" a través de su cine. Y quizás no conozcan el conurbano. Campusano no tendría ningún eco en el conurbano. Ahí va a tener éxito la nueva de Szifrón (que también puede hacer algo feo) y todas las que hace Darín, así como la del osito animado o las otras de Pixar. Y los críticos pequeñoburgueses se dan un baño de populismo mostrándose condescendientes con lo que hace Campusano.

Y esto lo puedo decir con cierta soltura porque hoy en día todo el mundo le soba el lomo a Campusano: desde Prividera hasta Quintín y desde Página 12 hasta Hacerse la Crítica. Hay unanimidad casi completa, así que el destino ha querido que yo pueda dejar sentado que me parece horrible.

Pero esto no es un post sobre el cine de Campusano porque solo vi una película y media. Esto es un aviso sobre algo que voy a escribir dentro de un tiempo. Voy a ir a ver Fango, si me dan los horarios, al cine.

Las buenas gentes que se adaptan a todo, a toda costa

Fassbinder y la micropolítica de la adaptación
Lola, su antepenúltima película, este sábado a las 18:00 en Uriburu 1345, 1° piso, Fundación Centro Psicoanalítico Argentino. Informes: 4822-4690.


por Oscar Cuervo

Lola (1981) es la antepenúltima película de Rainer Werner Fassbinder, lo cual nos reclama una atención especial, porque se trata de uno de los más grandes autores de toda la historia del cine describiendo su parábola final. Después de Lola vendrán La ansiedad de Veronika Voss (1981), la última película suya que Fassbinder vería estrenarse, la que veremos el sábado siguiente para cerrar este ciclo, y Querelle (1982), que se estrenó cuando Fassbinder ya había muerto.

Es ciertamente emocionante oir el canto de este cisne. En el tramo final de su obra Fassbinder condensa toda su destreza de realizador y su osadía de artista. Lola es en cierta forma una summa: Fassbinder toma una fuente literaria célebre (Professor Unrat, 1905, de Heinrich Mann) que el cine alemán ya había adaptado (El ángel azul, Joseph von Sternberg, 1930, con Marlene Dietrich) para construir otra fábula de alcance popular, pero con una mirada mucho más corrosiva que la que había logrado en Lili Marleen. Ya no hay visos de sentimentalismo: Fassbinder retoma la perspectiva fría y mordaz que le habíamos conocido en sus momentos de mayor dureza. Es un cineasta que sabe narrar con simpleza y plantear la mirada menos complaciente sobre su propia sociedad. Y además inviste a su imagen de un brillo decadentista que la acerca al gran espectáculo. Cine político para las masas. 

Lo que Fassbinder filma a través de Lola es la micropolítica de la adaptación a toda costa. Muestra a la generación de sus padres, los que eran muy jóvenes en el desastre final del nazismo y se reponen con brío y astucia cuando el mundo les da la "gran oportunidad" de reivindicarse con el Milagro Económico. La construcción de este significante es por demás curiosa: ¿cómo puede ser económico un milagro, si la economía es algo que por definición excluye toda posibilidad de milagro? La respuesta está en Lola. Lo que Fassbinder piensa de las buenas gentes que atraviesan y se dejan atravesar por la economía de mercado. A comienzos de los años 80 -apoteosis de la economía de mercado- Fassbinder filma los años 50, en los cuales él sitúa la genealogía de la prosperidad alemana, y se encarga de resaltar los vínculos entre aquel pasado cercano y ese presente del que logra distanciarse como ningún otro cineasta de su época. Algo que solo puede hacer un genio.

Dice Harry Baer (actor, asistente, director de arte, amigo y ocasionalmente amante de Fassbinder): "Lola y La ansiedad de Veronika Voss deben contemplarse juntas. En esta historia, situada en la década de los años 50, la sociedad que tiene a su cargo la reconstrucción del país se compone en gran parte de personajes femeninos, como María Braun, no solo porque con los destinos femeninos puede conseguirse una mayor transparencia, sino porque es un hecho histórico que las mujeres desempeñaron un papel importante después de la guerra. Eran superiores en número y, por lo tanto, tenían que arreglárselas solas, pero a pesar de ello la sociedad masculina no tardó en alcanzarlas".

Lola es un melodrama de ribetes farsescos, colorido y amargo. Veronika Voss es otra cosa, de la que hablaremos en pocos días.

jueves, 29 de mayo de 2014

El cine de Campusano

(A propósito del estreno de Fango)




Lo primero que se destaca en las películas de Campusano es el registro de actuación, entre improvisado y revolucionario. Y gracias a esos parlamentos a los cuales no estamos acostumbrados (él dice que la culpa es de Hollywood) se produce un distanciamento que dura al menos los primeros 20 o 30 minutos de cada película. Entonces empezamos a ver a las personas antes que los personajes, la realidad antes que la ficción (aunque en su cine éstas categorías son más bien difusas, porque los paisajes son tan dolorosamente reales que uno no se las cuestiona: esto es así). Y entre la ontología de lo real y el extrañamiento actoral se filtra mi preocupación: que, ante el derribo del encantamiento aristotélico, esto se transforme en un zoológico.

Esto que digo está en función de la popularidad festivalera que tienen sus películas, que no deja de ser curiosa, porque hay un acontecimiento que precede a cada proyección: Campusano invita a todos los actores del film, que son muchos. En el último BAFICI, por ejemplo, se estrenó Fantasmas de la ruta y Recoleta se llenó de motoqueros, lo que resultó un espectáculo en sí mismo. Y él no tiene la culpa, sino todos los demás. Cuando Campusano dice que nuestros sentidos están atrofiados por el cine de Hollywood, se lo puede relacionar directamente con el carácter del BAFICI: unos pocos más, unos pocos menos, es siempre el núcleo duro cinéfilo capitalino el que asiste. Entonces, no debería ser exhibido como algo supuestamente cool con lo que la gente se ríe de ciertas entonaciones. Mi miedo es que los espectadores se rían de y no con los personajes (y reírse es un decir, porque no hay muchos momentos cómicos que no surjan de lo absurdo, de lo lejano absoluto). Que haya una condescendencia propia de la diferencia de clase, ante el relato tan desnudo, tan sincero, tan íntimo.

El cine de Campusano debe ser un bicho raro en la cinematografía argentina, incluso mundial, como cualquiera que es excéntrico por un supuesto costumbrismo proveniente de lugares exóticos. Porque Campusano muestra el conurbano como si nadie lo hubiese filmado antes. Y, a diferencia de sus contemporáneos, antes que un cine anémico, hace un cine que se expande en todas las direcciones con la fuerza de la narración.



Se conjugan muchos elementos en diferentes niveles: vocación bigger than life en un nivel argumental, extrañamiento en las actuaciones e hiper-realidad en los ambientes. Lo que termina dando la sensación de que esos personajes están generando su propia puesta en escena y que Campusano sólo la ordena. La idea de que ellos escriben el guión (aunque ya sabemos que Campusano no escribe guiones) en base a su realidad y a un vínculo vivencial con los acontecimientos me hace pensar que es un cine que surge de forma directa del conurbano profundo, en el que conviven proxenetas, bandas de tango trash, motoqueros, pandillas y gente que trata de pasarla.

Como el cine de Campusano habla siempre desde la primera persona del plural, no existen juicios, como podría pensarse desde la lógica pobrista-paternalista de la clase media. Sí, es verdad, hay un determinismo casi naturalista sobre el destino de estos personajes (o personas) respecto del lugar en que viven. Pero nunca estuvo tan bien expuesta la contradicción, la unión difusa entre el valor, la cobardía, el patoterismo, el honor, sobre la base de los códigos barriales que amalgaman esos conceptos.



Lo trágico en sus películas no es necesariamente excepcional, como suele ser en el cine al que se contrapone Campusano, sino que lo son sus personajes. Estos eventos que surgen con naturalidad en la película se combinan con la iridiscencia (ver acá) de sus protagonistas, Vikingo en Vikingo y en Fantasmas de la ruta; y Oscar Génova en Vil romance y Fango. Ellos son los que llenan el plano y le dan sentido al film, porque aún siendo parte del mismo ambiente y compartiendo sus valores, se destacan por sus características excepcionales.

Al contrario de lo que dice cuando aparece en la película Tres D haciendo de sí mismo, las películas de Campusano sí son violentas. Ese no es el problema. Porque toda muerte, toda acción violenta, cada pequeño movimiento se va amplificando a lo largo de la película hasta llegar al clímax. Todo tiene su consecuencia y todo confluye al duelo medio deleuziano (la contracción del mundo propuesto para ser superado). No se acumulan muertes de extras NN para darle más dramatismo a las peleas, sino que vemos el funeral del muerto específico (todos con nombres o apodos), lo que de alguna manera va equilibrando, como haciendo contrapeso, no con ánimo conservador, sino para conservar una idea humanista del mundo.



El ánimo violento está en el aire. Habría que ver su relación con lo estatal porque, cuando las instituciones aparecen, están envueltas en la misma lógica, y más que simplificar las cosas, las embarran. Y el honor no necesariamente surge como algo bueno, ya que implica obstinación, algo parecido a la hybris griega.

Sería muy estúpido hablar de la dirección de arte en una película de Campusano. Sin embargo, todos esos detalles que surgen de su relación con lo real –algo no muy difícil de lograr, algo que se logra sin tener ningún tipo de producción- hacen que su cine sea verdadero. Decir que es un cineasta crudo sería no entenderlo. Incluso en relación a lo sensorial –lo supuestamente atrofiado-, que redimensiona escenas que quedaron en loop en mi cabeza por semanas: el sexo en Fango o las miradas del tío pervertido que participa en la trata de personas en Fantasmas de la ruta.

Al final, luego de sus películas intensamente narrativas, pasionales y trágicas, me quedo pensando en varias cosas. ¿Esa chatura en la puesta en escena (seamos sinceros, a veces parecen ejercicios de Dirección I) implica un cine desde las entrañas de una clase social que aprehendió de maneras disímiles el cine industrial? ¿Se configura así un cine conservador, cuya pobreza visual (compensada con intensidad argumental), sólo sigue reproduciendo más pobreza? ¿Ese sentido del honor que atraviesa las películas no es una construcción barata y de segunda mano? ¿Por dónde entra el kirchnerismo? Se plantean contradicciones, no es ninguna novedad. El cine de Campusano, tanto por derecha como por izquierda, está atravesado por la realidad de muchas maneras y así se replantea la representación –por lo tanto la percepción- que ya parecía automatizada.

* Lautaro García Candela es editor del blog Cuando el arte ataque.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Led Seppelin: Clarín no puede dejar de mentir


En síntesis es el noticiero de la medianoche del Trece, orientado a un público joven. Lo conduce Mario Massaccesi, con un staff de ¿periodistas? jóvenes y cancheros. Van en musculosa y con barba de dos días, hablan de videogames y de apps. Clarín está tratando de conquistar el sentido común sub 25 para posicionarse luego de la derrota política y empresarial que le asestó la Ley de Medios. Ponen canciones de rock para que el público vote su preferida. Ayer en el graph estaba "Whole lotta love" de Led Seppelin.

Doce Casas. Historias de mujeres devotas

El ciclo de Santiago Loza y Eduardo Crespo 






¡Oh, qué sentimiento!

Ser es creer.

por Alito Aep

El ciclo reproduce el clima del teleteatro argentino clásico: largas escenas que se desarrollan en interiores (por lo general, el living de una casa), pocos personajes, diálogos extensos, planos que se demoran sobre los rostros de los actores, música que remarca los estados emocionales. Los decorados, visiblemente armados en estudios, llenos de muebles y objetos reales, iluminados intensamente. Todos esos elementos configuran un hiperrealismo extraño, onírico, que debajo de una aparente imitación de la vida cotidiana, se hace verosímil no por el parecido con la realidad, sino por su capacidad de resonarnos a nivel emocional y simbólico.

Sin embargo, se le quita a la estructura del teleteatro clásico sus bases argumentales: la verdad oculta que, cuando sea revelada, cambiará la vida y las posiciones de poder de los personajes, y la marcada línea divisoria entre malos y buenos, franqueable sólo en situaciones excepcionales. Al quitarle este dique, el foco se centra en el mundo interno de los personajes, que pueden fluir en sus delirios, enfrentarse con sus aristas más extremas, sincerarse emocionalmente, sin temor de mostrar contradicciones o ambigüedades. Como si a esos personajes de teleteatro, se les dijera: “en este mundo podés ser todo lo que sos, aquí no se juzga a nadie”.


Llevo vistas, hasta ahora, cuatro de las ocho historias que pasaron. De todas ellas, la séptima, la de Andrea (mes de julio), fue la que más me impresionó. Me identifiqué profundamente con la protagonista; hizo vibrar aspectos míos que tienden más bien a dormirse en el realismo capitalista de la vida diaria.

Los diferentes caminos posibles en la búsqueda del amor, de la fe, del sentido de la soledad y del sacrificio; la emocionalidad que nos desborda; los recursos que nos permiten sobrevivir.

Conviven en esta historia Flashdance y Carl Dreyer. Comienza jugando con el parecido físico entre Ailín Salas y Jennifer Beals, pero termina siendo el otro personaje, Andrea (Cecilia Ursi), la que resuena con ambos aspectos de una misma personalidad: la asceta, casi una monja, que mira al mundo desde afuera (y desde arriba), y la trabajadora capaz del sacrificio por ser la mejor bailarina.

Oh, what a feeling!
Being’s believing!

(Doce Casas sale por la TV Pública de lunes a jueves a las 22:30 horas en capítulos de media hora. Y los sábados a las 23 se repite la historia completa de esa semana. Además, todos los capítulos pueden verse online en cualquier momento en el canal de Youtube de la TV Pública).

martes, 27 de mayo de 2014

Una mirada sobre las elecciones europeas e Italia


por Lidia Ferrari

En las elecciones europeas han vencido los Euro escépticos, la derecha y los partidos anti-inmigrantes. Pero no es el caso de Italia que, a diferencia de los otros países de Europa que han castigado a sus gobiernos, gana el partido que gobierna (si bien no es secundario que lo sea desde hace sólo 3 meses por una alianza con Berlusconi y sin elecciones). Lo cierto es que el PD de Renzi ganó y con más votos de los esperados. También en Italia, a diferencia de otros países europeos, no triunfó la derecha (al menos nominalmente[1]) si bien no hizo una mala elección. La Lega Nord, el tradicional partido de ultra derecha sacó un buen 7%. A Berlusconi no le ha ido tan bien, ya que quedó en tercer lugar, después del M5S, con un 16% de votos. Era hora, si bien uno se pregunta cómo todavía puede acarrear esa cifra. La tercera cosa que en Italia ocurrió diferente es que ganó un partido que no está dentro de los euro-escépticos. Renzi, si bien ha criticado la administración de la Unión Europea (todos lo han hecho) no es de los que quieren salir del Euro y comenzó su mandato visitando en primer lugar a Merkel. Por eso, en Le Monde han titulado una nota: Renzi, campeón de Europa[2].

Pero nadie se esperaba que el M5S perdiera casi 3 millones de votos desde su anterior elección, que había sido la gran sorpresa italiana. Las encuestas daban entre un 3 y 5% de diferencia, y no un casi 20% como resultó. Los del M5S estaban esperanzados en una mejor performance, si bien continúa siendo la segunda fuerza, con más de 21% de los votos. Se habla mucho del discurso disruptivo de Grillo. Efectivamente, Grillo ha representado la rabia y la desazón, denunciando fraudes, corrupción, la mentira y la connivencia de treinta años de complicidad entre izquierda y derecha. También plantea cambios drásticos. Todavía la sociedad italiana ve el fantasma del comunismo por todos lados, fantasma con el que siempre ganó Berlusconi. Como dice Renzi, ganó la esperanza (él) y no la rabia (M5S).

El problema es que el M5S pretende un cambio radical en Italia y en Europa. Y todos están de acuerdo en decir que a los italianos, en su mayoría, no les gustan los cambios. Por eso, que el M5S se sostenga como segunda fuerza y que represente a más de 5 millones de italianos, tampoco está mal para una sociedad que aún sostiene a un Berlusconi y que lo ha votado por 20 años. Dario Fo, apoyo del M5S desde la primera hora, participó del cierre de campaña con una lección artística e intelectual. Frente a la acusación mediática incesante de que Grillo es populista, Dario Fo les explicó a los italianos que ser populista -sin mencionar a Laclau- no era necesariamente algo malo. Una reflexión sobre el populismo impensable para el europeo medio que a la sola mención de populista ve hombrecitos con bigotes que se comen niños crudos.

Como dice un amigo italiano, existe un anti-fascismo “part-time”. La acusación de fascista a Grillo desde izquierda y derecha, inundó la escena política italiana. Pero cuando estos gobiernos se aliaron con la Lega Nord cuyo discurso y actos eran descaradamente fascistas les resultaba ‘very fashionable’. Se trata de la cultura política de un pueblo. Para confirmar esta idea, hoy hablé con un conocido que votó PD. Aunque hace más de 10 años que no iba a votar, en esta oportunidad lo hizo en contra de Grillo. Cuando le digo, veremos que hace Renzi con tanta legitimación política en las urnas, señalando su cercanía a los círculos de poder de Europa y a las políticas de austeridad, en lugar de opinar sobre la política, se dedicó a criticar a los italianos que, a diferencia de los alemanes, no saben hacer bien las cosas. Me pregunta: ¿por qué compramos Volswagen y no Fiat? Deslicé un argumento muy extraño en estas tierras: colonización cultural. No, me dijo: -porque los hacen mejores. Los alemanes son mejores que los italianos, dice un italiano. Uno está tentado a preguntarse ¿Es necesario hacer guerras con armas, cuando con la pedagogía y la colonización cultural basta?

Intenté mencionarle la fama mundial de la Ferrari – sin alusiones personales conscientes - pero era imposible. Los italianos hacen todo mal, insistía. Por eso fue a votar al PD. La idea de la superioridad de los europeos del Norte sobre los europeos del Sur es fuerte entre muchos italianos. Da ganas de prestarles un rato a Jauretche.

El pecado del M5S y de sus líderes fue un exceso de optimismo, dijo Chiesa. Eso se paga. Pero hay un crédito: la emergencia del entusiasmo por la política, pues eso queda como saldo vital. El M5S seguirá siendo la oposición. La gente que los acompaña está convencida, por eso llenan las plazas y se transforman en un Agora de discusión política pública. Como dice el periodista Travaglio, los votos de ellos no son clientelistas. Recordé cuando se votaba a Menem por temor a no poder pagar el crédito del lavarropas.

Con el 40% de votos Renzi está en una posición de fortaleza inusitada, ya que sus aliados de Centro-Derecha y Berlusconi, si quisieran hacer caer su gobierno, cosa muy sencilla en este país cuando los aliados se desalían, lo pensarán dos veces, debido a lo que representa ese 40%. Se verá ahora qué hará Renzi, llegado al poder sin haber sido votado, por una alianza con la derecha y con Berlusconi. Está todo por verse.

En Europa, los partidos de extrema derecha y eurofóbicos fueron ganadores. Parece que da votos el odio a la inmigración. Estos partidos sacaron más de 25% en Gran Bretaña, Francia y Dinamarca. También hizo una elección fuerte la derecha en Austria, Suecia, Finlandia, Polonia, Alemania, Hungría. Hasta el partido neo nazi alemán logrará entrar al Parlamento europeo con un escaño.

Si bien el partido que gobierna el parlamento europeo, el PPE, de centro derecha, perdió escaños, continuará gobernando. Lo paradojal en estos tiempos es que la derecha pro europea que gobierna el Parlamento europeo se encontrará con esta nueva derecha que arriba con un discurso antieuropeísta. ¿Será una contradición? ¿O hay algo que los puede unir? Los maremotos de Le Pen en Francia y Gran Bretaña, con una ultra derecha anti Europea plantearán problemas a esta Europa en crisis. Pero también se tendrán que ver con una izquierda incipiente que se ha duplicado, como los Podemos de España, Tsipras de Grecia y el M5S de Italia (que no se declara de izquierda pero levanta sus banderas). Por primera vez en la historia del Parlamento, desde 1979, los partidos antieuropeos y de ultraderecha podrían sumar unos 100 escaños.

Una nota[3] dice que una de las características del análisis después del voto es la ecuación: ‘hemos perdido: en algo nos habremos equivocado’ o ‘hemos ganado: hicimos todo bien’, lo que significaría que el electorado siempre tiene razón. Concluye que en Italia casi siempre es lo contrario. Lo dice en función de recomendar al M5s no focalizarse en pensar en qué se equivocó, pues plantea que los casi 3 millones de votos que perdió Grillo se deben a la coherencia demostrada. Piensa, como tantos, que los italianos votaron PD porque no quieren ‘de verdad’ el cambio. Sin embargo, desde mi “moderado” entusiasmo por el M5s me surge la pregunta: ¿cuál ha sido el error del M5S y sus electores? Quizá su excesivo optimismo. Pero se podría objetar: es sólo desde un decidido deseo que puede abrazarse una causa política que quiere cambiar las cosas, sobre todo, cuando son difíciles. Bueno, quizá el error haya sido pensar que era más fácil de lo que es.

Otros dicen que el error de Grillo fue hablar de revolución. Los italianos nunca hicieron una revolución, y no quieren una revolución. Pero si es eso lo que está en su programa, si es la razón de ser de este movimiento que algunos dicen que es inclasificable, ¿cómo hacer? Lo que es cierto es que todos están de acuerdo con que las cosas deben cambiar en Italia y en Europa. Pero ¿en qué dirección? Renzi desde que abrazó este enorme triunfo dice que no hay tiempo que perder. Que el M5S y Berlusconi, su aliado, deben estar con él para llevar adelante las reformas urgentes que el país necesita. Quizá pretenda mucho del M5S. En la discusión en campaña se ha puesto acento en las formas (los italianos son adictos a la imagen y las apariencias) pero es cierto que las diferencias de fondo están en el tipo de reformas que cada uno pretende. Así que veremos qué sucede. El M5S, después de la bofetada electoral, sigue siendo el segundo partido con más de 21% de votos y ha dicho que seguirá haciendo su trabajo de oposición.

Hay que reconocer que el M5S marcó la agenda de la campaña, haciendo denuncias, revelando cohechos y, sobre todo, desasnaron a mucha gente respecto de lo que sucede. Por lo tanto, los otros partidos tuvieron que ponerse a estudiar. Parece que eso le ayudó al PD a tener éxito en las urnas. Eso dice Travaglio, que habla ya de una ‘democracia renziana’[4], pues teme se esté resucitando a la vieja Democracia Cristiana. En el Parlamento italiano todos están festejando, aún los que perdieron, porque han derrotado a la verdadera amenaza y enemigo común: el M5S. Son los únicos que no festejan.

El M5S, como se dice de los jóvenes, tiene toda la vida por delante. También Renzi, que gobierna desde hace escasos tres meses. Cómo él mismo lo ha dicho, ahora no tiene excusas. Veremos si las reformas que llevará adelante están en consonancia con tantas promesas que anduvo repartiendo. Habrá que esperar a ver si su “Revolución productiva” [5] se realiza.

Treviso, 26/05/2014

NOTAS: 
[1] Renzi viene del PD, tradicional partido de centro izquierda,  que en los últimos tiempos ha hecho una falsa oposición a Berlusconi y que, para llegar al gobierno hace escasos tres meses, hizo alianza con Berlusconi (lo acusan de haberlo resucitado) y el centro-derecha.
[5] Renzi no habla de revolución productiva, pero este momento me evoca los momentos de las promesas  políticas incumplidas. Esperemos que éste no sea el caso.

Mauro: Es lo que hay

Algo más sobre la película de Hernán Roselli


por Willy Villalobos

Hace unas semanas, en el Bafici, vi la película de Hernan Roselli, Mauro; quedé impactado.

Esa mañana, luego de la función de prensa, encontré al director y lo felicité por su capacidad de hacer cine argentino. Creo que es muy meritorio hacer una película que refleje tan claramente a la gente que uno suele encontrarse en las calles del conurbano bonaerense. Los personajes me parecieron tan auténticos que me alegré de que en el cine argento sigan apareciendo directores y películas como la que acababa de ver. 

No soy un crítico, soy un espectador que adora el cine y a veces escribe sobre películas. Ese día me quedé pensando en Mauro un rato largo y había algo que no me cerraba. Le dí varias vueltas a la cosa y finalmente decidí volver a verla, para no perderme detalles y poder pensarla mejor. Así fue que volví a verla esa noche de estreno con público.

En la cola encontré a un montón de amigos que comparto con el director, ansiosos por ver su obra, y recuerdo que felicite a dos de sus actores; la morocha que encarna a la novia de Mauro, no recuerdo su nombre pero vuelvo a felicitarla por su trabajo, y al escritor Pablo Ramos, que interpreta muy bien a un chanta que es capaz empaquetarte si te agarra distraído.

Entré al cine contagiado por la expectativa de toda la hinchada roselliana que había copado la platea. Se apagaron las luces y luego de volver a verla comencé a entender qué era lo que no me cerraba. "Esta es una película de los 90", pensé mientras caminaba rumbo a la parada del 124. La primera impresión que había tenido de Mauro era correcta, pero yo la pensaba desde un lugar equivocado. Desde mi adhesión al proyecto de Cristina y, como conozco algunas de las opiniones del director, pensé que para él no había pasado nada entre esa época y la que estamos viviendo ahora. Digo que estaba equivocado, porque ahora pienso que uno puede hacer una película sobre la época que se le ocurra y lo que importa son las ideas que se ponen en juego. Porque una película es una mirada del mundo y hay ideas que no se pueden encasillar en un período histórico, aunque la época necesariamente influye en la mirada del director y de los espectadores.

Alguna de estas cosas que fui pensando las escribí en el muro de Facebook de la banda Ciruelo el día que ellos festejaban su nuevo disco y la nueva película de Roselli en un plano de igualdad que no comparto. Políticamente Ciruelo y Mauro van por caminos diferentes, aunque la voluntad de trabajo de sus creadores sea para destacar. De todas maneras, este no es el tema que me lleva a escribir estas líneas. Lo que me interesa es dar cuenta de un cambio de opinión sobre una película que primero me gustó y luego volviendo a pensarla me dí cuenta de que no compartía la mirada política del director.

Los personajes de Mauro están pensados para vivir un mundo falso con un grado de aceptación que sorprende. No digo que tengan que reflexionar sobre lo que les pasa, sobre la vida de mierda que llevan, sino que no manifiestan malestar alguno y eso me resulta sospechoso. Y no hablo del malestar que se expresa claramente, sino de aquel que aparece de la forma menos pensada.

Es probable que el muro de Ciruelo no fuera el mejor sitio para publicar mi opinión, quizás este blog fuera el mejor lugar, pero estaba caliente y no pude esperar. Creo que los 90 fueron la peor época que viví. Y también estoy convencido de que ese desastre donde se hizo carne el “sálvese quien pueda”, cuyas consecuencias todavía pesan hoy, no hubiera sido posible sin la matanza producida por la dictadura militar, que, con la cobertura de la iglesia, limpiaron a los luchadores populares para que los grandes empresarios de adentro y sus socios de afuera se robaran todo. Algo habrán hecho y sálvese quien pueda: de esta cultura sólo se salvaron aquellos que, a pesar del desconcierto, siguieron fieles a lo que creían que era lo mejor para todos, con las Madres y Abuelas a la cabeza. Confieso que yo también me perdí en los 90 y me convertí durante mucho tiempo en un zombie quejoso que no podía sostenerse a sí mismo. Porque la idea que dejó esa época es que todo está perdido y que cualquier bondi nos viene bien con tal de salvarnos del descenso social.

Mi director de cine preferido es Fassbinder. Ningún otro director mostró el malestar con el que nos tenemos que enfrentar diariamente, sea en la época que fuera. Fassbinder permite descubrir a través del malestar de sus personajes algo esencial que no es posible ver. Sus películas muestran la ausencia del amor y la mala onda que esto produce en la vida cotidiana. Y justamente eso, lo que está oculto pero se siente, es lo que no se manifiesta en Mauro.

Unos dias después viajo a Uruguay y al volver me entero de que en el blog (ver acá) se discute la película entre Oscar Cuervo y el director, y que de pronto aparece Pablo Ramos preguntándole a Oscar si yo había hablado con él, sugiriendo que mi charla con Oscar había logrado que cambiara mi opinión. Si bien no fue en esta ocasión, en otras oportunidades hablar y discutir con mis amigos, y con Oscar en particular, me han permitido entender cosas de las películas que yo no había tenido en cuenta. Y me enorgullezco de tener amigos inteligentes.

No es mi intención polemizar con Pablo sobre sus comentarios, porque no creo que ayuden, sino más bien convertirían la discusión en una de esas polémicas que aparecen todos los días por la tele. Lo que sí me interesa de Pablo Ramos es recordar a Gabriel, el personaje principal de la La Ley de la Ferocidad, una gran novela suya que sucede en los nefastos años 90. Gabriel es un tipo que se dio cuenta que para sobrevivir no debe escuchar a su corazón y esa certeza le provoca un malestar que se sufre en cada una de las historias que le toca vivir. Lo increíble de la literatura de Pablo es que, sin decirnos nada, logra que uno quiera y le tenga compasión a un hijo de puta que sabe hacerse odiar. Admiro a Ramos por su capacidad de mostrar ese malestar que todos tratamos de ocultar, pero que de todas maneras vuelve a manifestarse una y otra vez.

Alguna vez polemizamos con Pablo cuando Charly decidió volver a los escenarios, luego de una larga internación en varias clínicas, bajo la tutela de Palito Ortega, y no creo que valga la pena recordarles el motivo de esa discusión. Pero traigo el tema de García porque luego de unos meses de tocar declaró que ni la internación ni las pastillas le habían ayudado a entender lo que le pasaba, sino el amor de su amigo Palito y, fundamentalmente, haber podido recorrer su obra, volver a tocar sus temas. Esa fue su mejor medicina.

Y esta idea de recorrer la obra fue la que me llevó a Gabriel, el protagonista de La Ley de la Ferocidad, un tipo que conoce como nadie las reglas de juego del menemismo, pero no se resigna y, a pesar de parecer exitoso,  las sufre porque sabe que sólo generan tristeza. Gabriel, a pesar de su dureza, genera una insólita esperanza en el lector, que uno no sabe de donde carajo viene, pero está ahí. 

A mí, Gabriel me ayudó a entender por qué Mauro es un símbolo de la adaptación, un personaje que parece decir “es lo que hay”, resignadamente.

PD: Y quiero recordarle a Pablo -esto va a raíz de un comentario que el escritor dejó en este blog- que mi oficio, eso que hago para vivir, es ser panadero, aunque a veces me animo a amasar ideas con ingredientes que voy encontrando por ahí.

lunes, 26 de mayo de 2014

Cannes en La otra

Roger Koza en la radio, para escuchar clickeando acá

El can de Godard

Cuando uno lee a Roger Koza reconoce inmediatamente la agudeza de su mirada como instrumento que permite proseguir el placer de la experiencia cinematográfica por medio de la escritura. Cuando uno lo escucha, como tuvimos el privilegio de hacerlo anoche en La otra.-radio, él directamente desde Cannes, entonces uno siente la pasión desbordante por el cine que es el sostén material de su producción crítica. Los festivales son mejores cuando uno se cruza con gente como Roger. Y el Festival de Cannes encuentra acá a su gran narrador. Cannes es muchas cosas, algunas apasionantes y otras detestables. Es un estado del cine contemporáneo, una agenda de películas que "hay que ver", una política donde el cine de autor linda peligrosamente con el mercado más despiadado, donde el riesgo artístico y la banalidad trastocan sus espacios. Roger es ahí una mirada y mejor todavía: una mirada cercana. La pasión que le puso ayer a su narración radial del festival hace indudablemente mejor a Cannes, hasta con los graves problemas de Cannes.

Pero la pasión está sustentada en películas. Y anoche en nuestra conversación con Roger algunas películas ocuparon nuestra atención con preeminencia. Películas que no vimos, pero palabras a través de las que las vislumbramos:

- Winter Sleep, de Nuri Bilge Ceylan, ganadora de la Palma de Oro. Una película digna que, nos trasmite Koza, salva a Cannes del bochorno de otras imperdonables omisiones en los premios y en los criterios de programación. No la mejor película del festival, ni siquiera la mejor de su director. Pero una película interesante.



- Jauja, de Lisandro Alonso. Teníamos mucha ansiedad por saber algo de la nueva película del autor de Los muertos y Liverpool. Las calificaciones de la crítica lo pusieron en lo alto del festival, el jurado de Una Cierta Mirada, presidido por Pablo Trapero, la ignoró mezquinamente (una mancha más en la foja de Trapero). Lisandro Alonso dejó una huella muy fuerte en el cine contemporáneo argentino, una referencia ineludible, para admiradores y detractores. Roger y yo nos contamos entre quienes lo admiran. Por conversaciones que yo tuve con Alonso hace 5 años sabía que él mismo consideraba agotado un ciclo, habiendo extraído las consecuencias posibles de las premisas desde las cuales había partido en La libertad. La gran noticia parece ser que Lisandro logró algo que incluso grandes directores no siempre consiguen, reinventarse, mantenerse fiel al impulso inicial pero expandiendo su mundo, desprendiéndose de la zona de los resultados garantizados en busca de una posición autoral renovada. Ser autor. No significa repetir un método hasta la fatiga. Significa hacer crecer. Jauja parece que lo pone de nuevo en un lugar del que no podremos apartar la mirada. Nos sugiere Roger: Jauja será una de las grandes películas del año y algo más todavía. En el audio del programa de anoche Koza nos adelanta bastante de qué se trata.

- Adiós al lenguaje. Jean Luc Godard es uno de los directores fundamentales de toda la historia del cine. Irrumpió en la mitad exacta del siglo, cuando el cine tenía ya su período clásico definido y él fue un protagonista clave de la modernidad. Hoy es un artista con conciencia de su finitud y de la historicidad del cine y de la época. Godard mira al siglo XXI con los ojos y la mente de un hombre que ha pensado y filmado como quizá nadie más el siglo XX. En un momento en que la cinematografía corre el riesgo de disolverse en el vértigo de la instantaneidad, Godard, con su primer largo en 3D, nos dice que el siglo XXI no se comprende si no se piensa en lo que ha sido el XX. Es el viejo más sabio que tenemos y aquel del que no podemos prescindir.



P'tit Quinquin

Con Roger también hablamos de una cierta fatiga que exhibe el método de los Dardenne 2014 (Dos días, una noche) y de la sorpresa inesperada de Bruno Dumont, con P'tit Quinquin, una comedia alejada de la misantropía y la crueldad que se podría esperar de él (otro que parece estar reinventándose). Más que nada, en su fervorosa crónica (lo pueden constatar escuchando su voz en la radio, acá, anoche), imperó el entusiasmo por el buen cine. Y fue un enorme placer haber hecho este programa con él.

Roger también nos mencionó que al menos hubo otras dos grandes películas en Cannes: Reveillon, del rumano Cristi Puiu, episodio del film colectivo Les ponts de Sarajevo; y Maidan, del ucraniano Sergei Loznitsa, de las que no tuvimos tiempo de hablar.

Patria y pueblo

La otra.-radio para escuchar acá


Foto: Mary Kobrak
Foto: Mary Kobrak
Foto: Mary Kobrak


Fotos: Presidencia de la Nación, Mary Kobrak (fotos con niños) y propias.

Dijo ayer la Presidenta: "Cuando evocamos el 25 de Mayo sólo lo hacemos recordando al puñado de hombres patriotas, próceres, que pasaron a la historia, pero nos olvidamos que cualquier esfuerzo individual, de un puñado de hombres, no puede construir una Nación: sólo lo hace cuando ese puñado de hombres es acompañado por el pueblo. Puede haber pueblo y no revolución, lo que nunca puede haber es revolución sin pueblo"

En estos años el kirchnerismo ya generó una tradición de fiesta popular que retoma la antigua tradición de las Plazas peronistas, con algunos ingredientes propios. La de ayer fue una de las fiestas más alegres, multitudinarias y bellas de los últimos años. No solo porque Cristina sigue siendo la única líder política capaz de movilizar tantas decenas de miles de personas (por algo la derecha la detesta tanto y sigue obsesionada con "relatar" un fin de ciclo K que es su expresión de deseos). También por las características de esa movilización: poco y nada de aparato (ya no están los micros moyanistas y los sindicatos tienen una presencia más bien discreta); mucha militancia compenetrada con el sentido de la movilización, que llega temprano y sigue con atención las palabras de la Presidenta, lo que muestra que se moviliza por vocación; mucha juventud, pero también muchas familias con niños; mucha gente pobre y clases medias bajas. Mucha gente suelta, que llega un rato antes de que hable Cristina en subtes colmados. También es notorio que se trata de multitudes alegres, con ganas de festejar, y tranquilas: con una concurrencia de bastante más de 100.000 personas (la Plaza desbordaba por todos lados y la gente ocupaba varias cuadras por Avenida de Mayo y las Diagonales) no hubo un solo incidente violento. 

El hecho político está dado por la cantidad y por la cualidad de los convocados y por el ánimo que impera. Se trata de un fenómeno político clásico: ganar la calle, tomar contacto con los compañeros, estar frente a la líder, impregnarse de mística y seguir adelante: se trata, con toda seguridad, de un movimiento que se proyecta hacia el futuro y dista de estar terminado. No hay otro sector político que hoy pueda siquiera intentarlo. Esta tradición movilizatoria permanece en la memoria de los cuerpos y se diferencia de la manifestación de opiniones políticas por las redes sociales: una modalidad proliferante pero a la vez blanda y vaporosa.

En la Plaza, los números artísiticos terminan de redondear un significado, que integra política, danza y música: Gladys la Bomba Tucumana, Gabo y Liliana Vitale haciendo una genial versión de "Himno de mi corazón", Baglietto y Garré, Litto Nebbia, Pedro Aznar y Adriana Varela, Víctor Heredia, Palo Pandolfo y Tonolec ("Sudamérica" de Arco Iris), Hilda Lizaraszu, Fabiana Cantilo (muy bien), Patricia Sosa y una versión potente de "Juana Azurduy"... es una memoria histórica y popular la que se convoca, integrada con naturalidad al acto político.





Ya van 11 años de gobierno kirchnerista (el período más largo de la Argentina contemporánea), esta movilización se hace después de las dificultades económicas que llevaron a la devaluación en verano; la movilización anterior (10 de diciembre de 2013) se había hecho en un clima de incertidumbre marcado por la sedición de las policías provinciales y la inducción de los medios de derecha para que se produjesen saqueos. El sofocón pasó: el rito del encuentro multitudinario y festivo une pasado y futuro y nos templa el alma.

En el primer tramo de La otra.-radio de anoche hicimos un análisis más detallado y también más sensitivo de la fiesta patria popular. Lo pueden escuchar acá.

domingo, 25 de mayo de 2014

Fiesta popular

Hoy a la tarde en Plaza de Mayo



Todos a la Plaza: Fiesta Patria


Hoy es día de celebración, fiesta patria y se cumple además el 11° aniversario del inicio del gobierno kirchnerista. Nosotros vamos a la Plaza de Mayo a festejar junto a Cristina, nuestra Presidenta y con los compañeros que se acerquen.

Además. como otras veces, habrá una serie de números musicales que incluyen a artistas que por primera vez participan de esta celebración, junto a otros que lo vienen haciendo desde hace rato. Esta vez esperamos especialmente las actuaciones de Pedro Aznar, Hilda Lizarazu, David Lebon, Susana Rinaldi, Litto Nebbia, Fabiana Cantilo,Palo Pandolfo, Tonolec, Orozco Barrientos, Peteco Carabajal, Gabo Ferro, Liliana Vitale y La Bomba del Tiempo.


Dice Teresa Parodi, la flamante ministra de Cultura de la Nación: “'Nadie es la patria, pero todos lo somos', decía Borges. Este es, justamente, el espíritu del festejo, que reúne a músicos y referentes de nuestros país, de todos los perfiles ideológicos, para celebrar la cultura con una fiesta popular”.

sábado, 24 de mayo de 2014

Nuestros ojos en Cannes

Roger Koza desde Cannes en La otra.-radio. Domingo a la medianoche



Hay un consenso bastante extendido -incluso entre personas que no se ponen de acuerdo en ninguna otra cosa- de que la mejor cobertura de este Festival de Cannes la está haciendo Roger Koza. Cada madrugada encontramos en su blog Con los ojos abiertos un post escrito con pasión y precisión sobre las películas que estamos esperando ver. Y Koza también está escribiendo las observaciones más agudas sobre cierta declinación estética y política de un paradigma festivalero del que Cannes es su manifestación más visible.

La agudeza y de la sensibilidad de Roger no nos provocan sorpresa: hace rato que leemos su blog y la calidad no decae ni en épocas de festivales internacionales ni en otros momentos más reposados, cuando programa algún ciclo en un cineclub de La Cumbre, Córdoba. Creo que ya dije que es mi crítico de cabecera.

Además, desde hace varios años hemos instituido una tradición muy grata en La otra.-radio: al final de cada BAFICI, Roger viene a FM La Tribu y es en esa madrugada de domingo que damos por cerrada otra edición de nuestro festival más amado (y odiado).

Por eso, este domingo a la medianoche nos vamos a dar un gustazo y un lujo sideral: vamos a hacer conexión directa con Cannes durante las dos horas del programa, para que Roger nos cuente en detalle su evaluación inmediata del festival que a esa hora ya habrá terminado. Será la hora 0:00 del lunes para nosotros. Roger me escribe: "...Confirmadísimo. Sería a las 5am de aquí. Y puedo hasta las 7am. Luego tomo el taxi a las 7.30hs y dormiré en mis 28 horas de viaje con escala por todos lados". 

En mi carácter de productor de este programa radial, ¿qué más puedo pedir?

Para irse preparando, dejo unas muestras de lo mucho y muy bueno que estuvo escribiendo Roger en estos días:

- Por momentos, Cannes luce como si tuviera varias cirugías estéticas: pretende ser tan joven y radical como siempre, pero las películas que se programan y el diseño general que estructura una idea de cine agónica hacen de Cannes un festival con demasiados retoques en su identidad. Parece jovial pero en realidad es esquemático y protege solamente a los grandes nombres consagrados y no tanto a los verdaderos maestros y talentos recientes del cine contemporáneo. [Completo acá]

- Cualquier conversación de pasillo lleva a un tema inevitable: ¿Por qué Jauja, de Lisandro Alonso, no estuvo en la competencia oficial? Si Cannes es o era el lugar para defender el mejor cine del mundo, Jauja, como Adiós al lenguaje de Jean-Luc Godard yMaidan de Sergei Loznitsa, es una película que defiende esa tradición “revolucionaria”. Pero Cannes ha pactado con el sistema hace décadas y, aunque siempre hay una excepción, la condescendencia es la regla dominante, la obediencia la acción determinante. [Completo acá]



- Maps of the Stars, de David Cronenberg, un relato impío sobre la imbecilidad de las estrellas de Hollywood, decepcionó bastante, y aunque los Dardenne demuestran que todavía pueden hacer buenas películas, Two Days, One Night, sobre la corrosión del carácter en el contexto de la cultura empresarial que predomina en el mundo laboral, no está entre sus mejores filmes. [Completo acá]

- Tal vez sea la hora de la realizadora japonesa Naomi Kawase: Still Waters convenció a muchos, empezando por ella misma, que declaró que era su obra maestra. Si se lo analiza fríamente, este relato familiar en el que se postula la unidad de los hombres con la naturaleza no está demasiado lejos de una ilustración para extranjeros del pretérito sintoísmo, especialmente para consumidores de espiritualidad exótica. Los seguidores de la New Age probablemente amarán este filme que recomienda hacer surf como si fuera un deporte místico en el que el yo se disuelve en el océano. [Completo acá]

- Por momentos, Relatos salvajes [del argentino Damián Szifrón] parece un conjunto de cortometrajes unidos por un hilo conceptual; si no fuera por su espectacularidad ostensible, podría pensarse en sketches televisivos simulados como cine. Un oído atento a los diálogos detectará de inmediato el artificio. El trazo con el que Szifrón pinta a todos sus personajes es sociológicamente demasiado grueso, y la grosería gratuita asoma sin escrúpulos. [Completo acá]

- Bajo la lluvia, dos horas antes ya había una cola de 200 personas para ver la segunda y última función de Adiós al lenguaje de Jean-Luc Godard. Godard en 3D no se ve todos los días. Es un relámpago de lucidez en la mediocridad circundante. [Completo acá]

Y clickeando acá pueden leer los premios que Roger otorgaría.

El domingo a la medianoche Roger Koza desde Cannes en La otra.-radio, FM La Tribu, 88,7, online.

viernes, 23 de mayo de 2014

Fassbinder: un cine político, no un un cine ejemplar

El matrimonio de María Braun, mañana a las 18 en Uriburu 1345
Coordinan Mónica Giardina y Oscar Cuervo
Informes: 4822-4690, 4823-4941. Mail: fcpa@fcpa.org.ar




Esta es la película clave del proyecto de Fassbinder de narrar la historia contemporánea alemana a través de una serie de films protagonizado por mujeres. El matrimonio de María Braun empieza en 1943, con la boda María en medio de la guerra, con las ciudades bombardeadas por aviones aliados. Su reciente consorte debe partir inmediatamente al frente de guerra. Cuando la guerra termina, el marido de María está entre los desaparecidos. Esto es solo el arranque. Fassbinder filma en María Braun a toda una generación que ha sido marcada por el nazismo y la guerra, y tiene que reconstruir su identidad para sobreponerse y entrar en el nuevo proyecto del "Milagro Económico". A Fassbinder no le interesa usar su cine como perorata ejemplificadora que muestre salidas colectivas edificantes, sino registrar los efectos de los vaivenes del sistema en los cuerpos y en las subjetividades de las personas, los que son el combustible del sistema y lo hacen mover, con Hitler o con Konrad Adenauer. La mirada aguda de Fassbinder va dirigida a la conciencia del espectador, a desestabilizar sus pobres certezas. Cine político sin necesidad de bajar línea.