viernes, 23 de julio de 2010

La película del año, probablemente

Policía, adjetivo


por oac

Una sola cosa podría suceder para que Policía, adjetivo no fuera, indiscutiblemente, la mejor película estrenada este año en el país: que Morir como un hombre, el asombroso film del portugués Joao Pedro Rodrigues, se estrenara también por aquí. En ese caso, el lugar de la "película 2010" estaría disputado. De no ser así, la película rumana de Corneliu Porumboiu se alza con todo. Por supuesto, estoy hablando de su calidad artística, a años luz del 90 % de los estrenos comerciales. Lamentablemente estamos en una era en la que los distribuidores que se arriesgan a estrenar películas como esta hacen las cosas a medias: estrenan en salas marginales, con proyección deficiente (en DVD, ya no parece necesario estrenar cine de riesgo en soporte fílmico) y difusión nula. Con todo esto, las mejores películas terminan por ser, en todo sentido, las peor vistas, sin chances de competir con el cine pirotécnico de los shoppings.



Policía, adjetivo es, como su título lo sugiere (aunque esa sugerencia es en cierto modo engañosa), un film policial. Su protagonista es, de hecho, un policía. Pero no se parece en nada a ningún otro policial de la historia del cine. Con esa ambivalencia de no ser lo que dice ser y ser lo que no dice es que juega el título y, lo que es más interesante, la película misma. Hay una investigación: este joven policía rumano tiene que seguir a un estudiante que fuma marihuana (o hashis, según otras traducciones) y del que se sospecha que también trafica. Al principio se esboza la posibilidad de que el joven investigado conforme además un triángulo amoroso con otros jóvenes con los que se reúnen a consumir. La película podría dispararse para alguno de esos lados, invitándonos a ponernos en los ojos del policía para hurgar en la vida del presunto delincuente.



Pero Porumboiu hace algo totalmente diferente: se desentiende del objeto de la investigación, corriéndolo elegantemente hacia el fuera de campo, y se dedica a contemplar al investigador. La pregunta parece ser: ¿qué cosa es un policía? Cristi, el protagonista, trabaja de policía pero no lo es cabalmente. Tiene un cierto desfasaje con las palabras que lo lleva a cuestionar el sentido obvio de las cosas, actitud que no parece aconsejable para un buen policía. Un buen policía tiene que aceptar que las palabras describen con eficacia lo que es y lo que no es, lo normal y lo anormal, lo que está tan naturalizado por el sentido común que no se nos ocurre cuestionarlo. Para eso está un policía: para que las personas y las cosas se acomoden a un léxico claro y tranquilizador. Lo extraordinario es que Cristi trabaja de policía pero está intranquilo. Está en pareja con una profesora de letras y es capaz de quedar perplejo ante el uso de la metáfora en una canción pop.

Ese ligero malestar ante el lenguaje (y la suspensión de juicio que produce) es el escollo principal con el que Cristi se topa en su rol policíaco. Porumboiu nos propone dejarnos llevar por un ritmo cauto, que alterna momentos contemplativos y otros donde se intenta volcar esa contemplación en palabras. Cristi escribe detallados informes de sus jornadas de seguimiento al estudiante o discute con sus colegas sobre el sentido de lo que averiguó. Las escenas contemplativas, con Cristi caminado por las calles otoñales bañadas de una luz azul, trasmiten una discreta tristeza. Las escenas de diálogos en las que el principal problema de discusión es el lenguaje, en el que es preciso recurrir a la gramática, la retórica y el diccionario, tienen una tonalidad suavemente absurda.



En cierta forma se trata de una comedia sin gags, el humor es apenas una atmósfera que nunca precipita en risas. El film mismo se resiste a ser nominado. Y esto se debe a la precisión con que Porumboiu filma, la distancia en la que se ubica, para observar los actos cotidianos en su leve ridiculez o en su inquietante extrañeza. Ese extraordinario efecto se logra también mediante un respeto al tiempo real que a algún espectador ansioso le parecerá lento. Parece que los planos secuencia fijos son un excelente método para hacer aflorar la extrañeza del mundo. (Esta película la seguiremos desculando en el próximo número de revista La otra).

7 comentarios:

Liliana dijo...

Un buen comentario. La extrañeza frente al lenguaje tuvo su pico más alto en una escena de antología. Y en algún momento hasta me sentí ridículamente ansiosa...

Una gran película.

Inmanente dijo...

No me gustó nada, la renombrada escena de la discusión de la pareja sobre el significado de la canción es falsa y mal actuada, la dejé en ese punto.

Oscar Cuervo dijo...

Lo lamento por vos, inmanente, te perdiste la película del año. Tal vez podrías re-pensar el cine, tal vez podrías seguir igual.

Lilián dijo...

La escena de la pareja no me pareció mal actuada ni falsa, por el contrario es partir de esa escena que el lenguaje empieza a desplegar toda la fuerza de las ambiguedades que atraviesan a Cristi. Genial es la conversación entre el Jefe y los dos policías, porque no utiliza la habitual "subordinación y valor", peor, trata de pulverizarlos desde la dialéctica. Lo logra? mucho del final tiene que ver con esa escena, una de las mejores que yo recuerde en años.

acuerdo que es una película imperdible, no pude ver Morir como un hombre, así que sería sí la mejor del año.

Inmanente dijo...

A mí me pareció un artificio, no le creí en ningún momento a los personajes, la idea que se quiere postular sobre los usos del lenguaje aparece a partir de esa escena torpemente y el personaje principal que la encarna como un mero soporte inverosímil de la tesis del director. Es una película fría, calculada, donde una especie de debate linguístico desplaza a los personajes a un lugar decorativo

Oscar Cuervo dijo...

Inmanente, en el próximo nro de la otra te voy a dar para que tengas.

Martha dijo...

Esta no la ví. Si recuerdo : "Bucarest 12.08" y me encantó con su modo tangencial y divertido que usa para debatir el fin de la era Ceasescu. Da lugar a una reflexión aguda acerca de cómo se representa y cómo realmente es un acontecimiento político, y qué es aquello que perdura en el recuerdo. No lo puedo imaginar sino con un humor especial aun respecto a un período sombrío. En cuanto salga de este tema salud, la veré.