martes, 1 de septiembre de 2009

El peor de los públicos



por Martha Silva

Andrés Binetti (Llanto de perro y La Piojera) juntamente con Alejandro Lifschitz, el protagonista de esta obra, despliegan una serie de acontecimientos investidos de un humor negrísimo, desde el Teatro Anfitrión, todos los sábados a las 23:00 hs.

En escena aparece solo el maquillador de cadáveres de una funeraria y se supone que por esta razón esta obra es un unipersonal. Pero lo cierto es que de alguna manera están presentes no solo el viejo maquillador español sino el dueño de la funeraria, su hijo adolescente, el cadáver maltratado del actor famoso que debe embellecer, para presentarse ante el peor de los públicos -el más exigente- y una actriz famosa que mejor no nombrarla.

Además, de un modo u otro intervienen en roles destacados la Guerra Civil Española, la soledad, el exilio, la muerte y los argentinos con los cuáles este español tiene una relación más que conflictiva. La presencia de la muerte es palpable, pero no debe ser algo tan malo puesto que nadie se ha quejado, ni intentó retornar -nos dice este singular personaje vestido con un guardapolvo gris. Es la vida la que se torna nociva y absurda y desemboca en la muerte por mano propia, como ocurre con el rubio actor que ahí yace en la camilla, listo para ser embellecido.

Se despliega una seguidilla de chistes y situaciones macabras que hacen más soportable el dolor, sin dejar por ello de ser inquietantes. Todo el dolor del mundo, la soledad de un personaje, el viejo maquillador -labor maravillosa de Alejandro Lifschitz- que deja traslucir que con los muertos “sus muertos”, a los que embellece para partir de este mundo o para presentarse al otro, tiene una relación más laxa y satisfactoria que con cualquier otra persona que respire normalmente.

Detrás de las carcajadas estarán las referencias elípticas a otros lutos y otros exilios que más de uno ha conocido en este país.

Obras como esta quizás sean la prueba incontrastable de que las nuevas generaciones teatrales también cuentan aquella historia de duelo interminable, no acabado. Sólo que no lo enuncian, no redundan, no lo hacen obvio. En cambio, lo narran, lo actúan con absoluta solvencia.

5 comentarios:

Unknown dijo...

La Onu sobre la ley de medios "Chavista"
http://www.youtube.com/watch?v=6IL86z_Q-W8

liliana dijo...

Ah, bueno, veo que en teatro también se trata de procesar, por intermedio del arte, las marcas que nos dejó la dictadura...Habrá que ver esta obra.

Gracias, Martha

martha dijo...

Si, por supuesto Liliana, pero el modo , el modo es diferente, hay tendencias diferentes en el amplio espectro teatral. En donde estoy se hace multiples trabajos, investigaciones sobre la Postdictadura, por ejemplo. Los hay de toda clase. Por mi parte he estado trabajando sobre Laragione( hija del poeta Raúl Larra)
Y hay mucha polémica al respecto.
Graciaspor tu comentario. Martha

liliana dijo...

Lucía Laragione? Si es ella, la conozco como poeta. Tengo una hermosa edición de uno de sus libros: "Poemas Angelicales", con ilustraciones de Renata Schussheim.

martha dijo...

Si! La misma.! Oscar me publicó algo en este blog y también otro, más general, en la revista.
Siempre tiene- aun en los trabajos más sencillos- algo siniestro. El año pasado leí algo sobre ella en un Congreso. Le hablé con motivo de su último estreno en el Payró. Es accesible. La última es sobre la rivalidad entre Gardel y Corsini! ( ni yo me acuerdo, por supuesto) Pues tiene éxito.
Gente de la generación siguiente como Daulte, despliega un tema nada inocente: CAPERUCITA , Y POR ENDE: LA FEROCIDAD. ¿ Sabías que es psicólogo como nos.? Hum!
Escribime a mi email, que te quiero decir algo. Martha