martes, 9 de junio de 2009

El artista



por Martha Silva

Hay en este film argentino un despliegue de interrogantes en torno a lo que se entiende por el arte y los artistas, referidos en este caso a las artes plásticas -terreno no muy transitado en el cine- que se lleva a cabo con una mirada original y humorística.

Tanto es así que cabe la sospecha de que los directores Conh y Duprat -hasta ahora documentalistas y creadores de Televisión Abierta, que en su etapa pre macrista fue muy buena- se hayan divertido mucho al filmar su primer largometraje de ficción, en el que hay varias estrellas, si bien no de cine.

Los rostros conocidos que aparecen en la pantala son el de Sergio Pángaro (cantante), Alberto Laiseca y Rodolfo Fogwill (escritores), León Ferrari (pintor) y hasta el sociólogo y director de la Biblioteca Nacional (Horacio González). Pángaro encarna a Jorge Ramírez, un enfermero de la sala de geriatría de un conocido hospital porteño, y los otros son ancianos internados en ese geriátrico, que se entretienen mirando televisión. Graciela Taquíni (videasta) se interpreta a sí misma.

Ramírez tiene a su cuidado en forma permanente a un paciente apellidado Romano (Laiseca), que sólo abre la boca para pedir puchos, única palabra que le escuchamos. Pero además Romano pinta y dibuja. El enfermero, un ser anodino y solitario, sospecha que las pinturas de su paciente tienen cierto valor artístico y pecuniario y decide hacerse pasar, sin prurito alguno, por el verdadero autor de estas obras, que por otra parte, nunca se muestran a cámara. Pero Romano encuentra un modo de rebelarse contra tal atropello. El hombre cuenta con algunos recursos todavía.

Paralelamente, se va retratando el mundillo de las artes plásticas, en ocasiones snob y mercantilista; a ello contribuye el guión de Andrés Duprat -hermano de uno de los directores del film- que es curador de muestras pictóricas, ha transitado este ambiente y lo recrea con exactitud y frescura.

Las dificultades del enfermero devenido en artista plástico al ingresar a ese mundo sofisticado llegarán cuando deba hacer presentaciones públicas y declaraciones mediáticas. Esto lo obligará a informarse, con el fin de interactuar de otro modo con esa gente.

En ciertos aspectos el personaje recuerda al de Peter Sellers en el film Desde el jardín (1980), quien hacía uso de un acotado vocabulario referido a la jardinería. Todo lo que el personaje de Sellers declara a la prensa era interpretado como brillante metáfora un tanto hermética, en vez de ser, por ejemplo, una sencilla apreciación sobre las hormigas, que es lo que él en realidad quería decir.

En el caso de el film argentino, el falso artista capitaliza sus silencios debidos a su vasta ignorancia en la materia y las dificultades de los temas que le plantean. En esta simulación se producirán mutaciones de los personajes, que llegarán a preguntarse por la validez de las obras de arte: ¿el arte es desplegado por el artista o el creador puede ser el sujeto que contempla la obra? Esto El artista lo logra con escasos parlamentos y profusión de imágenes dispuestas de modo no tradicional, lo que ubica al espectador en un rol activo. La propuesta sería sacar conclusiones propias sobre estos dilemas estéticos.

Todos estos valores en juego han sido apreciados debidamente en festivales de cine de Roma, Toulouse y Copenhague.

Es de desear que sean profetas en su tierra.

3 comentarios:

juanjo dijo...

La película tiene un encanto soterrado del que no sé si dás cuenta en tu crónica. Bueno, que me gustó tu comentario pero quedó afuera la actuación de Laiseca, ese escritor del que uno espera que cuente cuentos de terror.
El hombre ES un actor aunuqe no lo sea de carrera y parece que ha inventado un ballet con sus manos ¿ viste? , que es lo único que se muestra de lo que hace el personaje. Después la película abre y cierra del mismo modo alusivo a la muerte. Eso hay que ver si tiene un sentido especial o si nada tiene sentido ya en cine.
De todos modos se abren interrogantes y eso es bueno, auqnue los españoles se hayan quedado mal, pensando que se criticaba al arte. Y si hubiese sido así no entiendo cual es el inconveniente.
Juanjo

martha dijo...

Pero claro Juanjo, como no se me ocurrió. Lo del "encanto soterrado" lo adopto desde ahora.
Y lo de Laiseca... es que te confieso que ese señor siempre me aterró así que toda la película
pensé que en algún momento iba a abrir la boca para contar "El barril de Amontillado" de Poe. Por otra parte hablar de cómo empieza y termina...acá en este país, no se cuentan los finales.
En teatro eso no entiende porque sería como eliminar Romeo y JULIETA, pero en fin. Chau, hasta la vuelta, gracias. martha

Anónimo dijo...

Me gustó la crítica que hicieron de esta película en el blog EL MATE TUERTO que a veces veo porque me lo recomendaron en mi trabajo. No me importa si en algunas detalles no estamos de acuerdo, lo esencial es que escriben bien, tienen el pensamiento abierto, de gente habituada a disentir si es preciso, sin lapidar al otro.Bien! Martha