sábado, 15 de noviembre de 2008

Algo



Por Oscar Alberto Cuervo

Con el aire fresco algo cambió: un par de películas argentinas que permiten avivar esperanzas. La que me gustó mucho es La Tigra, Chaco, de Federico Godfrid y Juan Sasiaín. Tiene alma. Es una película pequeña en presupuesto e inmensa en alma. Lo más curioso es que los directores tienen una formación teatral. Y lo que podría significar una objeción (para mí, decir que una película es teatral es casi lo peor que se puede decir) se transforma en un gran triunfo: no es teatral en absoluto, pero el trabajo con los actores es el corazón de la película. Por eso La Tigra llega a buen puerto allí donde muchas películas argrentinas naufragan: tiene uno de los elencos más orgánicos y afinados que yo recuerde en el cine nacional de estos últimos años. Ganó el premio Fipresci, que es uno de los más prestigiosos. También ganó el premio a la actriz protagónica, Guadalupe Docampo, de una fotogenia que es algo muy raro de encontrar por aquí. También el actor protagónico, Ezequiel Tronconi, tiene un desempeño admirable. Los dos son muy jóvenes y lo mejor que se puede decir de los directores es que tuvieron la suficiente astucia para dejar el alma de la película en manos de sus actores y no cayeron en la tentación de ponerse por delante de ellos. Es astucia, porque la obra se afirma en unos pilares muy sólidos. Se trata de esas películas en las que la cámara se mantiene discreta y atenta en el registro de las delicadas emociones que fluyen a través de las personas que aparecen en la pantalla. Probablemente realizadores y actores vengan pronto a La otra.-radio.

La otra película argentina que levanta el promedio es el documental Parador Retiro, de Jorge Leandro Colás y producción de Marcelo Céspedes. Es una cámara y un micrófono captando el fluir de la vida en una institución de asistencia social: el galpón que da cobijo a varios centenares de hombres sin techo de la ciudad. Ampliaré en la radio y en la revista.

Se dieron los premios. Afortunadamente ambas películas argentinas se llevaron algo. La Tigra, Chaco, ya lo dije, dos premios del Fipresci; y Parador se llevó un premio compartido con Diletante (película que aún no vi) en la competencia argentina. En el jurado de esta competencia estaba Albert Serra, quien días antes no se guardaba de decir que Parador Retiro era la única película respetable entre muchas a las que consideraba basura.

Lamentablemente el propio Serra no se lleva nada de los jurados que lo evaluaron en este festival. Peor para ellos. Este jurado integrado por Caetano, Peter Lilienthal, Pedro Olea, David Oubiña, Sarah Polley y Yu Lik-wai prefirió dos films claramente menores y sobrevalorados: Still Walking (Astor de Oro a la mejor película) de Kore-eda y la decididamente mediocre y, sí, teatral, en el mal sentido, Tokyo Sonata (Astor de Plata al mejor director) de Kishoyi Kurosawa.

Liliana Mazure dio una conferencia de prensa, flanqueada por el presidente del festival, José Martínez Suárez, el director artísitico, Fernando Peña, y el intendente del municipio de Gral. Pueyrredon, cuyo nombre no retengo. Parece que el festival sigue, que sigue en la misma fecha, que va a haber recorte de presupuesto y que las autoridades del INCAA y del Festival quisieron comprometer públicamente a las autoridades municipales y provinciales para que se pongan las pilas y en las próximas ediciones le brinden un apoyo más efectivo y no tan solo nominal al Festival. Esa es la sensación que dejó la conferencia.

Bien, me voy a ver Ashes of time-redux (de Wong Kar-wai) y L'Heure d'eté (de Olivier Assayas), tratando de irme de Mar del Plata con un cierto sabor a cine. Mañana en la radio tendré más tiempo de explayarme.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen reporte de lo q anda pasando.

Diletante me enteré que es una buena película... pero no se sabe

Saludos.

Anónimo dijo...

eS QUE SI SON BUENOS ACTORESNO VAN A SER "TEATRALES" EN EL CINE.
te dí el ejemplo de Andrea Garrote - gran actriz de teatro- que hizo un protagónico en el film VISPERAS , en el que parece que toda la vida hubiese filmado, haciendo un personaje de bajo perfil, que no verbaliza su drama interno.
Eso de decir "teatral" por exagerado debiera reverse porque el teatro actual no es así.

Anónimo dijo...

excelente!