miércoles, 30 de julio de 2008

La palabra "comprender"

Por Oscar A. Cuervo

Ahora que está declinando la estrella mediática de Alfredo De Angeli, ahora que la marea que levantó a Julio Cobos ha empezado a bajar, los medios han encontrado al nuevo personaje del momento. A diferencia del gordito de Gualeguaychú y del hombre de familia mendocino, se trata en este caso de un villano: el paidófilo (no me gusta cómo suena pedófilo) Jorge Corsi.
Parece que se trata de un big fish en el ámbito de las actividades englobadas bajo la categoría “salud mental”. Director de la carrera de Especialización en Violencia Familiar de la Universidad de Buenos Aires, la psicoanalista María Adela Mondelli lo definió así en Sur del domigo pasado: “Jorge Corsi fue hasta ayer la persona más reconocida en el ámbito académico por sus desarrollos acerca de la violencia sexual -de género- hacia las mujeres, los niños y niñas. El personaje con más alto rango en la materia como titular del post-grado respectivo en la universidad estatal, el que más profesionales ha formado, el de mayor reconocimiento por su producción escrita.”

Bien, no sé si esta psicoanalista exagera o si su prestigio académico era hasta hace unos días tan impecable como ella dice, pero hay consenso en que el tipo era muy reconocido. Era, digo. No hace falta que repita lo que todos saben: la UBA lo acaba de destituir de su cargo. Corsi ha escrito varios libros referidos a la cuestión de la violencia familiar, el maltrato y el abuso, todos publicados por la editorial (justicia poética) Paidós. Bueno, Paidós acaba de retirar de circulación todos los ejemplares de sus libros. (El retiro de los libros por parte de la editorial es un capítulo aparte, merecedor de otro post). Todavía existe la página web http://www.corsi.com.ar/ y ahí uno puede leer los títulos de sus libros, algunas entrevistas que le realizaron y los programas de los seminarios que él dictaba en el Instituto de Capacitación en Violencia Familiar. Uno de esos seminarios llevaba por título: “Detección y prevención del abuso sexual infantil” y el programa consistía en los siguientes temas:

“Abuso sexual a menores. Definición del problema- Caracterización de los factores de riesgo. Estudio de los principales indicadores físicos y comportamentales. El abuso sexual en las distintas etapas evolutivas. Fases del proceso de abuso. Tipología de los abusadores. El contexto familiar en las situaciones de abuso. Consecuencias del abuso sexual en las distintas áreas. Estudio de sobrevivientes de abuso sexual. El incesto paterno-filial. Tratamiento de las secuelas del incesto. Diagnostico de las situaciones de abuso sexual. Técnicas especificas. Intervenciones con la víctima, con los abusadores y con los familiares no abusivos. La prevención del abuso sexual infantil: el trabajo con los educadores y la detección precoz.”

En la página web de Corsi lo que ya no puede leerse es su Curriculm vitae, alguien se ha encargado de quitarlo. Pero el antecedente más reciente de su larga trayectoria puede leerse en todas partes: Corsi está preso como jefe de una red de paidófilos que reclutaban a menores en cybers y en locales de comidas rápidas.

A medida que se conocen los detalles de los procedimientos de esta “banda” (para usar la terminología de la sección policiales de los diarios) -integrada al parecer también por un profesor de música, uno de educación física, además de otros dos jóvenes de alrededor de 20 años, que en su momento habrían sido abusados ellos también por Corsi y los profesores- crece el estupor, el espanto y el horror. Los más jóvenes de entre los acusados concurrían a los cybers y se conectaban con menores que veían que estaban allí mirando páginas pornograficas. Se acercaban a ellos, más tarde los invitaban a una casa donde pudieran ver los sitios pornográficos ya sin los filtros que suelen aplicarse en los cybers. Después los seducían y tenían relaciones sexuales con ellos. Más tarde aparecían los mayores del grupo (Corsi entre ellos), se organizaban orgías en las que los menores eran filmados y fotografiados. Y después ese material se subía a alguna red de porno-paidofilia de la web.

Corsi tenía ocasión de aplicar en estas prácticas toda la ingeniería psíquica que había desarrollado en sus estudios teóricos. ¿O es al revés? ¿Será que los tratados teóricos que lo hicieron una celebridad y una consulta indispensable cada vez que una institución o un medio quería trazar el perfil reconocible de un abusador, será que esos tratados, digo, eran el producto de su experiencia práctica? ¿Estaba hablando de sí mismo Corsi cada vez que describía el modus operandi de los paidófilos? ¿Se estaba confesando o hablaba para disimular?

El caso dispara una serie de preguntas fascinantes, preguntas referidas al Saber, la Salud, la Autoridad. Preguntas también referidas al modelo de Seguridad que hoy se impone como la esencia misma de la vida social. Todo el mundo está preocupado por la seguridad, todo el mundo tiene miedo, todo el mundo está inseguro. Los ciudadanos se movilizan exigiendo a las autoridades más seguridad. Estamos acechados y cada persona desconocida es una amenaza.

Clarín del domingo nos enseña a vivir y este último domingo, cómo no, publicó un interesante recuadro con Consejos para padres preocupados por la seguridad de sus hijos ante la amenaza paidófila: Dar mucha información a los chicos para que nadie los toque, Desconfiar de los desconocidos, No hacer bromas morbosas delante de los niños, Controlar el uso que los chicos hacen de internet. En su edición digital, Clarín nos sigue asustando:

Lugares peligrosos
Las plazas
Son centros de reunión de adolescentes, a la salida del colegio y por las noches. Algunas tienen cámaras de seguridad, pero otras no y son frecuentadas por pedófilos.
Los cíber
Cobijan a chicos solitarios y adultos que visitan sitios pornográficos. Se sospecha que también allí se produce la captación de posibles víctimas de abuso.
Los fotologs
Son páginas de Internet donde los chicos confiesan sentimientos e intimidades. También exponen zonas vulnerables del carácter, pasibles de ser manipuladas.”

Y aún así, los consejos de Clarín no alcanzan: algunos expertos en el tema dicen que un porcentaje importante de los abusos sexuales a menores los cometen miembros de su propia familia. Entonces hay que agregar a los lugares peligrosos las propias casas (no sólo la habitación donde los chicos tienen su compu); y entre las personas peligrosas no sólo a los desconocidos, sino también a lo conocidos; digo: a los más conocidos. Es decir: el universo todo se ha vuelto inseguro, en cada rincón puede acechar un maleante, un degenerado, un monstruo.

Uno de los efectos paradójicos es que el caso ha multiplicado de modo exponencial las consultas a los expertos: han proliferado los perfiles de abusadores que pueden leerse en los diarios, por medio de la palabra autorizada de los que saben del tema. Las psicoanalista María Mondelli en la nota ya mencionada dice de Corsi:

“El cumple con todas las variables que sabemos de los delincuentes sexuales: inserto socialmente, capaz de sostener con una doble vida que haga impensable a vista de un néofito su delito, alguien que encontró en su metié un campo propicio para desplegar su aberración”.

Pero otro recuadro de la misma publicación hace una tipología exactamente inversa: "Inmaduros, solitarios y con culpa”, así serían los abusadores según el informe de un Congreso Mundial contra la Explotación de los Niños. “Hombres de entre 30 y 40 años [Corsi ya estaría pasado de edad] ... Muchos son alcohólicos o psicóticos, de mente torpe”. Bastante distinto de lo que describe la Asociación contra la pornografía infantil: “Profesionales con trabajos calificados. Entre un 50 y un 60 por ciento no recibieron muestras de afecto durante su infancia o adolescencia" [lo que según los consejos de Clarín los habría puesto a salvo de los desconocidos que se acercaran a los niños a hacerles muestras de afecto], etc.. Lo curioso es que, desde que Corsi ha saltado de las páginas de Consejos para Padres Preocupados a la sección policiales, habría que agregar que un experto en Abuso Sexual de Menores puede ser un experto, pero en el mal sentido. ¿Cómo tomar entonces esta inflación de consejos de expertos?

La psicoanalista Mondelli parece abonar esta presunción: “El contexto en el que se movía Jorge Corsi, hace improbable que profesionales de altísima capacidad académica, clínica y de práctica social no tuvieran la sospecha, la hipótesis, o incluso la certeza intelectual de que detrás de él se escondiera un delincuente sexual. Si así fuera, si de verdad como dicen, nadie lo hubiera sospechado, estaríamos frente a un gravísimo problema : toda la construcción teórica y práctica hecha en Argentina alrededor de la evidencia de culpabilidad en los delitos sexuales, estaría en riesgo. Quienes las construyeron son ellos incapaces de reconocer al victimario durante años y años de compartir pensamiento y práctica con él. ¿Son, ellos mismos, una más de las familias cómplices con el abuso sexual de sus niños y niñas?”. De modo que si Mondelli tiene razón, toda la comunidad académica que compartió Congresos y Jornadas con Corsi serían cómplices de estas prácticas.

En fin. El tema no es nuevo. Hace ya algunos años que viene creciendo la obsesión global por el tema denominado “abuso sexual de menores”. Creo observar que la obsesión crece a medida que aumentan las posibilidades de las relaciones sexuales entre adultos y menores, a medida que internet es la forma creciente de vincularse de las personas (personas adultas o personas menores, vínculos sexuales o simplemente vínculos sociales). Crece la obsesión a medida que los niños se vuelven expertos en el manejo de la computadoras y se intensifica el uso que hacen de internet. Y a medida que estas nuevas formas de sociabilidad contribuyen a licuar algunas distinciones que hasta hace poco parecían claras, por ejemplo: ¿cuál es el límite de la privacidad si las personas (personas mayores y personas menores) se fotografían, se filman en diversas situaciones y suben esas imágenes a internet? ¿Cómo constatar la edad de una persona que aparece en un chat, en un foro virtual, si aparece detrás de un nick, si en este tipo de contactos una mujer puede ser un hombre y un adulto puede ser un niño? Y, dada la acelerada introducción de los niños al sistema de consumo, aceleración promovida por todos los medios y consentidas por las propias familias, ¿qué es ya un niño? ¿dónde empieza y termina la niñez?

Son algunas cuestiones problemáticas. Dan qué pensar. Pero la reacción habitual ante casos como el de Corsi no es precisamente pensar ni hacerse preguntas, sino hallar urgentes respuestas. Y ante todo indignarse y horrorizarse. Una vez más, los expertos, colegas de Corsi en su saber teórico, estos últimos días se han mostrado consternados: “El nivel de perversión supera cualquier patología. Es asimilable a un asesino serial”, declara María de los Angeles López Geist, de la Asociación de Psiquiatras Argentinos, con lo cual desplaza la pertinencia de su propia palabra como experta y la delega en el poder policial: no se trata de una patología, es decir, no es cosa nuestra, es cosa de policías. Otro experto dice: “A todos los que no somos perversos nos horroriza. Nos sacude el horror y el espanto”. Etc.

Mi percepción es que los intentos de problematizar este asunto no suelen ser muy bien recibidos. El perfil que se ha construido del llamado “abusador” va camino de ser un “impensable”. Porque hay que apresurarse a mostrarse horrorizado, indignado, espantado. O, como dice uno de los arriba citados, hay que declararse rápidamente parte de “todos los que no somos perversos”. Cuando se trata de sacar la cuestión de la zona del horror y de la policía, hacia la comprensión y la problematicidad, uno corre el riesgo de ser mirado con horror e indignación. ¿Qué? ¿Estás justificando el abuso? ¿Hacés apología del delito? ¿Te volvés cómplice del monstruo?

La palabra "comprender" no está pasando por un buen momento.

(continuará)

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Corsi tambien escribio el guion de
http://www.imdb.com/title/tt0105217/

Oscar, tambien creo que no hay que reducir el saber de la practica psicoanalitica a solo los profesionales mediaticos o los que se prestan a una entrevista televisiva.
Tengo la sospecha que este tipo, habra dado alguna señal de su perversion. Y lo que mas inquieta es que muchos colegas de el no habran seguido con esas sospechas a fondo. Quizas , esto habla, de una carencia en el seguimiento de profesionales de la salud mental.
Coincido con vos que hay que hablar mucho de esto, pero la tele, la redio y los diarios no son un buen ambito.

Oscar Cuervo dijo...

Land:
mis preguntas son auténticas preguntas, no tengo respuestas. Puede ser que no haya que prestar atención a los psicólogos mediáticos, pero ¿cómo distinguirlos? ¿simplemente serán más confiables los que no responden a ninguna consulta de los diarios? Por otro lado, no creo que Corsi fuera mediático, al menos yo no sabía de su existencia hasta verlo en las policiales. parece que su renombre provenía del ámbito académico más que de los medios y solo ahora como "pedófilo" se ha vuelto mediático.
Otra: la histeria que tiende a rechazar con violencia cualquier problematización del concepto de "abuso sexual" y del "perfil del abusador", lo encuentro no sólo entre los psicoanalistas mediáticos ni sólo entre los periodistas. Yo recibí algunos fuertes insultos cuando quise llevar una conversación más allá del estupor inicial y del juicio sumarísimo. Parece que hay cierto consenso social en que la única actitud lícita es el el horror indignado y que toda otra posibilidad queda sospechada de complacencia.
Respecto de los profesionales, yo tiendo a creer que no es que carecemos de seguimiento de sus trayectorias (tampoco seguimos por lo general las trayectorias de los médicos que nos atienden): tampoco me parece muy verosimil lo que propone esta psicoanalista que dice que todos los colegas se darían cuenta de algo raro.
Mas bien me inclino a pensar en que nadie sabe verdaderamente mucho sobre el asunto, que la inmensa mayoría de sus colegas no debe haber sospechado de su dualidad teoría/práctica, y que cuando hablan para los diarios trazando posibles perfiles, no tienen la menor idea de lo que dicen.

Quizá es que nadie quiera saber realmente nada y todos prefiramos simplemente rasgarnos las vestiduras clamando a los cielos que "por suerte no estamos entre los perversos".

Contra ese cuadro de situación, lo más sensato me parece un escepticismo radical ante los discursos de los que dicen "Saber" de Salud Mental y ganas de seguir preguntando

o que será que será

Anónimo dijo...

y algunas preguntas tienen su respuesta en la practica psicoanalitica. El paciente busca a su psicoanalista. Y ahi va el tema "distinguir". Es como en el amor, no hay una regla para no encontrarte con gente que te haga daño. Me parece que la practica psicoanalitica tiene mas de busqueda de maestro espiritual como lo haria un chaman, que de practica cientifica. O quizas una conjuncion de ambas. Pero para analizarse hay que animarse a pensarse. Creo que parte del miedo viene de ahi.
Despues, sigo, porque estoy con poco tiempo.

Anónimo dijo...

Como siempre, cuervo piensa que está adelantado y atrasa 20 años.
No, si esto mismo que traes no lo dijo nadie antes cuervo, igualito, igualito.
Sos original como Charles Bronson, pero impostado.

La herida de Paris dijo...

A mi me parece que la natural indignación tampoco es condenable. También existe el riesgo de la hiperproblematización de todo, y vale para lo que el otro dia comentabas con respecto a Caparrós (y que concuerdo).
Creo que debe haber lugar para el pensamiento, como bien decís, pero también espacio para la indignación, sobretodo en un caso como este, en que al hecho en si mismo, de los mas aberrantes que se me ocurren, se suma la sensación a estafa.
Saludos.

Anónimo dijo...

Hiperproblematización. Totalmente de acuerdo herida de paris. Un mecanismo por el cual te quedas sin mundo, ya que todo absolutamente todo, admite una vuelta de tuerca adicional.

Anónimo dijo...

Lo que están planteando los medios es que todos somos pedófilos hasta que se demuestre lo contrario. Cualquiera podría entrar, encajar a la fuerza, en el "perfil de un abusador", quien no tiene entre 30 y 50 años, quien no vive solo, quien no va a cybers de noche o de día, que es una "mente torpe".

Eso es lo mismo a pensar que la sociedad es lo que se denomina un "cuerpo enfermo", por eso la verdadera tarea de la medicina hoy ya no es la salud biológica y trasciende todas las barreras. La salud esta en todas partes. No solo se encarga de reglamentar el cuerpo humano sino también el espacio social. Por eso no es raro que un periodista pueda tomar una plaza como el centro de reunión de pedofilos y que a su vez se tomen políticas en consecuencia. Podemos ver como la mayoría de las plazas de capital federal están valladas, tal vez para reglamentar el espacio social, o quien te dice, tiene un vigilante ahí para procurar que no se junten abusadores.
Para mi el tratamiento que haces nos medios es lo que nos debería dar horror, nos debe dar horror no la sangre sino la cámara que enfoca la sangre, que es esa la política del miedo la que se repite constantemente.
Hay mucha tela para cortar con este tema sobre todo la peculiar confluencia de la teoría y la práctica en este personaje, no sé si hay muchos antecedentes de eso. Como un saber psíquico, por ejemplo, sobre los comportamientos de un enfermo, se transforman en realidad en un manual de instrucciones detallado. Eso nos da mucho que pensar pero más que horrorizarse yo diría más bien que sospechar sobre ese conocimiento.

La herida de Paris dijo...

Fede, dicho con animo constructivo.
No entiendo por que "nos debe dar horror no la sangre, sino la cámara que enfoca la sangre", en vez de que nos preocupen las dos cosas.
Por que hay que tener un pensamiento que inevitablemente excluya otro.
Por que siempre tiene que ser "o" y no tambien, a veces, "y".
Después de eso, también me parece sano "sospechar" del conocimiento, sobretodo del que se presenta como absoluto.
Saludos

Anónimo dijo...

El tema de horrorizarse con los acontecimientos es por la forma de construirlos, el hecho de poner el foco ahí en el horror, eso es lo que me da horror. O sea, es un problema de percepción del objeto construido por el foco de la cámara. Hay gente que tiene la sensibilidad como para horrorizarse más que otra, o atemorizarse más que otra, pero no podemos negar que las puestas en escena están enfocadas en este sentido. Recién estaba mirando en la tele este robo que le están haciendo los legisladores de Córdoba a los jubilados estatales y en la calle unos periodistas de Crónica mostrando las caras tapadas...en el piso otros diciendo delincuentes! y la música de fondo es tétrica parece que se viene el fin del mundo. En eso pongo el foco yo. Vos te podes horrorizar o asustar más que otro, eso es subjetivo, en la realidad una nunca va a excluir a la otra, es más se usan los sentidos para pintar una mirada del mundo.

Con respecto al conocimiento absoluto, no existe en ninguna ciencia. Por eso existen los milagros, por ejemplo en biología el objeto de estudio no es invariable, es una materia viva, que muta de formas inimaginables, desde los tejidos hasta el genoma humano, todo esta en constante cambio. Por ejemplo la ciencia económica se separó de la ciencia social para darle un aire de objetividad, por eso dependemos tanto del 12% de nose que cosa, y hay que "enfriar" la economía...etc. como si fuera algo totalmente justificado, construyendo un saber verosimil. A su vez, nos hace a todo el mundo, depender de esas variables tomadas por verdad.

Saludos herida de Paris.

Anónimo dijo...

Lamentablemente los medios nos tienen acostumbrados al tratamiento sensacionalista o hipócrita de los distintos temas. Llega uno a juzgar natural las perversiones- llamndo las cosas por su nombre- y hasta perder las ganas de enojarse y a veces hasta de reflexionar sobre un tema como éste.
Yo me he hecho las mismas preguntas Oscar, acerca de este hecho que nos ha dejado perplejos y como aplastados a los que somos -o hemos conformado antes- ese ambiente psicólógico. A auqellos recibidos en las Universidades del Interior, "altri tempi" y recibíamos junto con un título una recomendación para guardar el secreto profesional o nos desacreditaban el ana-ana ( coima que se le da a un compañero que nos manda un paciente) AL lado de esto, una reverenda pavada.
Son otros los tiempos.
Vaya a saber qué juego complicado de identificaciones y proyecciones se dio entre este hombre y sus fantasmas. Es bueno desconfiar cuando un tema como éste nos moviliza o indigna demasiado porque por ahí el deseo nos está tendiendo una emboscada.
Hablo del interés del señor éste y del síndrome de Estocolmo del chico , ayer pervertido por él y que ahora lo ayudaba, etc.
Este tema tiene muchas aristas. Martha

Oscar Cuervo dijo...

Herida de Parìs:
ante todo te felicito por el nick, esa es una de mis canciones preferidas.
en segundo lugar, tus planteos acerca de la hiperproblematizaciòn y del horror son interesantes para pensar.
Vos decìas que estàs de acuerdo con problematizar el planteo de Caparros acerca de los setentistas y precisamente de eso se trata. Lo que pasa es que me da la impresión de que después de eso viene un "pero".
Lo que yo te digo es que los problemas no son invenciones. No creo que haya un margen para hipoproblematizar. Es verdad que uno puede simplificar, y eso es lo más común en el mundo y en el país en que vivimos. Todo aparece simplificado, "campo vs. gobierno", "el perfil de los abusadores", "setentistas vs. milicos", "los polìticos son todos corruptos y nosotros como sociedad nos merecerìamos algo mejor", "la droga", "hola de asaltos", "la gente tiene miedo", "el progresismo berreta", etc.
Làstima que con esas ideas simples los problemas no desaparecen, sino que en realidad recrudecen. Hace años que la inseguridad està en la agenda de los polìticos, de los medios, hablan los taxistas, la "gente". Y toda esa perorata no nos ha llevado a salir de la inseguridad, porque esos discursos por lo general te traen mas inseguridad, hasta el punto de que vos vas caminando por la calle y todos son una amenaza, la clase media alta se va a vivir a los countries, aunque después también hay asesinatos en los countries. Esa lógica de atrincherarse hasta que te das cuenta, como en algunas pelìculas de terror, que una vez que cerraste todas las puertas con candados, y tapiaste todas las ventanas, el asesino lo tenés adentro. El ejmplo está a la mano: Clarin te dice que son peligrosas las plazas, pero tambien te dice que es un peligro internet, que lo tenés en el dormitorio de tu chico o en tu living.
Para mí la falla es justamente la de la hipo-problematización, la ilusión de que todo es simple y solo hace falta consultar a los especialistas adecuados. Lo que para mí plantea el caso Corsi es que no hay especialistas adecuados. Los psicólogos y psicoanalistas consultados se enredan en su propia maraña, entre que quieren despegarse de haberse cruzado alguna vez con Corsi, responder a la encuesta de Clarín para así hacerse famosos y tener más pacientes, hacer ver que ellos sí la tienen clara, no sea cosa que alguien emiece a dudar de su supuesto saber, mostrarse horrorizados como doña Rosa, no sea cosa de que alguien sospeche de que ellos mismos pueden ser abusadores o estar cubriendo a un colega en una defensa corporativa.

Para mí, la falla básica es que te vendan una ilusión de "salud" que pueda sostener este simulacro mientras todo se sigue cayendo a pedazos. El sistema social necesita postular una salud mental, para separar a los enfermos, la manzana podrida, los medios necesitan postular la idea de que el Mal està concentrado en un pequeño grupo de maleantes, depravados, enfermos, perversos, malvivientes, chacales, etc, porque ese es su negocio, muchos terapeutas prefieren afirmar una ilusión de salud porque así sostienen la demanda de sus servicios profesionales. Un terapeuta puede temer que si expone su perplejidad, sus interrogantes sin respuesta, está atentando contra su carrera profesional y que si en cambio sale diciendo una idea sencilla y sintónica con los deseos colectivos, va a hacerse popular.
Clarín te enseña a vivir, todo parece que se soluciona con más cámaras ocultas en las calles de la ciudad, más policía en la calle, más vecisno vigilantes llamando a 911 ante la aparición de alguien que les parece sospechoso y así hasta el infinito.

Yo creo que ese es un espiral persecutorio del que no se sale sino pensando, es decir problematizando.

En cuanto a la licitud del horrorizarse, yo creo que cada uno reacciona como puede y si muchos se horrorizan algúna razón tendrá. Lo que pasa es que una vez que pasaste por esa reacción primaria (el horror es eso) vos aún podés dar un paso más y pensar. Muchos creen que horrorizandose ante los "anormales" sacan chapa de buena gente y cumplen con su deber cívico y psíquico. A mí me parece que hay mucha hipocresía en la sobreactuación de todos los que en la tv siemrpe viven horrorizados por todo.

¿Serà la herida de París?

F. dijo...

Sobre los psico-especialistas horrorizados: su reacción es como si ante un asesino serial, mañana, la policía sólo pudiese horrorizarse... y encima, dijera que el problema los excede por tratarse de un loco. O tal se trate de una reacción simulada para quedar bien y evitar la condena mediática-social... Saludos y excelente la intención de pensar.

Anónimo dijo...

OLA SIN H

Anónimo dijo...

Hay una noción muy interesante que es la de la "inmunología social"

Ustedes saben como funciona el sistema inmunológico. Una vacuna contra la viruela por ejemplo es una pequeña dosis de viruela que ponen en tu cuerpo (suficientemente pequeña como para ser aislable) no se va a reproducir, no va a afectar a tus tejidos, pero si va a despertar lo que llaman sistema inmune. El sistema inmune aísla esa pequeña dosis y crea anticuerpos contra esa enfermedad. Así es que cuando llega ese virus a tu cuerpo, éste ya se preparó, se despertó contra esa enfermedad, por decirlo así, para que no te afecte.

De esa idea se desprenden dos cosas: la primera es que es el propio cuerpo el que reacciona contra la enfermedad, no es un elemento externo el que lo combate, como por ejemplo serían los rayos cuando uno tiene cáncer. La segunda es que el cuerpo está enfermo todo el tiempo, no existe lo que dicen normalidad, así como los psicólogos no hablan de normalidad, porque todos tenemos alguna neurosis.

En este sentido la inmunología social sería lo que nos plantean todos los días en los medios: que todos estamos enfermos y que es necesario aislar los virus, encerrarlos para poder atacarlos, detectarlos y separarlos del resto. Fue Foucault el que analizo en profundidad las institituciones, en especial la cárcel, llegando a decir que nuestra sociedad es una sociedad de encierro, diferenciándola de otras sociedades porque en esta se castiga encerrando a la gente, en otras se los mataba, se los flagelaba, o en otras el mayor castigo era el destierro. La sociedad inmunológica es una enorme cárcel, o mejor dicho, la cárcel sería la mejor metáfora de nuestra sociedad.

Siguiendo a Oscar que también plantea analizar los discursos, es muy interesante deconstruir las metáforas que se utilizan (no existen olas de inseguridad, yo nací en mar del plata y nisiquiera allá hay...puedo dar fé). Por ejemplo en la época de la dictadura los discursos aludían repetidamente a "limpiar el cuerpo enfermo", "la subversión como un virus que se extiende en la sociedad", como algo desparramado por todos lados que era necesario detectarlo, individualizarlo y erradicarlo, extirparlo para que no contagie al resto.

La sociedad de hoy si bien no es tan extremista también utiliza metáforas y signos que son muy sintomáticos (ej:"combatir la delincuencia"), esto de las plazas, los cybers, el virus de internet que llega a la habitación de los chicos etc., plantean que esta en todos lados, que se mezcla con el "cuerpo sano", que es necesario individualizarlo, aislarlo, es decir generar una respuesta inmune. Toda esa teoría velada que se esconde en esa puesta en escena de los hechos, no genera otra cosa que el más encierro sobre el encierro, más miedo sobre el miedo, y más control.
De este modo se logra individualizar a la gente, aislar, cerrar la puerta con doble llave, desconfiar de cualquiera...de todos, y así procurar en seguir rompiendo los pocos lazos de comunidad que nos quedan.

Perdón que me extendí, pero creo que venía al caso.
Saludos

La herida de Paris dijo...

Oscar, recién veo tu respuesta. Uso internet desde el laburo.
Te agradezco el tiempo que te tomaste para hacerlo.
Quizás se entendió que quise decir mas cosas de las que en realidad era mi inteción. Solamente mi inquietud era que a veces (recalco "a veces")problematizar demasiado podía ser un mecanismo que sirva mas para esconder, que para ver.
En definitiva, apuntaba a una idea inclusiva que implique ambas cosas, pensar e indignarse.
Será que tengo pendejos de esa edad, y las situaciones a veces te pegan también por la situacion de cada uno se encuentra.
Mi propuesta jamás incluyó dejar de pensar, sino dejar también un espacio para esas reacciones primarias, que tiene también su parte de verdad.
Por el resto estoy de acuerdo con lo que decís. Hay mucha falsa indignación en nuestros medios, y esta se utiliza como un mecanismo que obstruye el análisis. Y no dudo que es intencional.
Abrazo.

Anónimo dijo...

Oscar

vos decis "Un terapeuta puede temer que si expone su perplejidad, sus interrogantes sin respuesta, está atentando contra su carrera profesional "
es tal cual eso para los psicologos o psicoanalistas berretas, pero te aseguro que los mejores psicoanlistas, ante la aparicion de una psicopatia dicen "que no saben en que momento y porque aparece", me parece que el buen psicoanalista sabe sus limitaciones. La funcion de ellos no es precisamente policial, sino de comprender y hacer comprender. Pensar y hacer pensar. No son ni jueces , ni policias. Hablo de los buenos.
Y , Oscar, me parece que no conoces a ninguno de los buenos. Pero hablas de una verdad que se vive cotidianamente con muchos profesionales.
Saludos.

Oscar Cuervo dijo...

Land:
en la frase que vos citás dice precisamente "Un terapeuta puede temer que si expone su perplejidad...". Yo no digo ahí que todo terapeuta haga eso, ni en general en lo que escribí pretendo hacer una descalificación de toda la clase de psicólogos, psicoanlaistas, etc. Puede que no haya sido lo suficientemente claro, entonces te paso en limpio dos o tres ideas:
1) cuando yo digo "Un terapeuta puede..." estoy tratando de comprender la lógica der esos expertos que aparecen en los medios hablando del caso y atinan a decir "estoy horrorizado, indignado...", cosa que podría decir cualquier persona sin ser experto. Menciono a alguien que dice que no es una patología sino algo parangonable a un asesino serial. Fijate que la persona que menciono ocupa una posición dirigente en una Asociación de Psiquiatras, no es un recién recibido al que agarran desprevenido. Pero al llevarlo al terreno de los asesinos seriales confiesa que su saber (como psiquiatra ella podría hablar de patologías) no es relevante y l convierte en un asunto policial. Ahora se produce un gran fraude social, porque ese experto que policializa su opinión, o el que la horroriza, son citados como expertos, es decir, aparecen hablando desde una Disciplina, en nombre de ella. Insisto: yo no quiero condenar esa actitud, sino comprender por qúe se produce.

2) Otra cosa que yo estoy cuestionando es el paradigma de la Seguridad, y ahí no estoy hablando de terapeutas, sino de la sociedad entera, de los medios y de los políticos. Estoy problematizando un modelo de vida que te lleva a atrincherarte, a desconfiar del otro, a trasmitirle miedo a tus hijos, a encerrarte en tu living, y ni aún así podés estar seguro. Porque la inseguridad no es una cuestión policial, no se resuelve con más policía, más cámaras de seguridad, más alambres electrificados, ni con la gente paranoica y armada. Hay diversos grados de inseguridad, algunos son atribuibles a una sociedad extremadamente desigual, jugada completamente al consumo y al sálvese quien pueda. Esa sería subsanable. Pero también hay una inseguridad que es constitutiva de la vida. Nadie, ni el estado, ni la policía, ni los terapeutas te pueden poner a salvo de estar expuesto a la incertidumbre de lo que es un ser humano, de lo que desea, de cómo puede reaccionar. Me parece un error que la sociedad maneje una ilusión de "Salud" como aquello que te protege de la inseguridad de existir, de convivir con otros. Esa inseguridad no acata un modelo de "Salud/Enfermedad". Creo que muchos pensadores hablaron de la cuestión. No voy a nombrarlos a todos, sólo a uno: Sigmund Freud. El puso a lo inconsciente en el centro de sus consideraciones. Lo incosciente, si yo no entendí mal a Freud, es lo que no tiene remedio ni nunca tendrá, lo que no tiene juicio. Cuando uno se acerca a estas cuestiones, me parece que se trata de escuchar Eso que se nos está escapando continuamente de las manos. Indignarse o penalizar los debates es el atajo más rápido, tratar de comprender lleva más tiempo y no te garantiza una solución. Yo critico esa tendencia colectiva a tomar por el atajo (que incluye a unos cuantos de esos expertos que han aparecido en los medios hablando del caso Corsi, sin englobarlos a todos).

3) A mí me interesa la epistemología, los criterios que hacen válido un saber, los vículos entre teoría y práctica, cómo se encarna el saber en las personas y como tendemos a vivir disociados entre lo que "sabemos" y lo que somos. El caso Corsi es un ejemplo extraordinario de alguien que parece que está capturado por un determinado deseo y construye una carrera profesional que lo lleva a ser una autoridad en su campo. Pensarlo puede servir para preguntarse una vez más qué sabemos de las conductas humanas y qué nociones precarias tenemos de lo que está Bien y lo que está Mal, de lo que es Verdad y lo que es Falso. Ninguna de estas preguntas impide actuar a la justicia. ¿Un tipo comete un delito tipificado en el código penal? ¿Se lo juzga? ¿Se reunen pruebas y se demuestra que hizo algo prohibido por ley? OK, ese es el trabajo de jueces y policías. Pero ese no es TODO el tema. El jucio no debe interrumpirse para que tratemos de pensar qué pasa, debe seguir adelante. Pero el pensamiento tampoco debe interrumpirse mientras el juicio se hace. No hace falta que nos volvamos todos jueces y policías.

Anónimo dijo...

Las ideas que mencionas ya las habia comprendido y coincido con ellas.
Muchos medicos y otros profesionales no pueden decir "no se". Por una presion de ellos y de la sociedad. La autoridad en esta sociedad se basa en no dudar, en tener muchos diplomas y premios y ahora parece que tambien en aparecer en tv.
Un lugar, que da prestigio social, no necesariamente acompaña de sabiduria. Y yo me hago la misma pregunta que vos: ¿porque se les da tanta bola, entonces? Porque es funcional al modelo de sociedad imperante: producir mucho de algo (aunque no se sepa que), ocuparse poco de pensar, desear estar adentro y temer mucho quedar afuera. Aunque no se sepa muy bien adentro y afuera de que.
Por otro lado, pensa que la mayoria de las asociaciones de Psiquiatras han avalado las famosas terapias breves, que apenas son una curita para cualquier neurotico. Todos los que alguna vez nos hemos analizado sabemos para poder conocer nuestro animal interior, con una "pequeña terapia" no se llega a nada. Es como tratar de pensar en que soñaste cuando te levantas a las 7 y a las 7:30 perdes el ultimo tren que te permite llegar al trabajo. Todo es parte de lo mismo.

Anónimo dijo...

eSCUCHÉ EL PROGRAMA en el que estuvieron conversando con Grande.Lo que hizo fue situar el problema como para que sea posible pensar en el tema. Y pensar en Corsi no desde la mostruosidad sino desde otro lado. El lo ubica en la psicopatía. Es una posible punta que elige. Si no nos quedamos en la imposibilidad de pensar en el tema porque nos sentimos ( los psi, como se mencionó en el programa) como contaminados, involucrados, puestos en cuestión o acusados en masa. Cuando de lo que se trata es de poder pensar en un tema difícil. martha

Anónimo dijo...

no pude escuchar el programa. Cuervo, si podes y vale la pena, subilo en texto o mp3.
Saludos.