Santiago Maldonado

Santiago Maldonado
Con vida te queremos

miércoles, 31 de diciembre de 2008

La otra awards 2008

El artista del año:

Bob Dylan:
con casi medio siglo de carrera musical,
su cosecha de canciones nunca se acaba.


Born in Time (version #2) - Bob Dylan




Película del año:

Paranoid park (Gus Van Sant):
Lo mejor estrenado en salas comerciales (aunque se haya estrenado en las peores salas del país); lo mejor visto en los festivales. Algunos críticos distraídos la confundieron con un estiramiento de la Trilogía de los jóvenes perdidos, pero en realidad es la condensación perfecta de toda la obra previa de Van Sant.




Lo mejor de los festivales y circuitos alternativos:

En la ciudad de Sylvia

y Unas fotos en la ciudad de Sylvia (José Luis Guerín)



El cant dels ocells (Albert Serra)




Z32 (Avi Mograbi)




Lo mejor del cine argentino 2008:

Liverpool (Lisandro Alonso)





La mujer sin cabeza (Lucrecia Martel)




Revelación cine argentino 2008

La Tigra, Chaco (Federico Godfried y Juan Sasiaín)






Disco argentino del año:
Un día (Juana Molina)







Canción argentina del año:

Oficio de cantor (Palo Pandolfo)








Revelación musical del año:

La manzana cromática protoplasmática


martes, 30 de diciembre de 2008

Ver a través del humo


Por Oscar A. Cuervo

Lunes a las 18:00 hs. Habla en Radio 10 Roxana, que oficia como corresponsal de este medio en el territorio de Israel. Roxana es argentina de nacimiento e israelí por opción. El locutor desde aquí le pregunta si tiene hijos. Roxana dice que sí, que tiene uno de 20 años, nacido en la provincia de San Juan y actual integrante del ejército israelí. El hijo de Roxana optó por ser tanquista. Está, sospecha Roxana, en operaciones, a pesar de que él, para tranquilizarla, no se lo dijo directamente. El locutor le pregunta cómo se siente una madre que tiene a su hijo expuesto a los peligros de la guerra. No se le ocurre preguntarle cómo se siente la madre de un militar subido a un tanque, disparando. No lo pregunta. Roxana contesta que está tironeada por los sentimientos, pero que ella respeta la decisión de su hijo, porque el chico le dice: "mamá, estoy defendiendo mi hogar". 

Roxana se fue de Argentina con toda su familia en el año 2002, porque Argentina la decepcionó. Y ahora siente que Israel es su hogar. En ningún momento manifiesta dolor por el hecho de que su hijo esté combatiendo. Ella explica que en Israel el servicio militar es obligatorio, de modo que aceptar que su hijo esté arriba de un tanque, disparando contra blancos humanos, es una consecuencia natural de haber elegido a Israel como su hogar en el momento en que Argentina la decepcionó. El locutor de Radio 10 resalta el hecho de que el hijo de Roxana tenga 20 años y esté combatiendo por el estado de Israel, lo pone como un ejemplo de madurez: "pensar que acá un chico de 20 años está perdiendo el tiempo en un ciber, mientras el hijo de Roxana está arriba de un tanque". Y "ojo que con esto no quiero decir que es mejor estar arriba de un tanque que en un ciber", aclara el locutor: de todos modos es eso lo que dice: que es mejor el hijo de Roxana arriba de un tanque que un pibe de 20 perdiendo el tiempo en un ciber. Al terminar la conversación, Roxana saluda con un "Shalom". Paz.

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Me acuerdo entonces de la entrevista que le hicimos hace poco a Avi Mograbi, publicada en La otra 20:

- ¿Qué porcentaje de la población estaría dispuesta a apoyar una paz con los palestinos?
-  Bien, mi amigo Luis, Eyal Sivan, yo... No, es realmente un sector tan pequeño... La mayoría dice que quiere la paz, pero cuando preguntas por el costo que están dispuestos a pagar para que la paz se realice, es otra cosa. Cuando llegas al tema del derecho de los palestinos a volver a su tierra, de retirar todos los asentamientos en territorios ocupados, te das cuenta de que la gente quería la paz por sus ventajas, pero sin hacer lo necesario para que la paz se alcance. 

Y como repite varias veces a lo largo del reportaje, Mograbi agrega: "Es que en Israel hemos desarrollado la capacidad de vivir sin practicar los valores en que creemos".

Mograbi nos explicó que efectivamente el servicio militar es obligatorio en Israel y, más aún, es un factor central en la identidad israelí. Pero, aclara, aún con obstáculos legales, un ciudadano israelí puede oponerse a formar parte del ejército, declarándose objetor de conciencia. Él mismo lo fue durante la guerra contra el Libano del 82. Y su propio hijo mayor también se negó a ser reclutado, estuvo preso por varios meses y finalmente logró, después de una entrevista con un psiquiatra del ejército, que se terminara el proceso en su contra. Desde ese momento, hace de esto unos pocos años, un joven israelí puede rehusarse a ser reclutado mediante una simple entrevista psiquiátrica. El hijo menor de Mograbi estaba por ser convocado la semana siguiente de nuestra entrevista y se preparaba para rehusarse pidiendo la entrevista psiquiátrica. De modo que lo que dice Roxana en la radio no es del todo cierto: si bien en Israel existe el servicio militar obligatorio, también hay un recurso para negarse a combatir. 

Le preguntamos a Mograbi:

- ¿Son muchos o pocos los que se rehusan?
- Muy pocos.
- ¿Es un estigma rehusarse?
- No. Yo era profesor de la universidad y no tuve problemas por eso. En mi caso, cuando fui objetor durante la segunda guerra con Líbano en el 82, incluso gente que apoyaba la guerra me dijo que yo había hecho lo correcto. Pero siguieron apoyando la guerra. Lo que nos lleva otra vez a ese viejo asunto de cómo los israelíes pueden vivir sin utilizar sus valores. 

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El viernes pasado la embajada de Israel en Argentina emitió un comunicado titulado: "Fin de la tregua entre Israel y Hamas” en el que explicaba, a modo de justificación anticipada del ataque que Israel iba a lanzar contra la franja de Gaza horas después:

La organización terrorista Hamas anunció el pasado 19 de diciembre que dio por finalizado el período de tregua iniciado el 19 de junio del presente año. Durante los últimos dos meses transcurridos en el marco del llamado ‘período de calma’ fueron lanzados 130 cohetes Kassam y 100 bombas de mortero desde la Franja de Gaza a Israel. Como muestra de la realidad por la que atraviesan las ciudades israelíes pasamos a enumerar la serie de ataques registrados contra Israel en la última semana”.
 
Lo que había pasado la última semana era que el Hamas arrojó treinta cohetes que produjeron cuatro heridos. Horas más tarde, el ejército israelí realizó el ataque defensivo (si tal cosa es posible) que masacró a más de 300 palestinos en pocos minutos.

Como anticipo del ataque defensivo, la canciller israelí Tipzi Livni declaró el 7 de diciembre pasado: “No hay alto el fuego en Gaza. Quien llame a eso calma no sabe lo que está pasando allá. Quien sea responsable de la seguridad debe actuar". Y así dio oficialmente por terminada la tregua, cuando aún faltaban 12 días para que expirara. "El objetivo estratégico de mi gobierno será derrocar a Hamas usando medios militares, económicos y diplomáticos” dijo la canciller israelí pocos días antes de la masacre. Livni pertenece al partido gobernante, Kadima, que es considerado el partido moderado en Israel. El próximo 10 de febrero Kadima debe enfrentarse en elecciones al partido derechista, Likud, liderado por Benjamín Netanyahu. Netanyahu corre a los "moderados" de Kadima por derecha:

"Debemos adoptar una actitud activa de ataque, ya que este gobierno es demasiado pasivo. A largo plazo debemos derrocar al régimen de Hamas. A corto plazo hay una amplia gama de posibilidades, que va desde hacer nada hasta hacer todo, es decir, la conquista de Gaza”.

Los candidatos que se enfrentan en febrero son, precisamente, el duro Netanyahu y la moderada Livni. ¿Ha sido la masacre de las 300 personas de estos días parte de la campaña electoral?

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Ahora vuelvo sobre la grabación de la entrevista a Mograbi de hace pocas semanas. Oigo un pasaje que quedó afuera de la nota que publicamos en La otra (porque nuestra nota se centra en su extraordinaria última película, Z 32). Este pasaje cobra ahora una desagradable vigencia. Nos decía Mograbi:

- Piensen que Sharon, el que ganó por una abrumadora mayoría las elecciones de 2001, es la misma persona a quien en 1982 le gritaban en la calle que era un asesino. No hay un político más responsable que él de la cadena de sucesos que nos llevaron al callejón sin salida en el que nos encontramos. Y el partido Laborista, que supuestamente estaba muy en contra de la política de Sharon y quería retirarse de los territorios ocupados, terminó bailando el tango con Sharon, mejor dicho: le compusieron un tango para él. Es posible que terminen llamando a Tzipi Livni izquierdista también. Es probable que ella sea nuestra próxima Primera Ministra.
- ¿Ella anticipa una política en favor de la paz con los palestinos?
- Eso dice, pero ya veremos- me responde Avi con una sonrisa amarga que en su momento no llegué a entender.

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Hace pocos meses vi a unos cuantos argentinos alborozados por el triunfo de Barak Obama en las elecciones norteamericanas. Muchos pusieron la foto de Obama en sus casas y en sus blogs. Decían que, con la llegada de un "afroamericano" (así le llaman a los negros los mismos a quienes no se les ocurre decir que Bush sea un "euroamericano") a la presidencia de los Estados Unidos, el mundo daría un salto en la calidad de las relaciones internacionales, en favor de la igualdad y de la paz. ¿Alguien escuchó a Obama decir algo sobre la reciente masacre en la franja de Gaza? 

lunes, 29 de diciembre de 2008

domingo, 28 de diciembre de 2008

Y bueh, las listas... (Parte uno: sobrevaloradas y decepciones)

Por Oscar A. Cuervo

Las sobrevaloradas del año:

1/2) Shara y El secreto del bosque (Naomí Kawase): espiritualismo light, Palermo sushi.

3) Petróleo sangriento ( Paul Thomas Anderson) ¿quieres ser Stanley Kubrick?

4) Batman, el caballero de la noche (Christopher Nolan) : el marketing también surte efecto en los críticos.

5) Los paranoicos (Gabriel Medina): una buena idea para el prime time de Villarroel-Llorente, cuando terminen Los exitosos Pells.

6) Leonera (Pablo Trapero): Mujeres asesinas, capítulo doble.

7) Of time and the city (Terence Davies): declamación ilustrada.

8) Tokyo sonata (Kiyoshi Kurosawa): Tokyo sanata.

9) Soy leyenda (Marc Lawrence): el fraude de la novela de culto.

10) Still Walking (Hirokazu Kore-eda): no me la expliques que ya la entendí.


Las decepciones del año (sin orden de prioridad, películas y cinestastas de los que esperaba más):

24 city (Jia Zhang-ke)

El vuelo del globo rojo (Hou Hsiao Hsien)

My blueberry nights (Wong Kar-wai)

Redacted (Brian de Palma)

Sweeney Todd (Tim Burton)

Shine a Light (Martin Scorsese)

Crimen y lujuria (Ang Lee)

sábado, 27 de diciembre de 2008

El diario del año


Por Oscar A. Cuervo

Crítica de la Argentina, ¿qué otro?
El día de su primera edición escribí en este blog:

"Crítica... , después de varios meses de ediciones internas y de las arengas intimidatorias de su director, da en su primer número la idea de algo a mitad de camino. Digamos: entre un Página 12 mal terminado, un Diario Popular pretencioso y una Barcelona sin gracia".

No por clarividencia, sino por simple evidencia. Los defectos que en aquel entonces podían atribuirse al disculpable proceso de maduración de un medio que va modelándose con el correr de los días, terminó siendo otra cosa: la cristalización precoz y definitiva de un engendro irresoluble. Lanata logró algo inesperado para alguien que, si bien nunca tuvo un gran prestigio intelectual, gozaba de una reputación de editor astuto: hizo un diario peor que Perfil, es decir: con una línea editorial errática, sin información, mal escrito, gráficamente feo, sin columnistas interesantes, carente de un rasgo distintivo que justifique su lectura.

En eso, Crítica de la Argentina no tiene competencia posible. Su ventaja se afirma cotidianamente: nunca alguien podrá entender qué pasa en la Argentina leyendo el diario de Lanata, aunque a menudo uno termina preguntándose qué le pasa a Lanata.

Esta última semana del año nos ha regalado dos piezas dignas de ser pensadas como síntomas de algo. Queda para los lectores desentrañar de qué:

1) Una columna de opinión de Fernando Iglesias, espada mediática de la Coalición Cívica a quien en el futuro nos gustaría ver en alguna función de gobierno:

"Putin, Stalin y los Kirchner
Lo que explica la fascinación de parte de la izquierda por los Kirchner es que el kirchnerismo es una encarnación débil del estalinismo.
Fernando A. Iglesias.
(...) PRINCIPIOS DE LA PRÁCTICA POLÍTICA ESTALINISTA: liderazgo carismático / Populismo demagógico / Culto a la personalidad / Partido único / Estatizaciones masivas / Nacionalismo paranoico / Alianzas oportunistas (un año con Hitler, el siguiente con Churchill) / Industrialización forzada basada en la exacción de las actividades agropecuarias / Descalificación de los adversarios políticos y persecución de la prensa independiente / Uso de los órganos parlamentarios (soviets) en el modo de la unanimidad / Craso positivismo disfrazado de hegelianismo.
Hecha la lista, la conclusión es descontada: lo que explica la fascinación de buena parte de mi familia y de la izquierda argentina por los Kirchner es que el kirchnerismo es una encarnación débil del estalinismo, con su tradicional carga de populismo, nacionalismo e industrialismo. (...) De ahí el desprecio por la oposición, por la independencia de la prensa y por los mecanismos republicanos, descalificados otra vez como formales. De ahí también la idea del “socialismo en un solo país” y de la concepción de la economía industrial como única economía “real”, la sorpresa inmensa por la existencia del mundo y por la consecuencias de la economía “irreal” en la realidad económica. De ahí los privilegios de la Nomenklatura, la dacha en El Calafate, la cooptación de una casta de intelectuales orgánicos amigos del régimen y la edificación de una leyenda en torno al líder que tiene el modesto inconveniente de contradecir su biografía. De ahí también, finalmente, la extraordinariamente simétrica descalificación del estalinismo a la socialdemocracia y del kirchnerismo a la oposición progresista: se vendieron al sistema, se hicieron capitalistas, son aliados de nuestros enemigos, les paga la Embajada. Se corrieron, en suma, a la derecha, ilusión espacial sólo comprensible si se piensa que el estalinismo es la izquierda".
(...)

2) Una inolvidable entrevista a otro de los líderes de la oposición, Eduardo Duhalde:

-"Néstor Kirchner tiene liderazgo, pero es un liderazgo tóxico".

- "No conozco gente que quiera a Kirchner. No vi la foto de Kirchner en ninguna casa. La foto de Carlos Menem la sigo viendo en la casa de los dirigentes kirchneristas".

- "Nadie puede decir que yo lo apreté, nunca exigí a nadie. Al contrario, me enfrentaron. Nadie puede decir que mi manera de conducir haya sido la prepotencia o el maltrato. Jamás levanto la voz a una persona. Son formas distintas. Yo no soy jactancioso, pero la gente sabe que si un día decido volver y digo: «Esto se terminó y voy a conducir la oposición», la conduzco".


Imaginen el proyecto editorial en el que estas manifestaciones encuentran el marco adecuado, las páginas que sostengan a estos personajes emitiendo estas ideas: eso que vislumbran es el diario del año.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Superhéroes y archivillanos: Batman y Alfredo Grande en la radio...

...este domingo a la medianoche.




Prince- THE FUTURE VIDEO-Batman*** -

Siempre me gustó Batman, es mi superhéroe preferido. De chico incluso le pedí a los reyes que me trajeran la capucha del hombre murciélago. Así que cuando Clarín anunció el comienzo de la publicación de los tomitos de la versión Frank Miller de Batman no pude resistir la tentación. Antes no la había leído y ahora advierto que se trata de la inseguridad. No es la misma sensación que me producía la serie de Adam West cuando la veía de chico, ni tampoco la que me dejó el par de films de Tim Burton en los 90. En cambio se vincula más claramente a la versión de este año, Batman, el caballero la noche de Christopher Nolan, un film ultracelebrado y sobrevalorado por la crítica. Es imposible desligar a este Batman de la paranoia tardocapitalista para la cual el peor fantasma es la inseguridad.

Aquí en Buenos Aires tenemos nuestros postulantes a Batman. Francisco de Narvaez se podría calzar el traje y nos daría una versión bastante verosímil de un Batman argentino, con mapa de la inseguridad y todo. ¿Vieron la campaña publicitaria, esa del pibe morochito con buzo que es asediado y finalmente cercado por los Superdardos del mapa de la inseguridad? Me hizo pensar en las declaraciones del juez Zaffaroni, diciendo que el primer paso de cualquier genocidio es crear el estereotipo sobre el cual se va a descargar la violencia: "René Girard dice que cuando en una sociedad se produce una violencia difusa, se la canaliza sobre un chivo expiatorio y se lo aniquila, se comete una masacre y después las víctimas se vuelven sagradas. La campaña contra los pibes es el primer paso para matarlos, el primer escalón del genocidio".

I've seen the future and it will be
I've seen the future and it works
And if there's life after, we will see
So I can't go like a jerk
Think about the future.


La gente está insegura, como muestra este gráfico donde aparecen todos los cordobeses, vean cuánta inseguridad:
Pero estábamos hablando de Batman, ¿no? Bueno, la medianoche del domingo es la mejor hora para hablar de la inseguridad, de los superhéroes y los archienemigos. Viene Alfredo Grande: ¿superhéroe o archivillano? FM La Tribu, 88.7, http://www.fmlatribu.com/

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Revolution bonk

Por Oscar A. Cuervo

Todo empezó con ese infausto momento de los blogs argentinos en que Mr. Eamonn McDonagh caracterizó a la actividad revolucionaria (él usó la palabra "revolucionario") de esta manera:

"En este sentido, se debe prestar especial atención a la identificación, interrogatorio y ejecución de los informantes dentro de las filas de la organización. Si la organización revolucionaria tiene intenciones serias de derrocar un gobierno, entonces será necesario un sistema para reclutar y entrenar combatientes, pagarles algún tipo de estipendio o al menos asegurarles alimento y un lugar donde dormir.
"Será necesario infundir en los miembros de la organización no sólo una clara idea de quién es el enemigo sino también una visión positiva de aquello por lo cual se lucha..."

Fue una luz amarilla, estuve leyendo mucha macarteada en estos inolvidables meses que transcurrieron bajo el signo de la cacerola, pero este texto en bonk, un blog de muchachos cool, treintaypico o cuarentaypiquito, que podrían formar parte de la versión argentina de una sitcom producida por Polka (digo: Huili Raffo, Esteban Schmidt son avispados one-liners, capaces de habilitar risas grabadas después de alguna de sus ocurrencias, hasta Eamonn podría hace el papel de un extranjero que despierta simpatías por conjugar mal los verbos castellanos, a pesar de su indudable ingenio), este texto, decía, tan cercano al discurso del general Ibérico Saint Jean o a uno de los editoriales de 1977 de (perdón, Nicolás) La nación... hmmm. Leer esas palabras que me habitué a escuchar durante los años de plomo en boca de mi tío Juan, Dios lo tenga en Su gloria, ahora escritas en un medio tan rabiosamente postpostpostmoderno... hmmmmm.

Entonces escribí un texto que inmediatamente mandé como mail a bonk, a la vez que al facebook de MdDonagh y subí como post en La otra (El pequeño burgués: la imaginación sin poder). Antes de que hubiera pasado un cuarto de hora de enviar mi mensaje a bonk, recibí respuesta:

Hernán Iglesias Illa para usuario:
cuervo, queremos publicar tu carta el fin de semana. ¿cómo la firmamos? "Cuervo, de Pompeya"? Estaría bueno si pudieras darnos alguna precisión más (un nombre de pila, por ejemplo), pero si no sale como "Cuervo, de Pompeya".
abrazo,h.
Hernán Iglesias Illa

Que dio lugar a esta sucesión de mensajes:

taller la otra para Hernán:
Hernán: con mucho gusto. Soy Oscar Alberto Cuervo, director de La Otra y del blog www.tallerlaotra.blogspot.Avisame si la publican. saludos

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Hernán Iglesias Illa para usuario:
gracias oscar.te aviso.
h.

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Guillermo Raffo para usuario
Hola, Cuervo. Gracias por tu mail. Ahí vi que Hernanii pensaba publicarlo el fin de semana. Una pregunta, nada más. ¿Tenés algún ejemplo de esto? [N. del E.: citando una frase de mi mail a bonk]
"Por el contrario, los militantes son a menudo los que le infunden ideas a las organizaciones".
Gracias!
Raffo

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taller la otra para Guillermo:
Guillermo:
¿ejemplos? Bueno, todo lo que tengo son mis propias experiencias de cuando militaba en una organización insurgente.
A lo que yo voy es a cuestionar la idea burda de McDonagh de que los militantes son reclutados mediante ofertas salariales y adoctrinados por una "organización" que les infunde ideas. Por Dios, mi tía Olinda tenía esa noción estúpída, no se perdía nunca los martes Tiempo Nuevo. ¿A vos te parece que las revoluciones de la historia se han hecho de esa manera? Una revolución es un acto instituyente, que se pone en marcha cuando algunas personas cambian sus vidas y la dedican a un proyecto de transformación colectivo (eso ya no es algo que esté pasando en el mundo actual, hasta donde yo sé). Los hombres avanzan a tientas en la oscuridad de la historia, y esto vale no solo para los revolucionarios, sino también para los pequeño-burgueses cuyo compromiso práctico se limita a glosar los artículos de Clarín y Crítica sólo en épocas en que eso no implica ningún riesgo.
Las revoluciones no son procesos instituidos, se actúa sin llegar a ver a dónde lleva todo. Una revolución se está fundando en los actos cotidianos de las personas que participan. También con los pensamientos. Hay libros escritos, pero es uno el que tiene que pensar. No sé de dónde mierda saca McDonagh eso de que las ideas son "infundidas" desde arriba, por una fantasmal organización.
Creo que esto marca un gran retroceso en los debates políticos actuales, este tipo de opiniones antes eran esgrimidas sólo por personas muy reaccionarias o muy ingenuas, y decirlas en un ámbito semi-ilustrado los hubiera expuesto a un gran ridículo. Hoy opiniones como las de Eamonn o de Quintín, para citar algunos ejemplos, son escuchadas como si supieran de qué hablan.
saludos
Oscar

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Guillermo Raffo para usuario:
Bueno, tendrías que preguntarle a él, pero yo supongo que lo saca de la idea de "doctrina", que está muy presente en todas las organizaciones revolucionarias modernas. No hay una que no sea verticalista. Por eso te preguntaba yo si conocías alguna que hiciera lo contrario, como vos decís —— que sus ideas surgieran de los militantes. Básicamente, antes de estar en desacuerdo con vos, quería confirmar que no me estaba equivocando respecto de lo que decías.
Gracias,
huili

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taller la otra para Guillermo:
Huili:
Sí, a McDonagh ya se lo dije en el mail que les mandé a ustedes...
Nosotros discutíamos, aunque no nos extedían certificado por las ideas que aportábamos y que ahora te pueda mostrar como pruebas.
Pero en cuanto a tu pregunta, una cosa es la vulgata, algunas vaguedades acerca de la idea de "doctrina", y otra cosa es el proceso concreto de una revolución. Una revolución no nace de una "doctrina" ni de una "organización", nace de tensiones sociales, e insisto, se avanza en la oscuridad, más allá de que se eche mano de pensadores (esa sería la palabra, no doctrina, que es usada por los dogmáticos). Si vos leés a Marx o Trotsky, o si leés a los revolucionarios franceses, no hay doctrina, hay pensamiento. Seguro que los habrás leido.
En cuanto a la idea de organizaciones verticalistas, es otra vulgata de la doctrina vencedora. En épocas en las que se agudizaba la represión de la dictadura había una necesidad defensiva de compartimentar la estructura, no se podían hacer asambleas, y entonces la estructura era celular. Obviamente no hay revolución parlamentarista, así que los debates se instrumentan de otro modo. Pero de ahí a hablar de adoctrinamiento hay un largo trecho. (Sería tan engañoso como creer que internet es horizontalista).
Mi experiencia en organizaciones insurgentes, cuando era muy pequeño, no se parece en nada a un adoctrinamiento. Es un prejuicio de la derecha prodictatorial y del pensamiento cool tardocapitalista. Lo que te lleva a adherir a la insurgencia es el malestar, la inconsistencia de la experiencia burguesa, el asco a la mentira y la experiencia de la alienación. ¿Nunca sentiste estas cosas?
Pensar un proceso revolucionario requiere de ir más allá de los libros de historia escritos por quién y de los slogans infundidos por la doctrina vencedora, que antes la predicaba Neustadt y ahora se repite en blogs alternativos.
saludos!
Oscar

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Guillermo Raffo para usuario:
Bueno, te creo que ustedes discutían. Sobre todo si, como sugerís, era una organización trotskista (una de las ventajas del trotskismo es que discuten mucho). Pero efectivamente, al no haber revolución parlamentarista, como vos decís, yo paso. Mi experiencia personal, y de amigos cercanos, sumada a infinidad de lecturas sobre el tema, me convencieron de que no hay revolución posible en los términos que vos defendés, aunque espero que eso no te obligue a asimilarme a Neustadt (como también sugerís) porque sería un error, y porque se puede perfectamente ser de izquierda y oponerse a matar gente.
Gracias por contestar,
Huili

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taller la otra para Guillermo:
Algunas precisiones, Huili:
1) Sí, debatíamos y no nos adoctrinaban. No formé parte de una organización troskista, sino de de una minúscula fracción del peronismo revolucionario. Leíamos a Mao, las 5 tesis filosóficas, la cuestión del centralismo democrático, que florezcan mil flores, etc. Y también discutíamos a Sartre, Camus, Artaud, Spinetta, Freud, Wilhelm Reich.
2) Claro, no puede haber revolución parlamentarista, porque la revolución es un proceso instituyente, en devenir, y el parlamento es un órgano instituido en los sistemas representativos. Marx es un gran filósofo, no un doctrinario (y te aclaro que yo no me considero marxista) y desarrolló un concepto de la contradicción como motor de la historia (inspirado también en Hegel) que nunca puede poner a la doctrina por delante de la praxis. La idea de adoctrinamiento es un prejuicio que no tiene que ver con las experiencias insurgentes del marxismo (aunque puede haber dogmatismo en cualquier posición política), sino con la propaganda del liberalismo tardío, que presenta como novedad lo que ya era viejo en 1843.
3) Yo no defiendo ninguna revolución. Sólo me pareció necesario evocar mi experiencia personal en la insurgencia de los años 70 para desmentir la caricatura de revolucionario que presenta McDonagh en su texto. Contar esa experiencia no es defenderla. En mi respuesta también dije que un revolucionario es capaz de actos atroces (y también de actos sublimes). Dije que no estoy seguro de aquello por lo que luchábamos y que se cometieron muchos y graves errores. De modo que no hice ninguna defensa.
Lo que sí me resulta necesario hoy, en el siglo XXI, después del triunfo militar y cultural del neoliberalismo, es cuestionar los pobres suspuestos desde los que generalmente se despacha una experiencia compleja como fueron los años 70. Y denunciar la indigencia de la imaginería pequeño-burguesa, a la cual le resulta prácticamente imposible comprender la libertad cívica y espiritual que requería (y requeriría) comprometerse con un proyecto revolucionario.
4) Yo soy partidario del "No matarás". Nada de lo que dije me lleva a reivindicar la muerte. Las organizaciones revolucionarias mataron gente (aunque yo personalmente no lo haya hecho). El cristianismo mata gente. El Islam mata gente. El judaísmo mata gente. La democracia representativa capitalista mata gente (mucha gente). Si partimos de esa base, podemos sincerar el debate, sin que eso signifique justificar nada.
Así que con la revolución andamos jodidos. Con la democracia representativa andamos jodidos. Y de la dictadura militar mejor no hablar. La cosa está difícil.
saludos
Oscar

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Y pasaron unos días. El mail inicial que Hernán me dijo que iban a publicar no salió. Pero el lunes bonk publicó un texto sin firma titulado "Los hermanos", en el que condensaban diversos mensajes que habían recibido de sus lectores. Por ejemplo, decían haber recibido un mail firmado por "la Nac & Pop", a la que Mr. bonk definía como "una secta retro nacionalpsicodélica" que decía:

"Spam es libertad de expresión AntiSpam es control y censura despiadados. Los revolucionarios de todo el mundo somos hermanos (Jose de San Martin)".

Esa hermandad de los revolucionarios herederos de la tradición sanmartiniana explicaría el título del post. Y bien, en la bolsa de esta hermandad sanmartiniana vine a caer yo mismo. Seguía bonk:

"Hubo unos cuantos mails incandescentes reprochándole [a McDonagh] con ánimo provocador su irreverencia hacia las organizaciones revolucionarias de otrora. Todos esos mails estaban firmados, sin embargo, por la misma persona: un sujeto llamado Oscar Cuervo que también publicó estas invectivas en su blog, así que no las repetimos aquí, porque no hace falta.
Otros lectores menos revolucionarios (¡menos hermanos!)..."

Y eso era todo a lo que se había reducido nuestro intercambio. Epa. "Un sujeto llamado...". Notorio cambio de Stemning en comparación con nuestros mails anteriores. De modo que inmediatamente le escribí a bonk:

"Compañeros de bonk:
Bien, muchachos, son muy listos, un discurso para la tribuna y otro en privado, por un lado preguntas amables y por el otro, arriba del escenario, trato displicente y burlas.

No hubo unos cuantos mails incandescentes firmados por la misma persona: hubo un mail mío y un luego hubo varios mails de ustedes con preguntas a las que respondí cuidadosamente.

No le reproché a McDonagh su irreverencia hacia las organizaciones revolucionarias, le cuestioné la imagen prejuiciosa que maneja acerca de personas adoctrinadas y rentadas, imagen aprendida por la filmografía de McDonagh y la bibliografía historiográfica de Huili.

Hubo un intercambio acerca del rol de la organización (en los diversos sentidos de la palabra) en un proceso revolucionario.

Todo eso parecía interesarles en el momento en que me pedían precisiones acerca de si había debates entre los militantes, de las lecturas que hacíamos, del rol de la doctrina, del problema de la violencia y del parlamentarismo... en fin: ¿para qué voy a seguir si ustedes saben perfectamente todo?

Pero de pronto se les olvidó y toda la amabilidad de vuestras preguntas se convirtió en el desprecio para hablar del sujeto que envió unos cuantos mails con invectivas y que quedó embolsado en el jocoso tropel de los revolucionarios hermanos de la Nac& Pop que les manda spam. Buenísimo, ustedes también tienen su política: consiste en burlarse de sus lectores sin darles la palabra, después de habérsela pedido, en hacer guiños a los que están detrás de cámaras y hacerles los cuernitos por detrás al que no puede verlos.

Supongo que a los fines de vuestra militancia rinde más un parrafito de alguien que no pueda creer que Eamonn McDonagh sea un nombre real. Supongo que provocarán risotadas entre sus seguidores burlándose de un revolucionario que se cree San Martín, supongo que lo más importante es un concepto de entretenimiento a toda costa, que el debate les importa un carajo. Son un grupo de muchachos que se divierten con todo, cultivan un desprecio cool que remata en una canchereada alla Pergolini y Di Natale al final de cada informe de cqc. Es otro estilo de militancia el de ustedes, conduce a otra revolución, más divertida y más distendida.
(...)
Oscar"

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De Guillermo Raffo a Oscar Cuervo:
"Un poco de humor, Cuervo. No hace falta ofenderse, ni tenemos dos discursos. Mis preguntas eran sinceras, tus respuestas no me resultaron satisfactorias. Efectivamente creo que tu mail inicial y tu post en tu blog son reacciones escandalizadas ante gente que desprecia (o no respeta lo suficiente) la idea del sujeto revolucionario. En ningún momento pensamos en no darte la palabra: simplemente tu mail ya está publicado en tu blog, y siempre hemos resistido la idea de reproducir material que está disponible en otra parte. Ese es el único motivo por el cual no lo publicamos.
Saludos, Huili"

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De Oscar Cuervo a Huili Raffo:
"Lamento que mis respuestas no te hayan resultado satisfactorias, no sabía que estaba siendo sometido a un examen. Mi mail inicial, el que ustedes me pidieron publicar, no es una reacción escandalizada, ni una defensa de los "revolucionarios", no está pensado desde la hermandad universal ni desde la herencia sanmartiniana, era un cuestionamiento político a una simplificación pueril de un problema complejo. Lo que hicieron no es humor, es gastar a alguien que no puede disponer de la palabra y a quienes sus lectores se figurarán como un sujeto que envío una serie de mails en defensa de la estampita del revolucionario setentista a quien antes Mc Donagh redujo a un imbécil rentado. Por eso te digo, lo importante es la risa, un buen chiste bien vale hacer quedar como un boludo a alguien con quien antes tuviste un intercambio repetuoso.
Seguí con el humor, muy lindo tu blog.

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De Huili Raffo a Oscar Cuervo:
"(...) No era un examen. Pero te pedí que fundamentaras algo (justamente porque no sabía si lo que decías tenía algún fundamento sólido o no, y no quería disentir con vos en público sin confirmar eso antes). Lo que me respondiste no me pareció razonable. Te lo dije, en mis mails subsiguientes. Tampoco me pareció grave, ni espantoso, simplemente me pareció que lo tuyo era una sólo una opinión, y como tal pasible de ser compartida o no. En lo personal, no la comparto" (...)

Y después siguió con una serie de mails todavía, pero ya en ese terreno en el que lo importante ha sido dicho y ambos interlocutores empiezan a repetirse.

Eso es todo, amigos.

lunes, 22 de diciembre de 2008

domingo, 21 de diciembre de 2008

Francisco “Paco” Urondo: Amor y revolución

Por Liliana Piñeyro

Nacido en 1930, Francisco “Paco” Urondo fue poeta, novelista, dramaturgo y guionista cinematográfico. Fuertemente comprometido con su militancia política, muere en 1976, enfrentando a la policía de la dictadura militar argentina.

Definiendo su ars poética, Urondo nos dice: “No es del poeta un oficio milagroso o sobrenatural o de loquitos o de elegidos. Es una tarea que cumple la gente”.

En su obra, el yo poético queda a merced de la época, a la intemperie de los afectos. Se escribe sobre el deseo, se libidiniza el proceso de cambio social. Si todo poeta se rebela en el lenguaje, dándole a las palabras un brillo que suelen perder en el uso cotidiano, Urondo extiende esta opción a una actitud revolucionaria, en contra de los valores establecidos por una burguesía que hace de la propiedad privada su bien más preciado, y del matrimonio una institución que la sostiene, dejando de lado la pasión y el amor.

En los siguientes textos se puede apreciar cómo, lejos del individualismo, esta poesía encuentra su carnadura en el mundo, en la historia amorosa y política que atraviesa el que la escribe.
En el poema “Carta abierta”, distintos tonos afectivos arman el balance de una relación en clave de despedida. La hora de definiciones es “una hora sin seducción”.

Carta abierta (fragmento)

Querida mía, esto que debió ser una conversación
serena o quieta, un reencuentro en un bar, como hacen

los amantes ya desavenidos; un lugar cualquiera bajo el sol,
cobijando del relámpago y el viento, un sitio

en el mundo para recibir una carta o conversar de algo
que, sin duda, siempre quise decirte
secretamente, sin testigos y que ahora se convierte
en una pública confesión, sin ninguna
intimidad. Una oda o una elegía, no
lo sé bien; palabras
con significados ciertos
o melancólicos, que representen nuestro destino
y hablen por nosotros y tiemblen antes de desaparecer.

Trepidaremos ligeramente frente a la sola fachada
del recuerdo, junto a los graznidos
inocentes, los graznidos impensados, los lindos
graznidos, los ásperos y filosos de la realidad.

Quería hablar a solas y solamente de nosotros. Admitir,
abrir la bondad; olvidar
por un momento que el orgullo bate
la mayoría de nuestros ademanes, incluidos
los miserables o los insignificantes. Ah mi viejo amor, hablar
de estas cosas es abrir una mano que hasta ese momento
era un puño; la mano se abre y los pájaros cubren
el cielo y el horizonte; una pluma
cae muy cerca nuestro y con alguna tristeza vemos
que algo se aleja, algo que guardábamos
en la mano cerrada, un pájaro que vuela y cubre
el espacio. Ya no hay razones para crisparse. Se quiere quejar
la mano vacía, quiere oír
y solamente la soledad la arrastra y la conmueve.
Quería poner las cosas en su lugar; hay un espacio
para cada cosa, una palabra para cada temblor, una disculpa
desencadenando toda arbitrariedad: el temor
ha proferido; ha dado aliento a la traición, pábulo
a la maravilla: tristeza
y rencor por un sueño, un gesto cálido y perdido.

Querida mía: soy un hombre que te pierde.

Así, esta carta puede ser muy bien una despedida
o una invitación para que abras ese calor que he conocido
a tu lado; esa promesa; ese amago. Es hora de tomar
decisiones; es una hora sin seducción: estamos a punto de
viajar; será
una partida en la que –a lo mejor- uno se despide del otro;
un viaje
en el que nos despediremos de muchas cosas; empezaremos
de nuevo juntos o alejados: el mar, el cielo
bajo, la condescendencia, el horror y los pozos
del aire y otros peligros
del amor húmedo y sin aire que nos secunda; este horizonte
todavía sin vida, que sólo nos espera

para vivir; esta tormentade verano que –por suerte- terminará por perdernos.
Con tintes autobiográficos, en tono de conversación, Urondo declara:
“Querida mía: soy un hombre que te pierde”
Así como una identidad también está dada por aquello que dejamos, así en la dialéctica amorosa, cuando el tú ha sido fuerte, irradia intensidad y es dador de sentido al yo, aún en la pérdida. El poeta escribe desde esa delicada frontera donde el amor deja de serlo.

Y el sentido también se encuentra en el compromiso militante con los otros, que comparten las desventuras de un país donde “La verdad es la única realidad”.

La verdad es la única realidad

Del otro lado de la reja está la realidad, de
este lado de la reja también está
la realidad; la única irreal
es la reja; la libertad es real aunque no se sabe bien
si pertenece al mundo de los vivos, al
mundo de los muertos, al mundo de las
fantasías o al mundo de la vigilia, al de la explotación o
de la producción.
Los sueños, sueños son; los recuerdos, aquel
cuerpo, ese vaso de vino, el amor y
las flaquezas del amor, por supuesto, forman
parte de la realidad; un disparo en
la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos,
aquellos
gritos irreales de dolor real de los torturados en
el ángelus eterno y siniestro en una brigada de policía
cualquiera
son parte de la memoria, no suponen necesariamente
el presente, pero pertenecen a la realidad. La única aparente
es la reja cuadriculando el cielo, el canto
perdido de un preso, ladrón o combatiente, la voz
fusilada, resucitada al tercer día en un vuelo inmenso
cubriendo la Patagonia
porque las masacres, las redenciones, pertenecen a la realidad,
como
la esperanza rescatada de la pólvora, de la inocencia
estival: son la realidad, como el coraje y la convalecencia
del miedo, ese aire que se resiste a volver después del peligro
como los designios de todo un pueblo que marcha
hacia la victoria
o hacia la muerte, que tropieza, que aprende a defenderse,
a rescatar lo suyo, su
realidad.
Aunque parezca a veces una mentira, la única
mentira no es siquiera la traición, es
simplemente una reja que no pertenece a la realidad.

Este poema fue escrito en la cárcel de Devoto, donde el poeta permaneció detenido a comienzos de 1973. Parafraseando la famosa frase de Juan D. Perón: “la única verdad es la realidad”, Urondo define el espacio real y el irreal a partir de la verdad y la mentira. Las rejas de la cárcel son la “mentira”, la “irrealidad” con la que pretenden apresar la “verdadera realidad”: el reclamo por una necesaria justicia social.

Refiriéndose a la frase de Martí: “Osar morir da vida”, Urondo comenta: “El sentido de la osadía de Martí no es individualista, sino que responde a una concepción ideológicamente más generosa. Porque la vida no es una propiedad privada, sino el producto del esfuerzo de muchos”.

Sobreviviente a los intentos de desaparecerla de la literatura argentina, la poesía de Urondo se ofrece como un testimonio donde se rastrea la historia de una generación, sus ideales e ilusiones, sus desencantos y fracasos.

sábado, 20 de diciembre de 2008

El ortiba del año

Por Oscar Alberto Cuervo

Mariano Narodowski se llama. Ministro de Educación del gobierno macrista de la ciudad de Buenos Aires. Pretende sancionar a la rectora del colegio Mariano Acosta, la profesora de Geografía Raquel Papalardo, porque partició de un festejo de fin de curso con los pibes de 5° año.

Los pibes estaban en el patio del colegio dando la vuelta olímpica, en plena guerra de remeras. Se estaban mojando con una manguera contra incendios, la profesora agarra la manguera para sacársela y los moja. Los pibes comienzan a cantarle "Papalardo, Papalardo" y la abrazan. Pocos segundos después los pibes toma la manguera y la empapan a ella. Todos se cagan de risa. Una de las chicas graba el juego con un celular y lo sube a youtube. El Ministro de Educación se entera y se dispone a iniciarle un sumario a la rectora:

"Presuntamente se observa a la nombrada Papalardo en actitudes que podrían infrigir el Estatuto Docente, por no guardar una conducta acorde a los principios de la moral y las buenas costumbres y las normas de ética en el comportamiento social" dicen fuentes del gobierno macrista para justificar el inicio de una investigación. Agregan: "su remoción es un hecho".

El ministro Narodowsky declara a la prensa, justificando las inminentes sanciones: “El problema es que se ve una imagen entre pares: se rompe la asimetría que debe existir entre docentes y alumnos. Hay otras formas de festejar para un directivo de una escuela que el año que viene cumple 131 años. Estamos a favor de la jerarquización del docente y ahí no se ve. Buscamos el ejercicio de una autoridad de otro tipo y no esa”.

El pelotudo. Todo sería un episodio insignificante si no revelara el grado de pelotudez que ostenta el ministro de educación de la ciudad de Buenos Aires. Este tipo rige la educación de nuestra ciudad. En una época en que el sistema arroja a los pibes a la desesperación, cuando se los quiere criminalizar por ser simplemente pibes, cuando los lazos de contención se rompen y la comunicación se corta, el pelotudo cree que un juego amable entre la profesora y los adolescentes que se despiden de la escuela donde crecieron es un atentado a las buenas costumbres. Es difícil concebir una idea más retrógrada y torpe de la educación y de la autoridad que la que esgrime el pelotudo.

La comunidad educativa del Mariano Acosta reacciona en pleno, padres, alumnos, docentes, representantes de los sindicatos se movilizan para respaldarla: "Si tocan a la rectora Papalardo nos tocan a todos". El titular de la Unión de Trabajadores de la Educación convoca a una movilización la próxima semana a la jefatura de Gobierno (en Avenida de Mayo al 500) y al Ministerio de Educación (en Paseo Colón al 200) si no dan marcha atrás con la sanción. La profesora Papalardo dice que en realidad el gobierno de Macri la está persiguiendo desde hace meses, desde que ella avaló a sus alumnos y padres cuando se produjo el conflicto por el intento del macrismo de cortar las becas estudiantiles. En ese entonces el colegio fue tomado por los pibes y el ministro le ordenó a la rectora que se fuera de la escuela tomada. "Yo no me fui de la escuela a pesar de que el ministro me lo ordenó. Este año ya me iniciaron tres sumarios porque no me callo: marché por la defensa de la escuela pública y pedí por la escuela".

Así termina el PRO su brillante primer año de gobierno. Varias veces la barbarie macrista apareció en este blog: cuando el secretario Lombardi intentó desmantelar el Programa Cultural en Barrios que venía funcionando desde la época de Alfonsín (y a pesar de que Maurizio tuvo que dar marcha atrás y reponer todos los talleres que había querido levantar, el Programa quedó severamente lesionado); tiempo después el gobierno macrista clausuró el Centro Cultural Pachamama; más tarde, un par de pajarracas macristas clausuraron el auditorio de La Tribu donde estábamos realizando nuestro ciclo de cine contemporáneo.

Quiero hacer extensiva la distinción de La Otra al Ortiba del Año a todo el electorado porteño. Vivimos en una ciudad en la que muchos de sus habitantes se jactan de gozar de una formación cultural que los pone a salvo del clientelismo que tendría sometidos a los negritos del conurbano. Acá en Buenos Aires somos cultos y sofisticados (para usar un barbarismo quintiniano). O sea: nosotros a esta caterva de inútiles no los elegimos porque nos regalen un par de zapatillas o porque dependamos de los favores de algún puntero corrupto.

Los votamos de puros boludos.

viernes, 19 de diciembre de 2008

SALIÓ LA OTRA N° 20 DE LA IMPRENTA

Por Oscar Alberto Cuervo

Uf, palpita mi corazón: ¡llega La Otra 20! Muchos ayudaron para que salga y alguno que mejor olvidar ayudó para que la salida se complique.

¡20 números de La otra! La revista antecesora, Parte de guerra, sólo llegó al número 19, y en ese momento todos estábamos un poco hartos de hacerla. Ahora sale el 20 de La otra y los que la hacemos estamos tan entusiasmados como la primera vez.

Cuando me avisan que está por llegar cada número de la revista, me empiezo a poner nervioso, el fantasma que siempre sobrevuela es que llegue impresa con un error que la arruine, que las páginas estén mal armadas, que algún texto aparezca trunco, que un fondo demasiado oscuro impida la lectura de una nota, que la tapa esté mal impresa... Una vez que constato que los errores son menores, empieza el proceso de distribución. Como lo encaramos nosotros mismos, la revista va saliendo de a poco. En este caso, a partir del lunes próximo irá apareciendo en algunos kioscos. Y como las próximas dos semanas son difíciles porque están cortadas por las fiestas, tendremos que hacer un esfuerzo extra para que la distribución no se demore tanto.


Inspirados en Susan Sontag, el Rafa Filippelli y Gustavo Noriega, nosotros también somos plagiarios. En este caso nos copiamos de El Amante.-cine y le ponemos a la revista dos tapas, para que cada kiosquero elija de qué lado colgarla. De un lado está Nick Drake, del otro el cantante de Los Gardelitos. Y adentro, además de estas notas, hay entrevistas a Avi Mograbi, Albert Serra, Juan Diego Incardona, Tommy Levrero, Andrea Prodan. Tenemos algunos colaboradores de lujo, como Andrés Di Tella (entrevistando a Serra); Jean-Pierre Rehm, el director del festival de Marsella y habitual redactor de Cahiers analiza la filmografía de Raya Martin; el talentoso Emilio Bernini (del consejo de redacción de Kilómetro 111, la mejor revista de cine de la Argentina) escribe sobre cine gay. José Miccio sigue con sus apasionantes notas sobre el rock argentino en democracia. Coberturas de los festivales de Mar del Plata, Diversa y docBsAs. Nota especial sobre Jia Zhang-ke y comentario sobre la nueva película de Apichatpong Weerasethakul. Dante Palma sigue con sus interesantísimas notas sobre una lectura de la obra de Borges en clave filosófica. Martha Silva inicia una serie de nota sobre teatristas, centrándose esta vez en Andrea Garrote. El precio de tapa: $ 10.-

Atención: la presentación de este número se hace el domingo a la medianoche en La Tribu, Lambaré 873, en nuestro programa La otra.-radio (88.7, http://www.fml/watribu.com) Los que quieran tener su ejemplar de La otra 20 antes de que llegue a los kioscos, se apersonan el domingo a partir de las 23:50 en la radio y se la llevan con precio de descuento.

jueves, 18 de diciembre de 2008

El grosso del año


Por Oscar Alberto Cuervo

“Quiero decir: al papel de la cancillería de Caputo -esto mucha gente no lo recuerda, o hace que no lo recuerda, o algunos no lo saben- en el triunfo argentino en muchos festivales la gente no lo reconoció lo suficiente. Ahí hay una relación importante, se fueron sentando ciertas bases para que se diera este fenómeno. Es cierto que hace eclosión 10, 15 años después, pero yo no sé si habrían aparecido estos pibes sin escuelas de cine. Yo creo que ahí hay tres variantes: la Universidad del Cine, el Bafici y El Amante. Yo creo que ése es el pilar del Nuevo Cine Argentino”.
¿Pardon?
¿Leí bien?
¿Dijo Caputo?
¿Dijo Nuevo Cine Argentino, así Con Todas Mayúsculas? (no, claro, no habló con mayúsculas, eso es mérito exclusivo del Editor de la Nota).
¿Dijo estos pibes?
Empecemos por dónde. En estas semanas muchos se han lanzado con júbilo a escribir la historia de los 25 años de la democracia. Se ha hablado mucho de Alfonsín, entonces. O sea: la cara oficial de los 25 años de la democracia es Raúl Ricardo Alfonsín. Aparte el viejo no está bien, pobre, y todos especulan con su próxima muerte, parece que ya no puede joder demasiado. Entonces pongámoslo como la cara de los 25 años de la democracia. Esteban Schmidt en su blog se congratula de que Alfonso haya ganado aquel domingo de octubre del 83 y especula qué hubiera pasado de ganar Italo Argentino Luder: todo mal.
Bien, empecemos a escribir la historia entonces. Llega el capítulo del cine argentino. Entonces hablar del Nuevo Cine Argentino. ¿Y quién es el Alfonsín del Nuevo Cine Argentino? Manuel Antín, claro, qué otro: el fundador de la FUC. Porque el Nuevo Cine Argentino se gestó en la FUC:
“Manuel Antín es quizás el protagonista que mejor incidió en el devenir cinematográfico en estos 25 años de democracia, por lo que pudo y no pudo hacer como director del Instituto Nacional de Cinematografía y luego como fundador de la casa de estudios donde se educaron gran parte de los mejores directores de estos últimos años. Hablamos con alguien que supo cambiar la historia”.
Por si no queda claro, lo que se está escribiendo es la Historia.
Entonces lo tenemos a Alfonsín, a Antín (qué lindo suena todo) y nuestro personaje de la primera frase de este post pone entre ellos al canciller Caputo, a quien el Nuevo Cine Argentino y todos nosotros, para qué negarlo, tantos triunfos le debemos. Y no nos olvidemos de estos pibes, los que se educaron en la casa de estudios.
Así que los tres pilares: la FUC, El Amante y el Bafici. Sobrevolando la escena, Caputo, velando desde arriba.

¿Dónde salieron publicadas las dos frases citadas. A ver: ¿en Sight and Sound? ¿En Cahiers? ¿En Paparazzi?
No: en El Amante.
Ah.
Quién es el o la que dice lo de Caputo, la FUC, El Amante y el Bafici: ¿Esteban Schmidt?
No, frío.
¿Leonardo Favio?
No, frío, frío.
¿Jonatathan Rosenbaum?
¡Helado!
¿Susan Sontag?
No, ya murió, estúpido, pero le anda cerca.
Hmmm... ¿Beatriz Sarlo?
No, ¡caliente!
Ah, ya sé: ¿lo dijo Godard?
Tibio, tibio... Lo dijo algo así como el Godard argentino, el Susan Sontag pelado, el Beatriz Sarlo con barba...
¡¡¡Rafael Filipelli!!!
¡Si!
Filipelli, el amigo de Beatriz, el profesor de la FUC, el que hizo el institucional de los 10 años del Bafici, el amigo de Quintín. Quintín, el protagonista del institucional hecho por Filipelli por los 10 años del Bafici, Eduardo Antín, el sobrino de Manuel Antín, el fundador de la FUC, el hombre que cambió la Historia, según El Amante, la revista que fundó Antín, Eduardo, el sobrino de Manuel... Ugh.
Pero no hemos dicho lo más importante, mejor dejemos hablar a un lector intermitente de este blog:
“Filipelli es un charlista extraordinario, graciosísimo y al mismo tiempo jugoso. Nuestros encuentros con él suelen limitarse a los cruces en bares y pasillos durante el Bafici. Su ironía, su ejercicio de la infamia y del desdén son elegantísimos y constituyen uno de los grandes atractivos del festival. Esta entrevista no es más que una confirmación de su gracejo y de la libertad con que expresa sus opiniones”.
Pucha, dice Noriega que este tipo es un grosso, uno de los grandes atractivos del Bafici. ¡Y yo 10 años yendo al Bafici y nunca me lo crucé en un puto pasillo! Qué cagada. Pero el grosso dice entonces que El Amante, la FUC y el Bafici, y Caputo y los pibes estos. Acuérdense que se está escribiendo la historia de la democracia argentina y que en estos días se está haciendo el reparto de plaquetas.
El grosso tiene un desdén elegantísimo y expresa sus opiniones con un gracejo y una libertad que según Noriega se confirma en la entrevista que Noriega le hizo al grosso donde el grosso dice que la revista El Amante que Noriega fundó con Quintín, el sobrino de Manuel, el que... Bueno, basta, se entendió.
Y el grosso es... re-grosso. Dice que Leonera, la película de su alumno Trapero, no es muy buena pero es la película de un grosso, y que Pablo (así lo llama el grosso a Trapero) es un cineasta que está lejos del resto. Por eso le dice Pablo y no simplemente Trapero. “Cuando ves el sonido en las películas de Trapero, es una cosa seria”, dice el grosso y parece que Noriega asintiera, porque no le pregunta en qué sentido lo dice. Claro, supongo que lo que quiso decir es “cuando oís el sonido en las películas de Trapero”. Pero lo que queda claro es que el sonido de Trapero es una cosa seria, aunque no se sepa bien en qué sentido lo dice.
Creo que lo dice en el buen sentido, porque lo que el entrevistador pregunta es : “En la de Martel no?”. Y el grosso le dice que no, que para él no. A Martel no la llama Lucrecia, como lo llama a Trapero (no Lucrecia: lo llama Pablo). No, le dice: “la señora Martel”. ¿Por qué será? Ah, será porque la señora Martel no fue alumna del grosso, porque no estudió en la FUC, sino en el ENERC (y se sabe que el ENERC no está incluido en la Trinidad que alumbró el Nuevo Cine Argentino). La señora Martel no es uno de esos pibes. Y Lisandro Alonso al grosso le interesa un poco pero no tanto como Pablo. Se sabe que Lisandro fue a la FUC pero no se recibió.
Ahí se ve bien que el grosso, como dice el grosso de Noriega, es un tipo de un desdén elegantísimo, debe ser que a la señora Martel la llama señora Martel porque la está tratando con desdén. Y el grosso sigue desdeñando elegantísimamente: por ejemplo desdeña a Andrés Di Tella, el primer director del Bafici, ese al cual le serruchó el piso Antín, Eduardo, el sobrino de Manuel. Bueno, el grosso de Filipelli lo desdeña también, elegantísimamente, a Andrés Di Tella, a quien no llama Andrés sino, secamente, Di Tella. ¡Qué grosso!:
“Quiero decir, el cine de Di Tella... bueno, últimamente no me interesa nada, pero el cine de Di Tella era un cine que tenía algún interés, parecía un tipo preocupado por las cosas que hacía”. Como diciendo: “un grosso como yo sólo me intereso por grossos, como Pablo, en cambio Di Tella, la señora Martel, hmm...”.
Ah, ahora me acuerdo, yo nunca me lo crucé en el Bafici al grosso, no tuve esa suerte, pero corrí otra suerte: vi una película suya. No el institucional, no, esa también la vi, pero me refiero a otra: Música nocturna. Me acordé a propósito de la referencia de Noriega a la elegancia del grosso. Porque en Música nocturna son todos elegantes.
La película del grosso parece apostar todo a la elegancia: empieza con un tipo sesentón escuchando Chopin, una sonata muy dulce, en su depto de barrio norte, de noche, con un vaso de whisky, mientras mira por el balcón una calle elegante por la que pasan lindos autos. De ahí en adelante hay un permanente subrayado: "se trata de personas que viven en la elegancia". La fotografìa es muy bonita y mientras sólo hay música de Chopin (la secuencia es larga) todo transcurre elegantemente.
El tipo está esperando a una mina y cuando llega la mina que el tipo espera, una señora elegante, también sesentona, desentona. Empiezan a hablar y algo suena mal. Piñeyro (el piloto de avión, ese que sale en la tele haciendo denuncias sobre los aviones) es el tipo elegante que tomaba whisky esperando a la que desentona. El tiene un gracejo un poco arrastrado (en el buen sentido), hace un ejercicio de la infamia y del desdén elegantísimos, en los que da a entender que la mina tardó mucho. Ella le da un pretexto que es muy obviamente falso, como para que uno piense que le mete los cuernos o que algo no anda bien en la pareja. La mina no tiene tanto gracejo, habla de una manera más recitada, es como si se hubiera aprendido bien la letra pero le costara encontrar el tono, o quizá es que el grosso del director no contaba con un presupuesto como para repetir la toma hasta que saliera bien.
La cosa es que uno la escucha y se figura constantemente la frase escrita en el guión y la réplica del tipo del gracejo arrastrado, quien se apura a decirla ni bien ella termina de decir la frase anterior, como si quisiera pasar pronto el mal trago de esta mina que no acierta el tono ni por puta y apurar la escena. La cosa es que uno la escucha y piensa que la mina es medio boluda por hablar de esa manera tan poco bien, y se pregunta si el tipo que espera tanto tiempo a esta boluda no será él también un poco boludo. Por ay la película no se trata de esto, pero es lo que mi mente pensó al desconcentrarse con las diferencias de registro en las actuaciones y lo que llevó a mi mente a imaginar las frases escritas en un guión y las dificultades presupuestarias que llevaron al grosso a dejar esos diálogos tan defectuosos en una película tan elegante.
La cosa se va agravando a medida que siguen apareciendo personajes y cada uno viene hablando como puede y todo suena para la mierda. Me acuerdo que por ahí aparece Beatriz Sarlo, haciendo de Beatriz Sarlo en el hall de un teatro en el que mucha gente elegante va a ver el estreno de la obra de teatro que escribió la boluda, que no será tan boluda si a su estreno va Beatriz Sarlo. Y me acuerdo que Flavia y Quintín (el sobrino de Manuel, el fundador de la FUC) fueron a ver el estreno, no de la obra de la boluda sino de la película del b... del grosso, Música Nocturna. Y salieron exultantes, porque lo quieren muchísmo a Filipelli (lo llaman Raúl, Flavia dice que lo adoran) y piensan que el tipo es un grosso.
Imaginen a una señora elegante, pero que al verla de atrás tiene la pollera descosida y las medias corridas. Y entonces se le ve la bombacha medio metida en el culo y las nalgas como poceadas. Esa es la sensación que me produce la película del grosso que dice que el sonido de la película de la señora Martel no es una cosa seria y que el cine que hace ahora Di Tella no le despierta ningún interés.
Qué grosso.

lunes, 15 de diciembre de 2008

El pequeño burgués: la imaginación sin poder


McDonagh publicó esto en el blog Trabajos Prácticos:

McDonagh va al Malba
Dec 15, 2008

Si quieren ver una película que —más allá del testimonio en off de una sobreviviente— avala la obediencia a la autoridad y la resistencia a la tortura más bestial hasta la muerte, y sin embargo se las arregla para reelaborar la vida de una revolucionaria convencida, que murió en el intento de hacer realidad su visión del socialismo en Argentina a través de la lucha armada, convirtiéndola en un producto atractivo, apto para la flor y nata de la opinión progresista de Barrio Norte, entonces tienen que ir a ver la película de Luis César D’Angiolillo sobre la vida y muerte de Norma Arrostito.

Arrostito es presentada en la película como una figura casi beatífica, caracterizada por sobre todas las cosas por su buen corazón y su amor por los niños. El único acto de violencia que se le atribuye es su rol en la muerte de Aramburu. La película alcanza uno de sus picos de deshonestidad artística precisamente en esos primeros minutos, cuando el director elige no mostrarnos la muerte del tirano secuestrado, ocultando la escena detrás de una mampara de vidrio que nos permite observar siluetas humanas difusas, y nos libra de tener que ver las consecuencias reales de matar a otro ser humano, algo que hay que hacer bastante a menudo cuando uno quiere hacer o aplastar una revolución.

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¿Cuáles son las obligaciones cotidianas de un revolucionario en armas? Depende de su rango y su experiencia, pero no hay revolución posible sin personas que planeen y ejecuten el asesinato de miembros de las fuerzas enemigas. El tipo de operación va desde el simple asesinato individual —por ejemplo, seguir sigilosamente a un policía, volarle los sesos y huir— hasta operaciones complejas que involucran a docenas o cientos de participantes, similares a las operaciones militares convencionales.

El trabajo de inteligencia es fundamental en toda actividad revolucionaria. Hacen falta no sólo personas que lean los diarios y otras fuentes de información públicas, sino también personas que estén dispuestas a delatar a sus vecinos, personas que puedan seguir a los posibles blancos sin ser descubiertos, personas capaces de reclutar y manejar informantes en las filas del enemigo. Y además de descubrir lo que está haciendo el enemigo, también hay que hacer todo lo posible para impedir que el enemigo descubra el funcionamiento interno y los planes de la propia organización. En este sentido, se debe prestar especial atención a la identificación, interrogatorio y ejecución de los informantes dentro de las filas de la organización.

Si la organización revolucionaria tiene intenciones serias de derrocar un gobierno, entonces será necesario un sistema para reclutar y entrenar combatientes, pagarles algún tipo de estipendio o al menos asegurarles alimento y un lugar donde dormir.

Será necesario infundir en los miembros de la organización no sólo una clara idea de quién es el enemigo sino también una visión positiva de aquello por lo cual se lucha, y la organización no tendrá mucho futuro frente a un enemigo aún mínimamente competente si no logra el apoyo de un sector considerable de la opinión pública, o al menos implantar la idea de que sus actividades y objetivos no son más desagradables que los del enemigo.

Sería razonable esperar que una película sobre la vida de un revolucionario trate el rol que jugó en todas, o por lo menos en algunas de estas actividades. Pero más allá de las secuencias del asesinato de Aramburu, la película de D’Angiollilo no nos dice absolutamente nada acerca de lo que Arrostito hizo en Montoneros.

¿Qué responsabilidades tenía? ¿A cuánta gente comandaba? ¿Cómo era ser mujer con —suponemos— funciones importantes dentro de una organización que reivindicaba valores familiares tradicionales? No sabemos nada de eso después de ver la película. Algunos sobrevivientes de Montoneros hablan de la vida en la clandestinidad y de la preocupación por su seguridad, pero tampoco sabemos cuáles eran sus funciones o actividades.

Escuchamos “patria o muerte”, “liberación nacional” y cosas por el estilo, pero fuera de eso, no sabemos nada sobre una visión real para el futuro del país después de una eventual victoria. Más allá de slogans, ¿cuáles eran las ideas, los sueños, la ideología en nombre de la cual los Montoneros secuestrados debían resistir la tortura hasta el último aliento? A pesar de la lúcida contribución del historiador Lucas Lanusse, y de los discursos de Perón y otros protagonistas de la época, la película nos deja con una paradójica sensación de ausencia de política real.

Esta desnaturalización de la actividad revolucionaria armada en general, y de la vida de Arrostito en particular, se acentúa con el énfasis sobre sus hábitos personales, sus características y cualidades, todo mostrado de forma implacablemente positiva.

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El film banaliza la tortura de una manera horrible. Vemos personas medio desnudas atadas a la mesa de tortura; están lúcidos y no muestran ni un ápice de miedo. La impresión es que cualquier persona con el suficiente coraje moral podrá resistir la tortura, y la película ni siquiera intenta comunicar el horror y la desesperación de tener el cuerpo a disposición de los torturadores por tiempo indeterminado.

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Al final, el público en el auditorio del Malba aplaudió a rabiar. Se escuchó incluso algún ¡Vivan los Montoneros!

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Si quieren ver un intento más honesto de tratar el legado de violencia política en Argentina durante los años sesenta y setenta, traten de conseguir una copia de M, de Nicolás Prividera.

(Y si realmente quieren aprender algo sobre la lucha revolucionaria, no se pierdan La Batalla de Argel, de Pontecorvo.)



Y lo dicho por McDonagh me suscitó algunos pensamientos:
Dice Mcdonagh:

"Si la organización revolucionaria tiene intenciones serias de derrocar un gobierno, entonces será necesario un sistema para reclutar y entrenar combatientes, pagarles algún tipo de estipendio o al menos asegurarles alimento y un lugar donde dormir.

Será necesario infundir en los miembros de la organización no sólo una clara idea de quién es el enemigo sino también una visión positiva de aquello por lo cual se lucha."

McDonagh banaliza de manera horrible la posición existencial de un revolucionario. Dicho esto sin haber visto la película ni estimar especialmente a su realizador, a los que tampoco tengo ningún motivo para defender.

Se ve que McDonagh en el asunto de la insurrección toca de oído, quizá alimentando su imaginación con películas que no deben ser mejores que las de D'Angiolillo, pero que fomentan la idea de que la revolución es algo promovido por "organizaciones" ad hoc, que incautan personas a las que les pagan un estipendio y les infunden ideas toscas y pueriles acerca del significado de la revolución, ideas que los reclutados son incapaces de sopesar con sus propios criterios.

La simpleza de McDonagh es ofensiva, no solo para con aquellas personas que a lo largo de la historia participaron en toda clase de actos insurgentes. Tomar esa decisión es un paso muy grave y muy dramático y las comodidades de la vida pequeño-burguesa (que parece ser la única vida que McDonagh puede imaginar) son el principal escollo para darlo. La tentación de quedarse en su casa, entregado a la inercia pqueño-burguesa y quejándose blandamente de las distintas circunstancias, es un motivo mucho más poderoso para ser un blando conformista que el temor a las crueldades de los tiranos.

El hombre es un ser libre y es capaz de elegir, ante determinadas condiciones, romper con esa neurótica conformidad y asumir el riesgo de ser otro. No todos tienen el valor de empezar a ser otros y de continuar siéndolo. En un mundo como el actual, donde la dimensión decisiva de la existencia parece residir en el consumo de mercaderías, el stimmung propio de un revolucionario es algo bastante raro. Se ve que a McDonagh le resulta imposible comprender una decisión así. Por eso cree que debe mediar la promesa de un estipendio y que las ideas de un revolucionario son "infundidas" por una "organización".

Ser revolucionario es una posición terrible a los ojos de un pequeño burgués blandamente quejoso. Y es terrible en sí misma. Implica exponerse a situaciones duras, a riesgos de vida, incluso a matar a otros hombres. Y a enfrentar el miedo a la libertad. Un revolucionario puede llegar a cometer actos atroces, que no quiero disimular. Y también actos sublimes, como seguir siendo libre hasta el final de su existencia. Alguas personas son sometidas a crueles torturas, el dolor físico debe ser tan insoportable como el dolor espiritual.

Algunas personas, incluso durante la feroz represión de los militares argentinos, han sido capaces de ser libres aún en esas circunstancias extremas. No sé de dónde se saca la fuerza para resistir, pero sé que lo han logrado. La prueba de que alguien lo hizo es mi propia existencia actual. Alejandro, mi amigo de la tierna adolescencia, fue secustrado y torturado. No delató a sus compañeros, entre quienes yo me encontraba. Y lo logró no por el estipendio que le ofrecería presuntamente la "organización" (de hecho no le ofrecía ningún estipendio, en numerosas ocasiones las organizaciones insurgentes son sostenidas por el aporte de sus militantes). Tampoco por las ideas que ninguna organización le haya infundido. Por el contrario, los militantes son a menudo los que les infunden ideas a las organizaciones.

A pesar de su tierna adolescencia, Alejandro tuvo la fuerza espiritual de mantenerse fiel al compañerismo y la amistad que a él me unían. Lo mismo pueden decir varios otros.

No estoy seguro de la corrección de las ideas que nos impulsaron a compromenternos de esa manera. Es muy probable que cometiéramos muchos y graves errores. De lo que estoy seguro es de que un pequeño burgués difícilmente comprenda esas posibilidades humanas.

Lo que Tenenbaum sabía, pero se le olvidó



Lo encontré acá. También se pueden escuchar la inteligente exposición de Horacio González.



Y también al sinuoso Ernesto TN, acá, que se hace el boludo, contando anécdotas insustanciales para hacer creer que la línea del grupo mediático más poderoso del país fue obra de contingencias espontáneas. Ernesto TN miente: la cobertura del cacerolazo de marzo de sus empleadores no sólo puso un ocasional videograph "Paro histórico"; además sus movileros hablaban de "la gente" que salió a cacerolear, "gente correcta y bien vestida", amedrentados por las "fuerzas de choque" del terrible D'elía. Ese mismo medio, que Ernest TN defiende con tanto candor, omitió de emitir los numerosos actos patoteriles perpetrados por De Angeli y su pandilla, mientras que pasó hasta el cansancio la piña de D'elía a alguien de "la gente" (después se supo que este "gente" era un partidario de los genocidas, y por su puesto que esto no se supo por Ernesto TN).

Oesterheld II

Por Juan Manuel Castro

(viene de la semana anterior) El eternauta, piedra fundamental de la historieta argentina, relata las aventuras de Juan Salvo, “viajero del tiempo”. Una invasión extraterrestre, la muerte, la resistencia, todos estos condimentos enriquecieron su historia y la hicieron triunfar. Sin embargo, detrás de la de la ciencia ficción, detrás del quiebre en el modo de hacer historietas en el país, existe una historia similar, una que sucedió en la vida real; de este lado de las viñetas. Una “feroz invasión”, la de la última dictadura, asoló a los argentinos y asesinó a varias decenas de miles. Uno de ellos, fue el guionista Héctor Germán Oesterheld; creador de El eternauta.

Ha estallado una bomba atómica (y nada volverá a ser igual)

“Estaba esa moda de los invasores y a él le gustaba mucho la ciencia ficción. Ya habíamos hecho con él Rolo, el marciano adoptado, una especie de ensayo inconsciente. En ese momento, no había ciencia ficción en las historietas argentinas. Cuando Oesterheld puso su editorial tenía ganas de hacer héroes argentinos y eso hizo. Y me agarró a mí para eso. Cuando llegó el momento de hacer una de ciencia ficción en serio escribió El Eternauta”, aseguró Solano López, el dibujante de la mítica historieta, en una entrevista hecha en 2006. En esas líneas se resume el por qué de la gran aceptación de la tira: la cercanía con sus lectores. Ellos, por primera vez tenían frente a sus ojos batallas maratónicas, esta vez, en su tierra natal. Lugares comunes y ampliamente conocidos, como estaciones de subte, el Congreso de la nación, el estadio Monumental, las calles de Vicente López… La dupla López/Oesterheld había quebrado esa tendencia de desarrollar historias en contextos lejanos: otras naciones, conflictos ajenos. La ciencia ficción pudo instalarse con gran fuerza en el imaginarioo popular gracias a esta proximidad: el sentimiento de que lo que se relataba en las páginas de esta historieta “sucedía a la vuelta de la esquina”, motivaba al lector a involucrarse más.

Además, existe un clima local en la historia, más allá de su localización geográfica, no se reproduce el estereotipo de héroe todopoderoso. El concepto del héroe acompañado de su grupo, la actitud humana frente a la adversidad, provocaron que los lectores se apropiaran de la historia.

¡Ya se nos vienen los cascarudos!

Su obra contiene huellas de una biografía implícita. Entre el primer Eternauta (1957) y la segunda versión (1969) se hace notorio un cambio personal, una revolución. En el 69 relanza la historia original. Esta vez, con el lápiz de Alberto Breccia. Las páginas de la revista Gente fueron las elegidas. Las referencias geopolíticas se hacen muy concretas. Se habla de un pacto entre el Norte y los Ellos. América Latina es abandonada a su suerte y entregada para que los de arriba no fuesen exterminados. Esta vez, los Ellos, los oscuros poderes cósmicos, son las grandes potencias.

Oesterheld torció sus ideas y su modo de pensar; el mundo ya no era el mismo que en esa primera nevada fatal. El golpe de Aramburu, en 1956, con la operación Masacre. El golpe de Onganía, en 1966, con la noche de los bastones largos, cuando fueron cruelmente apaleados los profesores y alumnos de la Universidad de Buenos Aires, mientras eran detenidos. El mandato de Lanusse, en 1972, con la masacre de Trelew.

Como contrapunto, en el país hubo un momento de esperanza: la gran movilización cívica que arrancó con el Cordobazo. Gran parte de la izquierda argentina se injertó en el tronco peronista. Para muchos la vuelta de Perón a la Argentina, desde su exilio en España, era la esperanza de un cambio posible.

Pero en 1976 Argentina se sumergió nuevamente en una dictadura, la más criminal y genocida hasta hoy. Oesterheld militaba en ese momento en la agrupación Montoneros, como jefe de prensa. A su vez, plasmó en la historieta su militancia y sus ideas políticas. En este marcoa salió El Eternauta, segunda parte, en la revista Skorpio de ediciones Récord. Retomó los trazos Solano López.

Un rumbo no tan inesperado

Juan Salvo sufrió este cambio en carne propia: se convirtió en el líder del sometido pueblo sobreviviente, organizándolo militarmente para combatir a los opresores.

”Yo protesté porque él (el guionista) se excedía en el contenido militante. No es que yo les tuviera simpatía a los militares ni a su sistema, sino que lo que él proponía, el mensaje de Montoneros, tampoco era de mi agrado. Y el personaje se desvirtuó. Yo ya no sentía al personaje. Me molestaba porque el personaje se me movía y hacía y decía cosas que no encajaban” declaró Solano López años después.

Cuando se pactó la reedición y la continuación de El eternauta, en diciembre de ese año, Oesterheld ya vivía en la clandestinidad. Solía refugiarse en la isla de Tigre, para no ser chupado. Aparecía cautelosamente en la editorial para entregar los guiones o los mandaba por terceros.

(continuará)