Cadete



lunes, 25 de septiembre de 2017

Los pibes dan la discusión por el trabajo y la educación mientras los gordos ya se postraron

Partes del problema y partes de la solución




Ilustración: Carmen Cuervo

Los pibes de los secundarios porteños dan una batalla grandiosa contra el avance totalitario neoliberal. Los medios oficiales los demonizan.

El proyecto "Secundario del futuro" con trabajo basura, desjerarquización docente, flexibilización laboral, es un globo de ensayo ceofascista.

Los centros de estudiantes lo vienen advirtiendo. La toma de escuelas es un reto serio a la prepotencia macrista.

La firmeza de los estudiantes, el estado creciente de movilización los saca de quicio.
Desde los editoriales de La Nación hasta los paneles pedorros de Pamela David y sus freaks descerebrados repiten la línea que baja marquito.

Pibes de 16, 17, con una formación, una conciencia, un compromiso y una vitalidad que más quisiéramos encontrar en políticos y gremialistas.

En cada móvil que los estudiantes toman la palabra dejan pagando a los panelistas, como a viejos carcamanes que no saben en qué mundo viven.



La batalla que le están presentando al macrismo no se deja disciplinar por las campañas de los programas dirigidos a doñas empastilladas.

Los focus groups no hacen mella en lo pibes, ni los hashtags, ni las bajezas que sueltan desde el piso los carcamanes y las vedetongas.

Pamela David o Amalia Granatta, que se ganaron su lugar en la cultura argentina sorbiendo, les quieren enseñar civismo y seriedad.

Los estudiantes tienen clara conciencia de que la reforma impulsada por Larrata y defendida por Granata y Lanata es un paso hacia la degradación del tejido social.

La "Secundaria del Futuro" de Larrata quiere convertir a jóvenes cultos, jugados, vitales en mano de obra esclava. Y a la sociedad en zombie.

Desde hace varios días está claro que desde jefatura de gabinete baja la orden para que los programas de las succionadoras "debatan" las tomas.

Las escuelas tomadas son cada vez más. Y los dirigentes que salen de los centros son cada vez mejores, más lúcidos y menos manipulables.



Si alguien no se da cuenta de que en estos estudiantes está el presente y el futuro de nuestra sociedad, está listo.

La obsesión de la derecha confirma el peligro que para ellos representa que aparezcan pibes brillantes por todos lados.

Esta reforma que el macrismo porteño intenta imponer de apuro no está disociada de la flexibilización labora que Triacca negocia por sector con los gremialistas amarillos que gestionan sus sindicatos como empresas familiares. La diferencia es que acá hay una generación de pibes que se le para de mano a los mismos que los gordos burócratas se les hincan por mantener sus prebendas o por miedo a un carpetazo. Treinta, cuarenta, cincuenta años atornillados al sillón de un sindicato, los tipos que en los 90 traicionaron a Ubaldini y le allanaron el camino a aquel gran ajuste liberal ahora van por la segunda parte de su histórica entrega.

Pero desde una lectura peroncha lineal, este conflicto no existe. Están calculando qué va a hacer Uñac o Cavalieri en 2019. Los pibes, que vienen resistiendo hace semanas al apriete macrista y al maltrato mediático que precede a la excusa para salir a reprimir, no se les pasa por la cabeza el escudo justicialista ni la unidad con el Gallego De La Sota. Pelean por aprender y aprenden peleando.

Quizás en conflictos como este es donde mejor se vea la trampa de los que, en nombre de íconos y sellos cristalizados, quieren conducirnos a una encerrona de alternancia en la ciénaga ceofascista.



NOTA: Feinmann era un payasito marginal del sistema de medios: hoy su discurso estigmatizador fue asumido por los funcionarios y voceros oficiales del régimen. La construcción sistemática del estereotipo no es solo figurativa: precede a una ofensiva represiva.

domingo, 24 de septiembre de 2017

¿Dónde está mi hermano Santi?: El domingo próximo todos a la Plaza por la aparición con vida de Santiago Maldonado

Hoy a medianoche Liliana Herrero en La otra.-radio. Radio Gráfica FM 89,3







"¿Dónde está mi hermano Santi?" es una canción compuesta por Germán Maldonado, hermano de Santiago, e interpretada por Germán, Nonpalidece, Liliana Herrero, Juan De Benedictis, Javier Casalla, Teresa Parodi, Horacio Fontova, Miss Bolivia, Barbarita Palacios, Gastón Goncalvez, Guillermo Fernández, Alina Gandini, Malena D´Alessio, Dolores Solá, Palo Pandolfo, Bersuit, Fósforo García, Alejandro Vannelli, Jaun Pablo Fernández, Caro Bozzi y Gastón Fernández. También participa Taty Almeida, de madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora.

La idea, producción y realización general del clip es de Majo Malvares y Gime Tur. Cámaras: Gime Tur, Martín Kraut, Violeta Arzamendia, Diego Briata, Manuel Fernández, Diego (diega) Belauzarán Colombo y NY K Boguie. La edición es de Gime Tur y Violeta Arzamendia.

Los arreglos, producción y dirección musical son de Liliana Herrero, Martín Martola y Juan Pedro Oholeguy (Nonpalidece) y Juan De Benedictis. Técnicos de Grabación: Alejandro Castellani (Estudio Ad Libitum), Hernán Grassa y Alejandro Saro (Estudio Ión). La mezcla y masterización es de Tatu Estela.

La canción fue cantada por primera vez ante una multitud en la marcha del 1 de septiembre en Plaza de mayo, al cumplirse un mes de la desaparición forzada de Santiago, , tras la violenta represión en la Lof en resistencia Cushamen- Chubut a manos de la Gendarmería. Desde ese día, lo estamos buscando intensamente. Responsabilizamos al Estado por su desaparición.

Hoy a la medianoche en La otra.-radio (FM 89,3, Radio Gráfica, online acá o acá) Liliana Herrero nos cuenta el proceso de realización de esta versión. Y convocamos a la realización de una nueva marcha a Plaza de Mayo para el domingo próximo, cuando se cumplan dos meses de su desaparición.



Comunicado de Sergio Maldonado

Hola, soy Sergio, hermano de Santiago Maldonado. A dos meses de la desaparición forzada de Santiago queremos convocarlos a Plaza de Mayo el 1 de octubre a las 15 horas. Ese día se cumplen 2 meses de la desaparición forzada en manos de Gendarmería Nacional. También quiero pedirles que se sumen a las diferentes actividades que se realizarán en todo el País.

La desaparición de Santiago nos involucra a todos. Esto no es una cuestión de política partidaria. Con la desaparición forzada de Santiago están en juego los derechos más elementales y es por eso que nos debemos unir para exigir su aparición con vida.

Como sociedad necesitamos saber la verdad y es por eso que exigimos justicia. Te pedimos que nos acompañes en este pedido urgente.

sábado, 23 de septiembre de 2017

La lista de Caballero

El diseño de una sociedad atomizada y desinformada: los medios concentrados preocupan y dañan psicológicamente a buena parte de la población


Ley de Medios descuartizada por decretos presidenciales.
Despido de los periodistas de Radio Nacional.
Persecución a los integrantes de 678.
Despido de VHM de Radio Continental.
Despido de Pedro Brieger de la TVP.
Ataque con patotas al diario Tiempo Argentino.
4500 trabajadores de prensa despedidos, suspendidos o precarizados en 20 meses.
Desaparición del dial de Radio América.
Despidos en 360 TV.
Despidos en CN23.
Golpes y detenciones de periodistas integrantes de la Red de Medios Alternativos.
Acoso financiero y judicial a la empresa editora de Página 12.
Acoso financiero y judicial a la licenciataria de Radio del Plata.
Acoso financiero y judicial a la licenciataria de C5N y Radio 10.
Despido de Roberto Navarro.
Cierre del Buenos Aires Herald.
Cierre de la Revista 23.

La lista, que no es exhaustiva, la escribió Roberto Caballero. Los analistas liberales se detendrán en considerar caso por caso, si establecer relaciones. Porque el liberalismo es atomista y solo conecta los hechos mediante conjunciones.

Los autocríticos de otros dirán que es el resultado de una política comunicacional desacertada del kirchnerismo, de haber dejado la comunicación en manos de empresarios inescrupulosos. Puede ser verdadero que algunos de los empresarios involucrados fueran inescrupulosos, pero esos hombros alzados no dejan de mostrar un intento de explicar sin llegar al fondo del asunto.

La escalada es impresionante cuando se la mira en perspectiva. Cuando en diciembre proscribieron a los periodistas de 678 hubo quienes lo tomaron como una decisión de programación. La cosa es que la lista no paró de crecer. Y si después de las elecciones de octubre el poder interpreta que tiene vía libre para seguir avanzando, la lista seguirá creciendo. ¿En qué momento alguien se preguntará por el sentido de esta ofensiva? ¿Cuándo llegará la hora de pensar qué proyecto político obtura todo canal de expresión que manifieste la mínima disidencia? ¿Qué día y a qué hora solo nos quedarán para ver los debates entre los operadores de los servicios compitiendo entre ellos por la mejor justificación de la abolición del estado de derecho?

¿Qué proyecto económico, que llegó mediante elecciones, prometiendo transparencia institucional y republicanismo, necesita someter a la población a una operación continuamente psicotizante?

Martín Becerra, un experto en medios que fue muy crítico del kirchnerismo, dice:

"Amén del posicionamiento editorial de los medios, que en la Argentina resulta evidente para quien se interese en el asunto, y de su desempeño económico, que como se verá tiene bastante relación con la línea política, hay otra cualidad escasamente aludida entre analistas y opinadores sobre el tema: la función de contención, de reparo y de identificación que tienen los medios en la sociedad. Para seguir con el caso Navarro, este conductor oficia(ba) no sólo como destacado portavoz de un segmento intenso del kirchnerismo, sino también como guía y como espacio de catarsis y escucha. Con su despido, para su importante audiencia allí donde había comprensión e identificación, ahora hay orfandad. A menos que se aliente una perspectiva atomizadora del orden social, la ausencia de representación en la institucionalidad discursiva -que ejercen principalmente los medios de comunicación- de una parte de la ciudadanía, que es además un porcentaje significativo del electorado, es un hecho digno de atención.

"En términos más sociológicos la cuestión sería: si los medios no sólo son agencia (actores conscientes, troqueladores de la agenda pública) sino también reflejo del estado de conciencia y organización de grupos sociales, entonces ¿cuál es la representación en la institucionalidad de los medios del 65% de los argentinos que no vota a Cambiemos (y que, huelga decirlo, excede con creces al kirchnerismo)? ¿acaso no es ese un mercado de puntos de vista, de ideas y de identificaciones más vasto que el que interpelan Indalo Media y el Grupo Octubre en el sector de medios comerciales masivos? ¿cómo gestionan estos grupos, variopintos y heterogéneos, lo que Aníbal Ford llamaría sus necesidades sociales de infocomunicación?".

Becerra lo dice desde la revista web Anfibia, un medio sostenido por la Universidad de San Martín, una publicación de gran calidad que está sometida a las generales de la ley: en el rediseño neoliberal en curso, no es inverosímil que en algún momento los fondos que hacen posible Anfibia puedan desaparecer. Anfibia engrosaría entonces la lista de Caballero. En ese caso, Becerra podría quedarse esperando sentado a que lo llamen a escribir esporádicamente una columna en los diarios La Nación o Perfil.

Becerra deja preguntas flotando en el viento. Su observación es ajustada, su inquietud justificada. Sus planteos terminan con puntos suspensivos. El diagnóstico está: falta pensar en el tratamiento. ¿Qué hacer?

Gabriel Fernández, director periodístico de Radio Gráfica y de La Señal Medios dirige su mirada hacia la necesidad de apostar, en el campo nacional y popular, en beneficio de las construcciones propias. "Apostar a estos medios permite no ser vapuleado por quien tiene la billetera o porque tiene el poder político".



No es la proscripción de Navarro entonces: se trata del acceso a la verdad como una construcción pendiente. Quien no se plantea la comunicación política como problema a encarar y como lucha a dar, se resigna a ocupar un lugar subalterno, mientra la clase dominante lo permita, en el régimen que está diseñándose desde las pantallas y las escuelas, con las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia controlando la calle. 

Hay quienes por mezquindad, pereza o miedo han desertado a formularse estas preguntas y solo esperan que una "reorganización del peronismo", una vez sorteado el "obstáculo Cristina", va a volver a poner las cosas en su lugar. Nótese: para estos sectores el peligro no es la atomización del orden social del que habla Becerra, ni la flexibilización laboral, ni la mercantilización de la educación, ni la exclusión de al menos un tercio del pueblo el problema a resolver, sino el "obstáculo Cristina". Un peronista de aquellos hace poquitos días tuiteaba: "tenemos que asumir que nuestro turno es 2023 y empezar a pensar en cómo nos juntamos". Se descuenta que quien escribe algo así piensa que va a llegar a 2023 y se olvida de los que van a quedar en el camino.

¿Dónde está Santiago Maldonado? ¿Cuándo esta pregunta va a empezar a caerse de la agenda?

Termino con un planteo de hace unos días (previo al despido de Navarro de C5N) de las cuestiones que se ciernen para los medios comunitarios, las pequeñas radios alternativas, los blogs, el activismo en las redes sociales de los que La otra forma parte. El Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO) tiene sus propios desafíos.


Unidad del peronismo y paso al costado de Cristina


viernes, 22 de septiembre de 2017

La toma de colegios y la "Escuela del Futuro"

Ofelia y el Panel


por Florencia Ruiz 

Quería escribir algo sobre el encuentro de hoy * pero me topé con un video de un programa donde están tratando el tema de las escuelas tomadas. En el piso está El Panel y Ofelia en la puerta de la escuela. Ella, me convocó desde el minuto 1, bien plantada, se desenvuelve de un modo admirable para su edad, su vocabulario es muy rico y ni hablar sus respuestas y rapidez a la hora de afrontar al funcionario (que evade, para variar, habla del teatro Colón...) y las agresiones de siempre: estudiás con mi dinero y sos de izquierda y todos esos argumentos que tienen los realmente pobres. Claro ¿qué podemos esperar de un programa de este estilo? Él asunto es que mucha gente mira estos shows, por lo tanto los chicos tienen que darle visibilidad al conflicto y, bueno, se suman al "móvil" .

Me atrevo a decir que tengo parientes mirando la tv, atrapados por la bronca.

La reforma "La Escuela del Futuro" es lo mas bajo que leí en años. He vivido reformas educativas como estudiante y siempre fueron polémicas, pero esto es una barbaridad. Si alguno tiene la posibilidad, lea sobre este asunto, pues el futuro, como siempre, está en manos del piberío, y si el piberío es explotado, ¿qué país seremos? Estamos destinados a la esclavitud, suena fuerte, pero asi es.

Gran porcentaje de los chicos que van a escuelas públicas forman parte de un sector de la población golpeado, bien sabemos que el 50% de los chicos son pobres en Argentina. Si en vez de estar estudiando, están en una empresa de amigos del gobierno, fregando, porque nadie les va a dar un lugar ni oportunidad, no seamos crédulos, no tenemos escapatoria.

Conozco bien, muy bien sobre lo que hablo, siempre hubo pibes que laburaron y seguirá habiendo, porque el mundo es injusto y porque no pudimos resolver este tema, como tantos otros fundamentales, pero no nos comamos el verso de La Escuela del Futuro por favor. De a poco van durmiendo a la juventud, le van quitando esperanza, alegría, oportunidades.

Quiero tener la posibilidad de votar a Ofelia para presidenta y acompañarla en su desarrollo, quiero que haya miles de Ofelias.

Pronto volvemos a votar, ¡hay que despertar!


* Florencia se refiere a un encuentro poético musical que se llevó a cabo en una librería este miércoles, celebrando la semana del barrio de Boedo, en el cual ella vive desde hace 10 años. 

jueves, 21 de septiembre de 2017

No todo el mundo tiene primavera

Juan, como si nada hubiera sucedido (Carlos Echeverría, 1987) - Penúltimo encuentro de Cines Extremos - Alvarez Thomas 1093 - Sábado 19:30



1987, no todo el mundo tiene primavera:

Una película se pregunta cómo es posible que una comunidad, la de Bariloche, Argentina, teja cada día su normalidad mientras Juan Marcos Herman desaparece, ha desaparecido, permanece desaparecido desde hace 10 años, cuando tenía 22, desde 1977, sigue desapareciendo, 10 años después de su desaparición, 30 años después del estreno de la película, Juan, no ha aparecido, todo sigue, como si nada hubiera sucedido. Juan tiene hoy 62, pero todavía no apareció.

Bariloche convive con sus desaparecedores mientras el realizador Carlos Echeverría y el periodista Esteban Buch empiezan a preguntar qué sucedió. La busca empieza años antes, en 1983, una vez que los militares dejaron el poder formal. Juan, como si nada hubiera sucedido termina cuando el alfonsinismo aprueba la Ley de Obediencia Debida y el estado argentino empieza a desandar el camino del juicio y castigo del plan sistemático de desaparición forzada de personas. La película de Echeverría y Buch se constituye en el punto de referencia inicial de todo el cine de la post dictadura.

Una referencia secreta: esta obra excepcional, como dice Nicolás Prividera, la mejor que se hizo sobre la dictadura, probablemente, digo yo., que no pongo en duda que sea una de las mejores películas argentinas de todos los tiempos, aunque figure en muy pocas listas, solamente me pregunto si es una película sobre la dictadura o sobre la normalidad argentina, lo cual incluye el período 83/87 en el que fue filmada. Y hoy.

Yo no la vi en su momento, sino mucho después, en 2013, 30 años después de que empezara a filmarse, la vi un sábado a la tarde en la Ex Esma, en el Centro Cultural Haroldo Conti, presentada por Prividera. Me impresionó hondamente por varios motivos: por el lugar donde fue proyectada, nunca había entrado a la Esma; por el momento en que la vi, con la derecha recomponiéndose para hacer tambalear la democracia una vez más y volver; por la película misma, obviamente. Por el cine. Porque el cine no puede existir sin salirse de sí y Juan, como si nada hubiera sucedido es en este sentido más cine que casi todo el cine filmado en Argentina, porque el pequeño equipo que la filmó se sale del cine y se mete en el mundo. 

¿Por qué tan poco cine argentino ha sido capaz, hasta entonces y desde entonces, de salirse de sí y de meterse en el mundo?

Decía: creo que Juan, como si nada hubiera sucedido es una película sobre la normalidad argentina, al menos la que a mí me tocó vivir la mayor parte de mi vida. Me impresiona su capacidad para captar el alfonsinismo, el cinismo, la post-dictadura más que la dictadura misma. Porque el asunto es que la película no se refiere, en el momento de ser filmada, a algo sucedido, sino a algo que sigue sucediendo, y filma ese presente, en el que casi todos viven como si nada hubiera sucedido. Casi. No todo el mundo.

Su potencia fílmica -cívica- excede las virtudes meramente documentales. Pero también sus virtudes formales. Su excepcionalidad también -sobre todo- reside en dejar atrás esa remanida distinción  entre forma y materia. Es su posición como cine lo que la hace única. Su posición en el mundo

En esa época se había puesto de moda el show del terror, cuando las revistas de Fontevecchia vendían pilas de huesos desenterrados en sus tapas, con los genocidas casi todos caminando a nuestro lado, casi, imponiendo restricciones al poder político de Alfonsín, que había llegado a la presidencia gracias a su audaz denuncia de un pacto sindical-militar para que los crímenes del terrorismo de estado (creo que en ese entonces todavía no se lo llamaba así, sino solamente "la dictadura militar", o preferentemente "el Proceso", que es como la dictadura había impuesto llamarse a sí misma) quedaran impunes. Las juntas militares que encabezaron el período del estado terrorista habían sido condenadas en un juicio histórico y ejemplar. Alfonsín había cumplido esa parte de su promesa electoral de desbaratar el pacto sindical-militar, por el cual un triunfo del PJ habría mantenido la autoamnistía que los militares se dieron al final de su debacle. Las elecciones del 83 no hicieron posible que el pacto se verificara. 

Alfonsín lo denunció, ganó, juzgó a las cúpulas militares y sigilosamente cumplió con otro pacto no declarado públicamente: no se juzgaría al comando civil de la dictadura, que durante muchos años iba a seguir llamándose militar. También Alfonsín cumplió con otra parte del plan: si los desaparecidos fueron decenas de miles (su número exacto permanece abierto), los responsables de las desapariciones no podían ser solo el puñado de dictadores procesados y condenados. La denuncia de Alfonsín encubría otro pacto de impunidad que hasta hoy la sociedad argentina no terminó de resolver: las cúpulas civiles que sostuvieron políticamente la dictadura siguen impunes. Hoy, además, volvieron a gobernar el país. 

Son los mismos pero, dice Beatriz Sarlo, ya no son los mismos: el problema de la repetición y la diferencia.

Juan, como si nada hubiera sucedido no se centra específicamente en los responsables civiles ni exlclusivamente en los ejecutores militares de la desaparición de Juan.

La cuestión más inquietante que plantean Echeverrría y Buch, en un protagónico de dimensiones históricas, es filmar el mantenimiento de la normalidad argentina, el terror flotando todavía en el aire, entre Bariloche y Buenos Aires. Cuando Juan, como si nada hubiera sucedido se estrena, antes, ya se habían estrenado La república perdida y La historia oficial, que son las dos películas con las que la sociedad civil se absolvió a sí misma. Juan, como si nada hubiera sucedido se sale de ese marco y va más allá.

Después de terminada la película vino la Ley de Punto Final, con la que Alfonsín terminaba de cumplir su propio pacto. Después vendría Menem y también tenía su pacto: el indulto, el abrazo con el almirante Rojas como gesto de reconciliación. Al dar los indultos, Menem dijo "yo no puedo ver ni a los pájaros enjaulados" y los largó. Reconciliación no hubo. No habrá.

En diciembre de 2015 asumió la jefatura del estado un gobierno negacionista, uno de cuyos primeros actos fue poner en cuestión el número de los desaparecidos. No como una cuestión historiográfica, sino para sentar nuevas bases para la repetición. El 1 de agosto de este año, hace 52 días, no tan lejos del lugar donde en 1977 desapareció Juan, ahora la gendarmería nacional, bajo el mando de Patricia Bullrich y su jefe de gabinete Pablo Noceti, con la complacencia, al menos, de macri, hace desaparecer a Santiago Maldonado, de 28 años, nacido dos años después de que la película se terminara de filmar. En estos 52 días permanece desaparecido porque el estado argentino está interesado en que no se investigue a los culpables de su desaparición. Lo que es lo mismo: el estado argentino volvió a consentir y quizás a alentar la desaparición forzada de personas.

2017: no todo el mundo tiene primavera. Ver hoy Juan, como si nada hubiera sucedido, 30 años después de su finalización, 40 años después de la desaparición de Juan, 52 días después de la desaparición de Santiago, cuando los dos siguen desaparecidos, no induce a pensar que la historia se repite. La historia no se repite.

Este sábado a las 19:30 en Alvarez Thomas 1093 vamos a ver Juan, como si nada hubiera sucedido. Pero no la vamos a ver como si nada hubiera sucedido. Porque algo ha sucedido.