martes, 22 de mayo de 2018

Un blog editado por un troll macrista (o quizás un trosko)

La otra.-radio del domingo pasado, para escuchar clickeando acá 




Hace unos días publiqué un post crítico de la reciente aparición televisiva de Guillermo Moreno. Ocasionalmente el ex secretario de comercio interior de los gobiernos kirchneristas había aparecido participando en un debate con Myriam Bregman en el programa de Sylvestre en C5N. El eje del debate no era una disputa ideológica entre el peronismo y la izquierda trosquista, sino el ajuste que intenta agudizar el gobierno macrista en medio de su peor crisis económica, política y con una creciente pérdida de popularidad. Solo la torpeza sin límites de Moreno transformó los desgraciados 37 minutos en los que estuvo en el aire en un alarde de prepotencia, macartismo, incongruencias lógicas, reivindicación de algunos de los personajes más degradados del peronismo (Pichetto, Duhalde), gritos y chicanas a través de los cuales logró que se olvidara el motivo inicial por el que había sido convocado y él solito pasara a repudiar la "visión marxista del hombre", a la que opone su "visión católica de ir todos los domingos a misa"; como así también rechazar la idea de la lucha de clases para considerar a los empresarios como trabajadores (?). Cuando los periodistas le reclamaron que se pronunciara acerca del proyecto de ley contra el tarifazo que ya cuenta con la media sanción de diputados, Moreno, en el mejor estilo Fidel Pintos, se puso a sanatear de manera indescifrable para que nadie entendiera lo que decía. Lo que quedó claro es que piensa que solo el peronismo puro (sea lo que fuera que esto es en su turbia mente) puede salvar a la Patria, mientras arrojaba amargas chicanas contra los actuales aliados no peronistas del proyecto popular. Lo que se dice un verdadero piantavotos

Siempre me pregunto a qué se debe la insistencia de Moreno en rechazar la caracterización política del macrismo como liberalismo, para afirmar, siempre a los gritos, que se trata de un gobierno oligárquico. Moreno alega, con similar incongruencia que la categoría "neoliberalismo" es usada por los "filomarxistas", mientras que la "doctrina peronista" afirma que el único enemigo son las "mil familias oligarcas". El único fundamento que Moreno exhibe son los gritos con que acompaña este dogma. Entiéndase. No cuestiono el fuerte componente oligárquico del gobierno actual, pero me resulta llamativo el empeño en negar el carácter estructuralmente neoliberal de su proyecto. 

Algunos de los fans morenistas en las redes sociales salieron a defenderlo cuando compartí mi post anterior, afirmando que el concepto "neoliberal" tiene una procedencia europea, mientras que la caracterización de "oligarquía" es de cuño nacional. Lamentable ignorancia la de los tardo-nacionalistas que desconocen que la palabra "oligarquía" también tiene origen europeo, ya que proviene de la civilización helénica, hace 2500 años . Con igual nacionalismo obtuso, los morenistas, Guardianes de la intangibilidad de la doctrina nazional justicialista, podrían impugnar el uso de los números arábigos, la geometría euclideana, el origen sajón de la ley de gravedad, la pura  europeidad del catolicismo romano e incluso la procedencia foránea del propio concepto de "nacionalismo". La respuesta más reiterada por los fans de Moreno fue que el posteo de La otra era autoría de un troll macrista o también un trosko (da lo mismo).

La propagación de mi anterior post sobre el papelón televisivo de Moreno sirvió para que los comentaristas de las multitudinarias páginas filoperonistas o difusamente kirchneristas en facebook  (que cuentan hasta medio millón de seguidores) salieran a esgrimir concepciones políticas tan rudimentarias como las de sus simétricos opuestos, los repudiados "globoludos". Los facebookeros del Aguante no suelen ser ni más sutiles ni más articulados ni muestran discursos más reflexivos que los comentaristas de La Nación, Clarín o Perfil. Por el contrario, coinciden en algunos curiosos rasgos, como su indesmentible macartismo, un dogmatismo impenetrable a los argumentos y hasta cierto tufillo antisemita. 

No todos los comentarios que despertó la propagación del post crítico de Moreno fueron así, también hubo una porción considerable de comentaristas que manifestaron sus reparos al sectarismo y la prepotencia machista del ex Supersecretario. De todos modos, la reacción me hizo pensar qué grado de cerrazón mental aloja una posición pretendidamente nacional y popular.  Es como si el deterioro material y jurídico promovido por el régimen macrista se extendiera también a un deterioro neuronal de sus adversarios. El macrismo habría logrado hacer retroceder la discusión política a un estado muy rudimentario, en el que alcanzara con proclamarse a los gritos "soldados de Perón" que defienden a un "Patriota con unos huevos así de grandes" contra el despreciable "zurdaje".

Contrastando con esta indigencia discursiva, afortunadamente esta semana empieza una serie de multitudinarias movilizaciones populares contra el gobierno macrista que convocará a sectores de identidades por suerte tan diversas que confluyen en la acción concreta y no se pierden en los meandros doctrinarios de estos nazionalistas con Aguante.

De esta cuestión estuvimos hablando en la segunda parte de La otra.-radio del domingo pasado, que pueden escuchar clickeando acá. Durante este tramo del programa también hablamos de dos muy buenas películas que están en cartelera. Malambo, el hombre bueno (Santiago Loza) y Lady Macbeth (William Oldroyd). También escuchamos la música de Bob Dylan y Cosmo Jarvis.

Malambo, el hombre bueno (Santiago Loza)

Lady Macbeth (William Oldroyd)

lunes, 21 de mayo de 2018

La post-turbulencia: este será el trienio con mayor inflación desde 1990/1992

Tips para entender la post-turbulencia. Mariano Kestelboim en La otra.-radio, para escuchar clickeando acá



Para los que hacemos La otra ya nos resulta indispensable invitar cada vez más seguido al economista Mariano Kestelboim. Resulta que el modelo macrista entró en crisis mucho más rápido que lo esperado por todos. Y de pronto atravesamos el otoño en un gran desquicio de los índices económicos, medidos bajo cualquier óptica política. Hoy ya se duda de la viabilidad del proyecto macrista incluso en la mesa de Mirtha Legrand. Mariano Kestelboim nos resulta bastante más confiable e idóneo para entender esto que los voceros oficiales llamaron "la turbulencia". Lo que queríamos saber y le preguntamos a Kestelboim es si es verdad que la "turbulencia" pasó, si era solo una turbulencia y un acuerdo con el FMI nos hará ver una luz al final del tunel. Mientras no sea un tren que se nos viene encima...

Los tips:

- Dijeron "turbulencia" para no decir "corrida". Pero fue la corrida cambiaria en la que históricamente se perdieron la mayor cantidad de reservas en menos tiempo. Once mil millones de dólares en cuatro meses, de los cuales ocho mil se perdieron en solo un mes.

- El primer día de la agudización de la corrida, el 26 de abril, se gastaron más de mil quinientos millones de dólares. El récord anterior en baja de reservas fue antes de las elecciones presidenciales de 2015, cuando se vendieron 630 millones en un día. Pasamos de 630 a más de 1500.

- En medio de la crisis, cambió el timonel. Se tomaron varias medidas que lo evidencian. Sturzenegger ya había agotado todas las herramientas tradicionales para contener el dolar: venta de reservas primero, después subas de tasas de interés y la pesificación de los activos de los bancos. La semana previa Macri ya había anunciado el inicio de las conversaciones con el FMI y también lo había hablado Dujovne. El lunes el gobierno tomó una decisión hábil. Después se supo que el nuevo timonel era Caputo. El tipo de cambio estaba hasta entonces a $23,50. Finalmente la decisión fue dar una señal: "voy a dejar que suba el dolar hasta $25, y más allá de $25 el BCRA pone a disposición 5.000 millones de dólares". Una señal contundente para los que estaban en la duda de si comprar o vender: se les dijo: "compren todo lo que quieran pero en $25 frena". En ese momento nadie sabía cuál era el tope. Fue una manera de resguardar las reservas. Cuando tocó los $25, el BCRA empezó a vender. Pero no tuvo que vender 5.000, vendió 800 millones -cosa que hoy ya nos parece poco, pero  el récord anterior había sido de 630 millones. 

- No fue la única decisión que tomaron: hubo otra muy potente, la más potente de todas. Las Lebacs estaban en un 30% en manos del sector público, otros 30% lo tenían bancos privados y el 40% restante estaba entre fondos comunes de inversiones (que es como el sector de los bancos) y pequeños ahorristas. Lo que hicieron, con habilidad para salir del paso, fue una jugada muy nociva para el país: les ofrecieron a los bancos la posibilidad de que el capital inmovilizado que tienen, la parte de los depósitos que los bancos tienen inmovilizados en el BCRA a tasa 0, los pudieran utilizar para comprar Lebacs. Esos son fondos que garantizan la solidez del sistema bancario. A partir del lunes, en lugar de tener 0% de remuneración, los bancos pasaron a tener 40%. Eso lo pagan los fondos públicos, o sea todos nosotros, y pone al sistema bancario en situación de fragilidad. Es una astucia para salir del paso. Pero nada de esto es sostenible en un mediano y largo plazo.

- El mensaje de que van a venir otros 30 mil millones de dólares el mercado no se lo cree, eso es para el gran público. Si el acuerdo se concreta, va a tardar seis semanas: eso para la aceleración de los tiempos de la crisis es una eternidad.

- Tenemos un peso que vale un 20% menos que hace un mes. Eso se traslada a la inflación. Se batieron récords en pérdida de reservas. Las tasas por las nubes inducen a un enfriamiento de la actividad económica.

- Nunca fue creíble ninguna meta de inflación: ni el 10% que se aprobó en el presupuesto 2018, ni el 15% anunciado el 28/12/17, ni ninguna de las que se hablaron después. Si el dolar no se les sigue escapando, un 27% o 28% de inflación será muy probable. Vamos a tener el trienio con mayor inflación desde 1990/1992.

- Desde que la "turbulencia pasó", el dolar viene subiendo de a 10 o 20 centavos cada día. Subió en un promedio de más de 1% por día. El mayorista está en $ 25. Es posible que la corrida no haya terminado. El viernes la tasa de EEUU llegó a tocar 3,12 %. Eso sigue siendo una amenaza para la estabilidad de la cotización del dolar. La corrida va a seguir. Vamos a ver cuántas reservas va a perder el BCRA, pero esto no terminó para nada.

- El cambio de la política económica de los EEUU a partir del triunfo de Trump es un factor que complicó los planes del macrismo. Contribuyó a la aceleración de la crisis, a que llegue antes. Es el factor más importante de todos, que limitó la capacidad de captar deuda de Caputo a partir de marzo pasado. Ahí empezó la debacle. Eso se combinó con una sequía mucho más grave de lo que se preveía y con el inoportuno inicio del gravamen de las Lebacs para los no residentes. Los tres factores en simultáneo provocaron la estampida. Algunos grandes jugadores como el JP Morgan decidieron retirarse del mercado fronterizo y volar hacia activos seguros, como los bonos de la Reserva Federal estadounidense. 

- Además el macrismo eligió para encarar los problemas estructurales del país un modelo extremadamente liberal, sin ninguna regulación para controlar el flujo de inversiones especulativas. Fue un error para mandarse la parte y mostrarse seguros frente a los mercados. Ellos creían que iban a venir inversiones productivas y financieras. Tuvieron un grado de improvisación muy grande. Es muy difícil que un inversor venga a poner su plata acá.

Estos son solo algunos de los tips que nos marcó Mariano Kestelboim en nuestra charla de anoche en La otra. Hay en el programa bastante más: cómo proteger los ahorros ante eventuales situaciones de crisis (¡la corrida no terminó!), la distorsión del índice inflacionario que no pondera el peso de los consumos de la canasta básica, la puja salarial y la conflictividad social... y hasta hablamos de la crisis de credibilidad de los índices del INDEC durante el gobierno kirchnerista y la presunta eficacia (¿o no?) de la gestión de Guillermo Moreno. ¿El deterioro de la credibilidad del INDEC de Moreno no le dio al macrismo un arma política muy peligrosa para enmascarar su daños?

domingo, 20 de mayo de 2018

Qué bien que estoy


Yo quiero ver como mirás tu luna llena
Yo quiero ver como cantás la noche entera
Yo quiero verte y no mirarte de reojo
Dicen que si pongo todo hoy me llevo lo que no conozco.

Mirando bien ya me di cuenta la que era
Me dicen no, te dicen men, me dicen fea
Yo quiero que me digan si lo puedo ver de nuevo
Yo quiero que me digan cuándo ahora y dónde voy de nuevo.

Soltando soltando soltando
quiero que me miren
Soltando soltando soltando
quiero que me miren
Soltando soltando soltando
quiero que me digan.

Yo quiero ver como mirás tu luna llena
Yo quiero ver como cantás la noche entera
Yo quiero verte y no mirarte de reojo
Dicen que si pongo todo hoy me llevo lo que no conozco.

Mirando bien ya me di cuenta la que era
Mirando bien ya me di cuenta la que era
Mirando bien ya me di cuenta la que era
Mirando bien ya me di cuenta la que era.

sábado, 19 de mayo de 2018

El papelón de Guillermo Moreno

¿La unidad es superior al conflicto? Este domingo a medianoche en La otra. Radio Gráfica. FM 89,3

Parecería un asunto menor pero yo pienso que hay una concepción política en juego.

En medio de los conocidos daños que el macrismo ocasiona al país -despidos, corridas cambiarias, alza del costo de vida, tarifas impagables, ajuste concertado del poder central con los gobernadores pejotistas, pasividad irritante de la CGT, crecimiento exponencial de la deuda externa, caída de las reservas, bicicleta financiera y enfriamiento de la actividad económica-, puede parecer un episodio menor, depende cómo se lo mire.



El miércoles se vio el patético espectáculo dado por Guillermo Moreno en el programa del Gato Sylvestre en C5N. El nivel de confusión política, prepotencia, cerrazón ideológica, sectarismo, clericalismo y macartismo desplegado durante más de media hora ante la mirada entre incrédula y divertida de Myriam Bregman arrojó una palada de tierra a cualquier intento de comprender al peronismo como un movimiento emancipador y modernizador de los vínculos sociales del país. 

Entre las gemas histriónicas del desaforado Supersecretario pueden contarse el reproche a Sylvestre: "vos tenés una tendencia a invitar a filomarxistas y no invitás a peronistas"; los dislates dirigidos contra Myriam Bregman: "vos tenés una visión atea de la vida, yo voy a misa todos los domingos" o "vos querés lucha de clases, querés terminar con la propiedad privada, yo me referencio en el Papa". Frente a esos exabruptos, haciendo alarde de plasticidad política, Bregman reivindicó los programas de La Falda y Huerta Grande propuestos por la CGT durante la resistencia peronista. 

Más tarde Moreno delineó el mapa de su sectarismo, poniéndose en Guardián del Movimiento Nacional: "acá ni la izquierda, ni los radicales K, ni Nuevo Encuentro, ni Heller con ese partido... los únicos que nos podemos hacer cargo es el peronismo (sic)". También reivindicó a los gritos a Duhalde: "fue extraordinario el año y medio de Duhalde, por eso le tenemos que pedir perdón". Bregman aprovechó justo la arenga desquiciada del Supersecretario. "Que Moreno hable fuerte no quiere decir que tenga razón; si grita, me va a ganar. Pero reivindicar a Duhalde es difícil, no solo por el golpe devaluatorio que su gobierno aplicó contra los trabajadores, sino porque yo conocí a Darío Santillán, durante muchos años había compartido muchas movilizaciones con él, entonces recordar a Duhalde, uno de los responsables de la masacre de Puente Pueyrredón, a mí me cuesta mucho". El zángano se la dejó picando en el aire y Bregman hizo el gol. Y después ella desnudó la inconsistencia gritona de Moreno: "mucho blabla, pero no dice qué medida va a tomar contra los poderosos, a qué sectores vamos a afectar y a cuáles vamos a defender [y ella volvió a reivindicar el programa peronista de Huerta Grande]". 

Bregman después marcó al peronismo colaboracionista: "cuando Macri busca cómplices es porque sabe que los tiene". Ante el cuestionamiento de esta complicidad, Moreno insistió con las falacias descalificatorias sin argumentos: "Esto ya parece una asamblea estudiantil, es para los foros estudiantiles, no para cuando está en peligro la Patria", Y después dejó otra vez la pelota picando en el área: "No creo que Macri nos llame, porque ningún oligarca llama a ningún peronista". Obviamente Bregman respondió con risas: "¡A Pichetto lo vive llamando! ¡y a todos los senadores! Más colaboracionista que Pichetto...". Darío Villarruel preguntó: "¿Pero Pichetto es peronista". Y el Supersecretario: "No hay duda, ¿qué va a ser Pichetto?". Villarruel: "¿Y por qué le da tanta ayuda a Macri?". Moreno: "¿Y cuál es la ayuda?". Bregman: "¡Las leyes contra el pueblo!". Moreno la emprende de nuevo contra los marxistas y Bregman acota divertida: "¡Cómo odia al marxismo!".  

Ante la pregunta concreta sobre si hay que votar la ley contra el tarifazo, Moreno se escapa por la tangente con una triste imitación del estilo sanatero de Fidel Pintos, un divague incomprensible sobre Doña Rosa barriendo la vereda, sin definir si los senadores tienen que votar el proyecto ya aprobado en diputados. "¡Hay que enfrentar a Macri!" acota Bregman, a lo que Moreno descalifica: "Ella quiere enfrentar a Macri, a la Iglesia, a los monopolios, a todo el mundo, pero ese es un debate estudiantil. ¡Hay que hacerse cargo de la institucionalidad". Como Moreno se encuentra sin respuestas ante las preguntas concretas sobre cómo oponerse a este gobierno, termina por atacar al propio Sylvestre: "Gato, yo sé que a vos te gustan los radicales, pero lo único que queda es el peronismo. Pero como los maltratamos, tenemos que ir a pedirles perdón al Adolfo y a Duhalde. Y ahí van a parecer los héroes que se hagan cargo de la Patria si es necesario". 

¿Con esta sarta de incoherencias el peronismo puede ofrecer algún atractivo político ante el desastre macrista?

Puede parecer una anécdota menor que da risa. El problema es más complejo si este despliegue lastimoso despierta entusiasmo entre sectores intensos que celebran los derrapes nacionalistas, clericales y macartistas. En las redes sociales, hay grupos nac&pop que salieron a aplaudir que Moreno hubiera puesto en su lugar a la "trosca" de Bregman, a la que de paso le volvían a pasar factura por no haber votado a Scioli en el ballotage de 2015. ¿Desde qué coherencia con su historia lo iba a votar? Si el FPV perdió frente a Macri, fue por llevar a un candidato que se parecía mucho al que ganó, con la diferencia de que Macri era más confiable para las clases dominantes que Scioli. Recordemos el inolvidable "gabinete de ministros" que Scioli anunció días antes de la primera vuelta en 2015: ¿podríamos pedirle al trosquismo que abandonara su identidad histórica por un candidato que despertaba tanta desconfianza incluso entre sus propios partidarios?

Si entre los intensos del Aguante esta demostración de confusión mental y torpeza discursiva despierta júbilo, enfrentamos un síntoma de la desarticulación política con que llegamos a 2019. ¿Este peronismo de sainete es lo que podemos oponer a la monstruosa maquinaria neoliberal?

Para encuadrar la extraña lógica de la sanata de Moreno podemos ayudarnos con unas declaraciones recientes. Hace solo 6 meses, cuando el Senado aprobó la fórmula Pichetto que empeoró el cálculo del aumento de las jubilaciones propuesto por el macrismo, Moreno declaró:

“Si la economía explota, esta ley es la que te permite salvar en algo a los jubilados. Porque si el Gobierno de Macri no termina, vas a tener una inflación galopante. Entonces, con esta ley las jubilaciones se ajustan por inflación. No hay que atacar a los senadores del peronismo que votaron a favor de esta fórmula, porque lo que no hay que hacer es señalar con el dedo a ningún compañero. Habrá compañeros que votan por proyección económica, habrá compañeros que votan por otra proyección económica, porque ninguno creo yo que va a votar pensando que se va a perjudicar a los jubilados”. (FUENTE)

Si esta intervención reciente no basta para perfilar a Moreno y entender a los entusiastas "peronistas" que lo tienen por un "soldado de Perón" al frente del Movimiento Nacional Justicialista, podemos ir más atrás. En el libro de conversaciones de Horacio Verbitsky con Diego Sztulwark, Vida de perros, puede leerse:

El domingo 26 de diciembre de 2004, Verbitsky publicó un perfil pionero de Guillermo Moreno, “a quien sus amigos llaman El Napia”, organizador de una agrupación denominada “Guardianes de la Democracia”, dentro del kirchnerismo de la Capital. Según Verbitsky, Moreno tuvo militancia en la “línea interna del exjefe de la Side, Miguel Ángel Toma”, y se define como un peronista “tan ortodoxo que no le hace asco ni siquiera al reclutamiento de los exconcejales Raúl Padró y Juan Carlos Suardi, prohombres de las prácticas que extinguieron al Partido Justicialista en la Capital”. Moreno llegó “a De Vido a través de Eduardo Curia, un economista de vinculación histórica con José Luis Manzano y Eduardo Bauzá, y autor del primer plan de flexibilidad laboral de Menem, junto con el asesor de la UIA Daniel Funes de Rioja. De trato prepotente, suele recibir en su despacho con un arma de fuego sobre el escritorio”. Esta crítica temprana a un funcionario tan característico del kirchnerismo no relativiza las simpatías de su autor por el gobierno, aunque sí ilustra otro rasgo del método Verbitsky: un ejercicio que consiste en desmarcarse de la oposición binaria y excluyente entre las únicas actitudes habitualmente admitidas: adherente u objetor. Ni una ni otra: Verbitsky se percibe como un actor que aspira a incidir en el proceso político a partir de la celosa constitución de un lugar propio que lo enorgullece: “Esa nota sobre Moreno la hice yo, no la hizo Morales Solá, ni Pagni ni Lanata.

La trayectoria evocada por Verbitsky hace juego con la simpatía actual de Moreno con el duhaldismo y con Pichetto. En todo caso, su curriculum vitae desentona en el gobierno kirchnerista. Por alguna razón, después de echarlo de su gobierno, Cristina nunca volvió a recibirlo. Verbitsky señala que uno de los peores errores del kirchnerismo fue la vandalización del INDEC, privándose así de un instrumento precioso para medir los índices de la economía real, lo que luego fue convenientemente aprovechado por el macrismo para distorsionar los efectos desastrosos de sus políticas.

Más allá de su trayectoria sinuosa, lo preocupante es que la sanata de la unidad peronista "por encima del conflicto" encuentre eco en sectores militantes: "la única forma de ganarle a Macri es si nos juntamos todos los peronistas" -lo que excluye, como Moreno se encarga de remarcar, a todo el que no se denomine peronista, a la vez que incluye a los colaboracionistas del macrismo, sin cuyo apoyo Macri no habría podido hacer tanto daño en sus dos años y medio-. "La unidad es superior al conflicto" es una consigna claramente bergogliana. ¿Qué unidad? ¿Unidad con quién? ¿Cómo se conjuga esta unidad con los excluidos por el actual esquema socio-político?

La resistencia social al macrismo crece y es uno de los factores que explican su derrape reciente. Pero este crecimiento todavía no encuentra expresión en una alternativa política. Hay amagues tímidos de reorganización de las corrientes más progresivas del peronismo y el kirchnerismo, que no son precisamente las que Moreno reivindica. Curiosamente una trosquista como Bregman es la que menciona los programas de La Falda y Huerta Grande. El estado de la lucha popular no cabe en la retórica vetusta del peronismo de mausoleo. El kirchnerismo todavía tiene que articular un discurso por encima de esta vocinglería de Moreno y los "soldados de Perón". 

Ante la difusa indeterminación peronista, la timidez kirchnerista, el sinuoso oportunismo de los dirigentes del Evita, el clericalismo de algunas organizaciones sociales al borde de negociar la caridad de los ricos con los pobres y la desesperante pasividad de las jerarquías cegetistas, hoy los contrapesos contra la agresión neoliberal se ubican en el movimiento de derechos humanos, las CTA, la Corriente Sindical Federal, el feminismo y los sindicatos de base trosquistas. A pesar de todo lo que se habla contra el trosquismo, es una suerte para el ecosistema político argentino que este sector subsista. Al menos su activismo marca una diferencia frente a la continua tentación de la burocracia sindical y política por entregar definitivamente al pueblo.

jueves, 17 de mayo de 2018

Como en La casa de papel, ¿hasta cuándo el macrismo va a poder seguir engañando a la población?

El domingo a la medianoche Mariano Kestelboim en La otra.-radio. FM 89,3


Mariano Kestelboim dice que, como una serie de Netflix, la corrida y las incertidumbres que se vivieron en Argentina tuvieron el martes su fin de temporada. Se vienen otras y seguramente más dramáticas aún. Como en La casa de papel, los protagonistas tienen que distraer el mayor tiempo posible a la policía para extender su permanencia en la Casa de la Moneda imprimiendo euros. Así el macrismo festejó la renovación de las Lebac y la aceptación de las nuevas condiciones de endeudamiento por parte de los acreedores. Así, tiraron la pelota para adelante sin cambiar nada de lo substancial que llevó al país a un atolladero: una bola de nieve de Lebacs que vence mes a mes, un mega endeudamiento que nos hace perder soberanía económica, tasas de referencia altísimas que vuelven imposible cualquier inversión productiva, una inflación que triplica a las metas que se votaron en el presupuesto 2018 y corroe la capacidad adquisitiva de salario, una devaluación que rápidamente se traslada a los precios, sobre todo a los productos de la canasta básica,  un panorama recesivo que llevará a bajar la actividad económica y subir el desempleo, tarifas altísimas, una caída acelerada de las reservas: se pide al FMI un crédito de u$s 30 mil millones y se dilapidaron casi u$s 11.000 millones inútilmente para pisar el dolar a 20, que finalmente llegó a 25 y sigue subiendo. Pero el modelo, como en la serie, requiere que los protagonistas salgan sí o sí de la casa porque, tarde o temprano, el engaño no podrá resistir.

En cuanto a la meta de inflación de 2018, esta vez el error será aún más grueso que en 2016, cuando hubo una inflación de 41% y la meta que tiraron fue de 20/25%. De hecho, la inflación ya es mayor que en el gobierno anterior. Pero Macri hace autocrítica: "mi mayor defecto es el optimismo". ¿Cambiamos?

Un dato alarmante del síntoma de la insostenibilidad de este esquema que ayer se mantuvo, pese a las apariencias de maquillaje marketinero, es la caída de reservas. En este cuadro se ve la evolución diaria de las reservas desde 1996. Es impactante la velocidad de la caída reciente. Hay una diferencia importante respecto al segundo período de mayor caída de la última década fue que, entre 2012 y 2013, la baja obedeció a un proceso de desendeudamiento. Ahora la caída se produce a pesar de un endeudamiento brutal y creciente. Desde el último mega endeudamiento (USD 9.000 M del 11/01/18), las reservas cayeron USD 11.182 M en sólo 5 meses. Una caída tan fuerte (la merma equivale al 21,2% de las reservas actuales) en tan poco tiempo solo se produjo en 2001.:


Con todo esto, la pregunta es: ¿hasta cuándo el macrismo logrará mantener engañada a la población? El domingo a la medianoche Mariano Kestelboim viene a La otra.-radio, FM 89,3, Radio Gráfica, online acá

miércoles, 16 de mayo de 2018

No intenso agora y las cartas de amor ridículas

por Oscar C.

Cuando se exhibió No intenso agora (Joao Moreira Salles) en el BAFICI 2017 fue recibida con un beneplácito casi unánime que no compartí. Y lo dejé escrito inmediatamente en un post titulado "¿Y ahora, Moreira?" que se puede leer acá. Supongo que al leer esa nota el grupo de críticos que editan en la ciudad de La Plata la revista Pulsión (Pablo Ceccarelli, Agustín Lostra y Pablo Ponzinibbio) habrán pensado en invitarme a participar de un dossier sobre la película que preparaban para su número 6 (Año 3, Agosto 2017). Los críticos de Pulsión también estaban pensando No intenso agora más allá del entusiasmo dominante. 

Vale la pena reproducir, ahora que la película se estrenó en el MALBA y en la Sala Lugones, un tramo de ese dossier, que también incluye una entrevista a Moreira Salles que le hizo Agustín Lostra (página 35 de esa edición).

Dice Moreira Salles:

"Quería pensar acerca de esa idea de una intensidad que pasa. Una pasión -una intensidad muy fuerte- que pasa, y la dificultad de reacomodarse a la vida “menos intensa” después.

"Había una relación muy grande con un viaje que hizo mi madre a China en el ‘66. Percibí que ella estaba muy entera entonces, llena de vida. Algo que perdió con el tiempo. Se fue entristeciendo, perdiendo la capacidad de conmoverse con el mundo. Eso es algo que también me preocupa. Y era casi obvio que pensar esas cosas a través de las imágenes de mi madre, a través de lo que ella escribió en ese viaje, era un buen camino para tratar el problema.

"1966 en China es el inicio fulgurante de la revolución cultural que influenció mucho el ‘68 en Francia. Yo era muy chico, pero vivía en Francia en esa época. Entonces, empecé a leer sobre el ‘68 y percibí que la misma cuestión estaba en todas las memorias de los que escribieron ese periodo. “Ha sido tan intenso que no conseguimos vivir después de esta intensidad”.

"Entonces, no fue un deseo el tratar la gran Historia. Empezó como un problema muy personal que después se abrió para la Historia.

"Para la generación que empezó a hacer cine a finales del ‘50 y principios del ‘60 no había un arte de representación más fuerte, más vital, que el cine. Estaba en el centro de las reflexiones estéticas de toda una generación. Si querías hablar del mundo era el cine tu instrumento. Esa centralidad no existe más. No se puede recuperar.

"No hay más películas que hablen con toda una generación. Tal vez hoy la televisión sea más fuerte que el cine. Lo que pasa en internet es un discurso más fuerte que el cine a la hora de organizar la imaginación de las personas. Entonces, creo que esa intensidad es también una cuestión de época. Y no desaparece, sino que migra. Migra desde la pintura en el Renacimiento a la música en el siglo XVII, XVIII; hacia la mecánica, la ingeniería, durante la revolución industrial; hacia la ciencia en el siglo XX; hacia la electrónica un poco más tarde. Pero ahora, no es el cine. Y creo que eso es motivo de lamentación pero también de libertad. Ya no tenés que hablar del Mundo. Podes hablar de tu jardín, de tu pequeña casa. Porque ganaste la libertad de no tener que hacer discursos que modifiquen la cabeza de toda tu generación. Es un poco utópico pensar eso, porque eso no va a acontecer.

"Por otro lado, también también cuando se está apasionado, todo lo que se dice, todo lo que se escucha, parece eterno. Y se cree un poco la ilusión de que todo lo que se ve, todo lo que se filma, tiene una importancia fundamental. Pero después el tiempo pasa y eso se torna menos importante. Como aparentemente la intensidad del momento bastaba, y no era necesario pensar sobre la forma, no era necesario construir un objeto estético que fuera independiente del momento. Muchas veces eso que simplemente navega en la intensidad no tiene la fuerza de la permanencia. La mayoría de las películas hechas en 1968 por jóvenes tomados por la brasa de la historia, por una intensidad que nunca más experimentaron en la vida, son películas que no tienen capacidad de existir fuera de ese momento. Son hoy, para mí, simplemente documentos sobre el momento. Pero no son grandes películas. Porque están tan fascinadas por todo lo que está aconteciendo, que no paran para pensar sobre el objeto en sí. Así como nosotros pensamos que una carta de amor, escrita en el momento de la gran pasión, es una obra literaria para la eternidad. Después es ridícula, como decía Pessoa: todas las cartas de amor son ridículas. Se puede decir que todas las películas sobre los grandes hechos,filmadas en el instante mismo en que suceden, son también un poco ridículas después de que esos momentos pasan. Es curioso porque No intenso agora está hecha solo con material de esas películas. Y esas películas, en sí, no interesan. Interesa pensar sobre ellas.

[...] "El tiempo para mí ha sido fundamental. En Santiago y ahora también. Porque me tomé tres años y medio, casi cuatro años, para montar No intenso agora, y eso es porque las imágenes no eran mías. Yo no tenía relación previa con ellas. Entonces, para crear una intimidad fue necesario convivir por un largo tiempo. Es como si las imágenes producidas por el director sean extensiones suyas, de su sangre, de su semen. Las imágenes de archivo son como hijos adoptados. Al principio, hay cierto extrañamiento. Es preciso convivir durante un largo tiempo para que se vuelvan parte de la familia.

"También la idea, por influencia de Chris Marker y de Harun Farocki, de que las imágenes deben ser indagadas. Que es preciso preguntarle a las imágenes: qué están escondiendo, qué están revelando. No tomar a las imágenes por su valor de base: indagarlas, criticarlas. Y eso toma tiempo.

"En la película, la segunda secuencia es una escena muy banal de una familia que yo no conozco, en Río, donde se filma a una niña de tres o cuatro años que da sus primeros pasos. Vi esas imágenes treinta o cuarenta veces y creo que recién seis meses después me di cuenta de que había algo ahí que no había percibido antes. Y tengo la certeza de que quienes filmaron tampoco lo percibieron. Y eso es lo interesante en esas imágenes.

"Pero ese tiempo de introspección es el contrario del de la urgencia. El contrario de esa idea de que algo acontece, voy, filmo con mi cámara y es suficiente. Es el tiempo de criticar. Un trabajo intelectual y que, por lo tanto, precisa de tiempo. Para mí, hoy, eso es fundamental".

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En el dossier de Pulsión 6 también se publicó un intercambio epistolar que mantuvimos con Lostra y Ceccarelli, compartiendo nuestras reflexiones sobre No intenso agora (págs. 43/51). Acá va mi aporte a ese intercambio:


Todas las cartas de amor son ridículas

Coincido con Moreira cuando señala que el plano de la niña en Río que da sus primeros pasos presenta la clave de No intenso agora. El momento en el que él descubre, después de ver muchas veces ese plano y pensar durante meses acerca de eso, que ahí hay algo más para ver; una huella involuntaria que no aparece ante la mirada apresurada, que tampoco quien hizo ese registro tuvo la intención de mostrar. Porque -según explica la voz de Moreira en la película- ahí, en ese detalle nimio de la nena dando sus primeros pasos y la niñera retrocediendo, se revela una escena de la lucha de clases en Río de Janeiro de los 60 (en la modalidad de la sumisión de la clase de la niñera), algo que quien registró ese momento no supo o no le convenía ver. Lo valioso del documento es que muestra algo más que lo que se propuso mostrar. Hay un resto de sentido que se revela para una mirada detenida, pero también perspicaz, un poco malévola: no solo vemos lo que el camarógrafo nos muestra sino que también vemos su mirada y, al mismo tiempo, su ceguera - puesto que toda mirada se funda sobre un punto ciego.

Moreira ya había aplicado esa mirada perspicaz a su propio material en su anterior película, Santiago; es decir, a su propia mirada y a su ceguera de clase para tratar a un personaje extraordinario como era su mayordomo argentino, Santiago. Lo inusual acontece cuando Moreira vuelve sobre su mirada 13 años después y empieza a ver lo que no había visto en el momento en que lo filmaba. Cuando el mayordomo ha muerto y Moreira solo tiene un montón de metraje con el que no supo qué hacer, se revela no solo quién era ese hombre que ya no está; también se revela la incapacidad de Moreira para comprenderlo en el momento preciso en el que lo tenía consigo, trabajando para él. Lo que se descubre es que su rol de director del personaje Santiago encubría su rol de amo de Santiago. Que Moreira pudiera verse años después como alguien incapaz de haber visto a Santiago y de haberse visto a sí mismo como un señorito despótico y desatento: esa es la extraodinaria revelación de Santiago, la película, un triunfo espiritual y póstumo del siervo por sobre el amo, en una dialéctica que solo el cine podría hacer visible.

¿Qué pasa si en No intenso agora aplicamos ese principio perspicaz y malévolo a la mirada, no solo del camarógrafo de los ‘60, sino también al editor de ese material, al propio Moreira? Esta pregunta está habilitada de un modo especial en el caso de No intenso agora, porque aquí Moreira trabaja con materiales de otros, mientras que en Santiago llevaba a cabo la tarea de desencubrir su propia mirada. Quiero decir: en No intenso agora, Moreira deja huellas involuntarias al trabajar sobre materiales ajenos y disponerlos de un cierto modo, imponerles un discurso en primera persona distante y presuntamente desapegado, desencantado (ese desapego, esa intensidad en baja es la sustancia política del film).

Y por último, ¿qué hay con ponerle un título que termina constituyéndose en el principal indicio de la posición desde la cual Moreira enuncia? El ahora intenso, un ahora que no es ahora, sino antes.

No hay palabra más escurridiza que “ahora”. Moreira quiere referirse no al “ahora” en el que él monta estos metrajes ajenos, sino al “ahora” de los que lo filmaron sin saber qué hacían. La intensidad del momento en que fueron registrados les impide -parece ser la tesis de Moreira, ahora- detectar el auténtico sentido de lo que estaban filmando.

Por eso, solo una mirada posterior, distante, perspicaz y maliciosa puede descubrir lo interesante, que a los camarógrafos del año ‘68 se les escapó. Luego: si nosotros aplicamos la misma perspicacia y un poco de malevolencia a la tarea de editor, relator y titulador de Moreira, podemos descubrir su propio “ahora”. Es decir, ¿por qué la película tiende a decir que todo ahora intenso ha pasado? ¿Cómo una película que se llama No intenso agora es enunciada desde un presente sin intensidad? ¿Acaso hay una intensidad que la película no puede ver o no deja ver? Un ahora, el del propio Moreira al hacer No intenso agora, que está férreamente elidido, ocultado, expulsado del cuadro; pero que, sin querer, se infiltra, patentiza el desacople entre el título (un ahora intenso) y un material (la intensidad es algo ya pasado) que vuelve a hablarnos de un modo que Moreira no pretende que se patentice. O cuyos efectos de sentido se le escapan una vez más... ¡como cuando filmó por primera vez a Santiago!

La devaluación del presente, puesto que en la película toda intensidad ha pasado, cobra la forma de una devaluación de la intensidad del pasado: toda esa intensidad era ridícula, nos dice Moreira, porque al poco tiempo se extinguiría, como sucede con las cartas de amor. En la entrevista cita a Pessoa:

...todas las cartas de amor son ridículas.

Se puede decir que todas las películas sobre los grandes momentos hechas en el momento son también un poco ridículas después de que esos momentos pasanEs interesante que la cita de Pessoa acabe justo ahí, porque el poema sigue:

Pero, al fin y al cabo,
sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor
sí que son ridículas.

Lo ridículo es no poder vivir esa intensidad, solo advertir la intensidad cuando ya se extinguió, dice Pessoa. Parece, si no soy demasiado malicioso, que lo que Moreira no puede decirnos pero igual termina diciendo, es que el ahora solo puede ser intenso de un modo ridículo. La única intensidad no ridícula sería la de la distancia histórica, el desencanto. ¿Y ahora qué pasa? ¿eh?


Finalmente, no quisiera que estos señalamientos se interpreten como que le reclamo a Moreira una potencia indócil que no tiene. No es que espero que Moreira ”dica qualcosa di sinistra”, sino que, puesto a que él se propuso montar una filosofía de la historia desde su selección de archivos, hay que tratarlo como tal filósofo de la historia. Hipótesis de conflicto: dado que los críticos son tan renuentes para exhibir en sus textos sus posiciones ante el mundo, es natural que se sientan conmovidos con No intenso agora. No es que la crítica cinematográfica tenga dificultades para posicionarse políticamente, sino que su disciplina está diseñada para evitar mostrar abiertamente su posición política.